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en HEPATITIS C

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Diagnóstico

Pruebas de diagnóstico

Tras la transmisión del virus de la hepatitis C y producirse la infección aguda durante los seis primeros meses, las personas infectadas –en su gran mayoría- no notan síntomas, por lo que su detección precoz suele ser bastante reducida. De hecho, en algunos pacientes se produce el diagnóstico cuando ya se ha producido un daño hepático.

La infección por el virus de la hepatitis C se diagnostica en dos etapas:

  • 1. Detección de anticuerpos anti-VHC (virus de la hepatitis C) mediante un examen serológico.

    El cuerpo produce estos anticuerpos con el fin de destruir las moléculas que identifica como ajenas. Para el virus de la hepatitis C fabrica unos anticuerpos específicos. Por tanto, si estos anticuerpos están en la sangre, significa que la persona ha estado en contacto con el virus de la hepatitis C.

    Estos anticuerpos tardan casi dos meses en ser producidos por el cuerpo tras ocurrir la transmisión. Esto significa que si la prueba se realiza en ese periodo de tiempo, puede que no detecte su presencia, recomendándose repetir la prueba en un plazo de seis meses.

    Si la prueba sale positiva, se necesita realizar la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

  • 2. Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

    La presencia de anticuerpos no debe de llevar a pensar que inevitablemente se padece el virus de la hepatitis C. Porque se puede haber tenido el virus, pero haberse superado la infección.

    Para ello, la prueba definitiva es la que mide la cantidad de material genético, el ARN del virus de la hepatitis C, que hay en la sangre. Si la prueba sale positiva, se confirma que la persona está infectada por el virus de la hepatitis C.

    Esta prueba sirve también para saber:

    a) El genotipo del virus con el que se está infectado.

    b) La cantidad de virus presente en la sangre (carga viral).

    Otra prueba que el médico puede solicitar es un análisis de las transaminasas en sangre. Las transaminasas (ALT, AST) son enzimas que el cuerpo fabrica cuando el hígado está inflamado, por lo que sirven como indicio de una posible infección.

    El médico también puede decidir practicar una biopsia de hígado, una vez que se sabe que se está infectado y por cuál genotipo. Esta prueba sirve para saber el grado de lesión hepática, en base a la inflamación y la cicatrización existente.

Situaciones especiales de riesgo

La Organización Mundial de la Salud recomienda hacerse el examen para saber si se padece de hepatitis C a personas que corren un alto riesgo de infección.

Estos grupos de población son:

  • Personas que se hayan realizado tatuajes y piercings.
  • Personas que han utilizado medicamentos por vía intranasal.
  • Personas infectadas con el VIH.
  • Personas cuyas parejas sexuales están infectadas con la hepatitis C.
  • Consumidores de drogas inyectables o por vía intranasal.
  • Niños de madres infectadas por el virus de la hepatitis C.
  • Personas que han recibido hemodiálisis alguna vez.
  • Personas con hemofilia que han recibido factores de coagulación a partir de concentrados anteriores a 1987.
  • Personas que han recibido una transfusión de sangre, hemoderivados o trasplante de órganos antes de 1992.
  • Personal sanitario después de un pinchazo accidental.
El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.