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Artritis psoriásica

Artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica que consiste en la inflamación de las articulaciones, provocando hinchazón, dolor, calor, dificultad de movimiento, y en ocasiones la deformación de la articulación afectada.

Es una enfermedad frecuente, ya que afecta a más de 200.000 personas en España. Se estima que entre el 10 y el 30 por ciento de quienes tienen psoriasis desarrollan artritis psoriásica, pero también puede aparecer antes de que existan las lesiones propias de la psoriasis.

En MSD Salud podrás encontrar información de interés sobre qué es la artritis psoriásica, causas, a quién afecta, su evolución, diagnóstico y tratamiento, así como consejos útiles para sobrellevar mejor la enfermedad en el día a día.

Información Básica

¿Qué es la artritis psoriásica?

Definición

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica que consiste en la inflamación de las articulaciones, provocando hinchazón, dolor, calor, dificultad de movimiento, y en ocasiones la deformación de la articulación afectada. La artritis psoriásica suele darse en pacientes que ya están diagnosticados de psoriasis (aproximadamente un 10-20%), pero puede aparecer antes de que existan las lesiones propias de la psoriasis.

Síntomas más comunes

Los síntomas más frecuentes de la artritis psoriásica son el dolor y la inflamación de las articulaciones. Pero, además, debemos sospechar que tenemos psoriasis cuando una o varias articulaciones se hinchan, cuesta moverlas y las sentimos calientes. Otros síntomas a los que tenemos que prestar atención son el cansancio, pérdida de peso, fiebre, dificultades respiratorias y la irritación o picor de la piel.

La artritis psoriásica puede afectar, además de a las articulaciones, a otras partes del cuerpo, como a los ojos o a los huesos. En muchos casos, por tanto, podremos sentir que tenemos más de un síntoma, superponiéndose unos a otros.

Si la inflamación de las articulaciones se da principalmente en la columna (concretamente donde se une con la pelvis), uno de los síntomas que más notaremos es el dolor de nalgas por las noches, que en ocasiones obliga al paciente a levantarse de la cama tras tan solo 4 ó 5 horas de sueño. También es frecuente el dolor en los talones al levantarse y tras dar los primeros pasos, así como el dolor punzante en el tórax al respirar profundamente.

La artritis psoriásica también se manifiesta a través de la rigidez de las articulaciones, normalmente durante más de media hora, al levantarse por la mañana. Por eso, puede resultar difícil abrir y cerrar las manos.

Los síntomas de la piel son típicos y suelen localizarse en forma de placas de piel enrojecida bien delimitadas, cubiertas de escamas blanquecinas, principalmente en los codos y las rodillas. También es habitual la aparición de lesiones en el cuero cabelludo, que producen un picor moderado.

También es característica la presencia de pequeños puntos de sangre, que aparecen tras rascarse la zona afectada, y la lesión en las uñas, que puede variar, desde pequeños agujeros (como si nos hubiéramos pinchado con un alfiler), a un despegamiento de la uña, con cambios de color y aumento de grosor de la misma.

Diferencias con otras enfermedades reumáticas

En líneas generales, los síntomas de la artritis psoriásica son muy parecidos a los de cualquier otro tipo de artritis: dolor, enrojecimiento, calor, dificultad de movimiento y deformación de la articulación. Sin embargo, existen tres características que la hacen diferente del resto de artritis:

  • No tienen por qué inflamarse todas las articulaciones a la vez, lo que significa que si, por ejemplo, se inflama la rodilla derecha, puede no inflamarse la izquierda al mismo tiempo. Aunque puede ocurrir que se inflame en otro momento de la evolución de la enfermedad.
  • La segunda diferencia con el resto de las artritis es la lesión de las articulaciones interfalángicas distales (las articulaciones que hay junto a las uñas), que raramente se da en el resto de artritis pero que es habitual en la artritis psoriásica.
  • Otra manifestación de la artritis psoriásica y que no presentan el resto de artritis es la inflamación conjunta de las articulaciones y de los tendones de los dedos, conocida como dactilitis “dedo en salchicha”

Causa: una enfermedad autoinmune

Según los últimos datos, un 40% de los pacientes que tienen artritis psoriásica cuenta con familiares cercanos que también sufren la enfermedad. Sin embargo, no es causa suficiente para padecer esta patología, ya que unas personas la desarrollarán y otras no a pesar de tener la misma carga genética.

Por tanto, a día de hoy, no sabemos qué provoca la aparición de la artritis psoriásica. Y se sospecha que, al igual que en otras enfermedades de origen inmunológico, existen una serie de factores genéticos, inmunológicos y ambientales que pueden favorecer el desarrollo de esta enfermedad.

Entre los externos, se está investigando principalmente sobre las infecciones, que son las responsables de iniciar una respuesta anormal del sistema inmune contra la piel y las articulaciones de las personas que tienen esos genes que favorecen el desarrollo de la artritis psoriásica.

Evolución de la enfermedad

El inicio de la artritis psoriásica es lento y suele aparecer años después que la psoriasis. De hecho, solo un 15% de los artríticos presentan antes la lesión en la articulación que en la piel o las uñas.

La evolución de la artritis psoriásica es buena en la mayoría de los casos y no suele afectar a la vida laboral ni social de los pacientes. Solo una parte de ellos necesitan un tratamiento de manera permanente y muy pocos terminan sufriendo deformaciones en las articulaciones que les impida vivir con normalidad. No obstante, es muy difícil predecir el transcurso de la artritis psoriásica, ya que es irregular y variable en cada persona.

Aunque existe entre la población el convencimiento de que hay una serie de factores –como por ejemplo el clima- y de alimentos que influyen en la evolución de la artritis psoriásica, los expertos no se han pronunciado al respecto y parece que ninguno de estos factores tiene relación con la aparición o remisión de la enfermedad. Lo único que sí se ha demostrado es que los episodios de estrés y ansiedad empeoran el estado de la psoriasis y, en algunos casos, se ha relacionado el primer brote de artritis con un fuerte impacto psicológico.

Perfil del paciente con artritis psoriásica

¿A quién afecta la artritis psoriásica?

La artritis psoriásica es una enfermedad frecuente, ya que afecta a más de 200.000 personas en España.

Se estima que entre el 10% y el 30% de las personas que tienen psoriasis desarrollan artritis psoriásica

Se da por igual en hombres que en mujeres y, aunque es más común entre los adultos de entre 30 y 50 años, también puede darse en niños.

¿Pueden mis hijos sufrir artritis psoriásica?

Los hijos de pacientes con artritis psoriásica tienen más probabilidades de padecer la enfermedad que aquellos que no tienen ningún familiar cercano que la padezca. No obstante, es difícil que tus hijos, aun teniendo psoriasis, desarrollen la enfermedad.

Hay familias que tienen mayor propensión a padecer enfermedades autoinmunes, así en aquellas que la psoriasis y la artritis psoriásica están presentes, tienen mayor probabilidad de sufrir otras enfermedades como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn (que se caracterizan por la inflamación del intestino), espondilitis anquilosante (inflamación sobre todo de la columna) o uveítis (inflamación de los ojos).

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica?

El médico basa el diagnóstico de la artritis psoriásica en lo que le cuenta el paciente, así como en los resultados de la exploración física. El reumatólogo –el especialista de referencia en esta enfermedad- da especial importancia a la presencia de lesiones propias de la psoriasis en la piel y/o en las uñas, a los antecedentes de psoriasis en la familia y al tipo de lesiones que presente el paciente.

Entre las pruebas que puede pedir para evaluar tu enfermedad y averiguar si tienes artritis psoriásica está la radiografía de las articulaciones afectadas. En ocasiones, además, puede solicitar una prueba para la obtención de líquido sinovial de alguna de las articulaciones inflamadas para descartar otras opciones, como una infección o gota.

No obstante, en la actualidad no existe ninguna prueba radiológica ni de laboratorio que demuestre con exactitud la presencia de la artritis psoriásica. Y en las primeras valoraciones a veces no se consigue un diagnóstico al cien por cien en todos los casos ya que algunos de los síntomas de la artritis psoriásica se parecen mucho a los de la artritis reumatoide o a la espondilitis anquilosante.

Tratamientos de la artritis psoriásica

¿Se puede curar?

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica, es decir, no existe un tratamiento curativo, por lo que te acompañará durante toda la vida. No obstante, se intercalarán periodos en los que no tengas síntomas con otros en los que sientas inflamación y dolor.

¿Cuáles son los tratamientos actuales frente a la artritis psoriásica?

Has de empezar sabiendo que muchos medicamentos empleados para tratar la artritis psoriásica también se emplean en otros tipos de artritis, como la reumatoide.

Dependiendo de la gravedad y del tipo de lesiones que tengas en las articulaciones y en la piel, el especialista responsable de coordinar el tratamiento de la artritis psoriásica será el reumatólogo o el dermatólogo.

Los fármacos que se utilizan en el tratamiento de la artritis psoriásica son los siguientes: anti-inflamatorios, fármacos modificadores de la enfermedad (FAMEs), corticoides y también existen tratamientos para las lesiones de la piel. Otra alternativa son los fármacos biológicos.

Normalmente, no es necesaria la cirugía en la artritis psoriásica pero, en aquellos casos en los que la articulación no sea capaz de realizar su función, se podrá sustituir por una articulación artificial o prótesis. En ningún caso se recurrirá a la cirugía por cuestiones de estética. Las articulaciones que suelen operarse son la cadera y la rodilla y, las menos frecuentes, las de los dedos de las manos y los hombros o tobillos. El resto no suelen operarse.

¿Cómo puedo prevenir la artritis psoriásica?

La artritis psoriásica no se puede prevenir. Como ya sabes, no se trata de una enfermedad infecciosa, que se pueda contagiar de unas personas a otras y, como ocurre con el resto de enfermedades reumáticas de origen autoinmune, se desconocen los factores responsables de esta enfermedad.

Artritis psoriásica y otras enfermedades

Relación entre la psoriasis cutánea y la artritis psoriásica

Aunque la mayoría de las veces la artritis psoriásica se da en pacientes que ya están diagnosticados de psoriasis cutánea (las lesiones en la piel suelen aparecer 10 años antes que la artritis psoriásica), en ocasiones la artritis psoriásica se manifiesta antes que estas lesiones cutáneas.

La psoriasis cutánea es una enfermedad inflamatoria de la piel que se caracteriza por la aparición de placas de color rojizo y descamación en su superficie que causan picor. El tamaño de la lesión puede ser muy variable, desde lesiones únicamente en el cuero cabelludo hasta lesiones en la piel que pueden afectar a todo el cuerpo.

La psoriasis cutánea puede, además, afectar a las uñas. De hecho, los pacientes con psoriasis en la piel que tienen lesiones en las uñas tienen más posibilidades de desarrollar artritis psoriásica que los que no.

Las lesiones de la piel y las articulaciones suelen evolucionar y aparecer de manera independiente. Aunque en algunos casos, se puede producir en paralelo el empeoramiento de las lesiones de la piel propias de la psoriasis y un empeoramiento de las molestias en las articulaciones.

¿Qué problemas fuera de las articulaciones puede producir la artritis psoriásica?

Como ya sabes, la artritis psoriásica afecta fundamentalmente a las articulaciones, a la piel y a las uñas. Cuando la inflamación de las articulaciones es muy grande, el paciente puede sufrir anemia que aparecerá en la analítica que el médico realice ya que no da síntomas.

En algunos casos puede darse, además, la inflamación de los ojos (uveítis o inflamación ocular), que se manifiesta en forma de dolor y enrojecimiento en el ojo y que requiere tratamiento oftalmológico urgente.

Por otro lado, existen otra serie de complicaciones que, aunque no son síntomas específicos de la artritis psoriásica, aparecen con mayor frecuencia en los pacientes de enfermedades inflamatorias crónicas:

  • Osteoporosis: la osteoporosis es una enfermedad que consiste en la pérdida progresiva de la masa ósea, que hace que los huesos se vuelvan más frágiles y propensos a las fracturas. Esto se debe al propio proceso inflamatorio, que favorece la pérdida de masa ósea, y también al uso de algunos tratamientos como los corticoides.
  • Enfermedad cardiovascular: Se ha descubierto recientemente que los pacientes de artritis psoriásica (y del resto de enfermedades inflamatorias crónicas) tienen un mayor riesgo de padecer problemas coronarios y cerebro-vasculares. Por eso, resulta esencial el control de otros factores de riesgo cardiovascular como los niveles de colesterol, la hipertensión, la diabetes, la obesidad y evitar el tabaco.
  • Infecciones: como consecuencia del proceso inflamatorio, así como de los tratamientos utilizados para curar la artritis psoriásica, hay una tendencia en los pacientes con enfermedades reumáticas crónicas a coger infecciones como neumonías, infecciones de la piel o herpes.

Consejos Útiles

¿Cómo puede influir en mi vida diaria?

La artritis psoriásica puede afectar a la vida de los pacientes de diferentes maneras. Desde el punto de vista físico, el dolor y la rigidez de las articulaciones pueden repercutir negativamente en su día a día, tanto en las actividades relativas a su cuidado diario, como a las relacionadas con la actividad laboral, que en algunos casos tendrá que disminuir.

Normalmente no es necesario permanecer en cama (salvo situaciones muy especiales), pero es muy importante la posición de las articulaciones durante el reposo: debes mantener piernas y brazos estirados. Esto es importante ya que para aliviar los síntomas se tiende a tenerlos flexionados, pero a la larga beneficia la aparición de deformidades.

Desde el punto de vista emocional, el estado de ánimo puede verse resentido, por un lado, por las lesiones de la piel en zonas visibles del cuerpo y, por el otro, porque el dolor y la inflamación de las articulaciones puede impedir realizar ciertas tareas en el trabajo o actividades físicas, generando tristeza o frustración.

Consejos para el día a día

En mi vida cotidiana



En la mayoría de los casos, la artritis psoriásica es de fácil control con los tratamientos con los que contamos en la actualidad, por lo que, no te preocupes si te acaban de diagnosticar la enfermedad porque, en principio, no tendrás que dejar de trabajar. No obstante, si el trabajo que desempeñas requiere un gran esfuerzo físico y el grado de tu enfermedad es grave, es probable que tengas que reducir la actividad laboral o, incluso, cambiar de trabajo.

Si necesitas ayuda para aprender a vivir con tu enfermedad, tienes muchas opciones. Una de ellas es la terapia ocupacional, que te enseñará a proteger las articulaciones y a evitar lesiones en el trabajo, así como el tipo de calzado que debes usar durante tu jornada laboral. Además, para ayudarte a sobrellevar la enfermedad, la terapia ocupacional incluye una parte de trabajo psico-familiar.

Por otro lado, has de saber que existe un reconocimiento administrativo para equiparar las oportunidades ante las limitaciones o desventajas que la artritis psoriásica pueda implicar. Se trata del Certificado de Discapacidad y de su valoración se encargan los Servicios Sociales de cada Comunidad Autónoma. Además, la Seguridad Social dispone de una serie de mecanismos para valorar los distintos tipos de incapacidad laboral de los pacientes con artritis psoriásica.

Práctica de ejercicio físico



De forma general, a los pacientes con artritis psoriásica se les recomienda evitar la actividad física excesiva, respetando un descanso nocturno de al menos 8 horas. No obstante, deben hacer ejercicio diariamente, entre 20 y 40 minutos, repartidos en dos veces al día. La práctica de ejercicio es esencial cuando las articulaciones no están inflamadas y contribuye a evitar la deformidad, la pérdida de fuerza y la osteoporosis.

Los ejercicios pueden ser pasivos, realizados con la ayuda de un fisioterapeuta para favorecer el movimiento de las articulaciones; isométricos, que consisten en poner en tensión los músculos que hay alrededor de tus articulaciones, pero sin que éstas se muevan y activos, es decir una tabla de ejercicios para mantener en forma todas las articulaciones.

En cuanto a la práctica de deporte, los ejercicios más útiles para el paciente de artritis psoriásica son caminar, la bicicleta estática, la natación y la gimnasia suave de mantenimiento.

No al sobrepeso



Tanto la obesidad como el sobrepeso influyen negativamente en la salud del paciente de artritis psoriásica. Está demostrado que la pérdida de peso puede ayudar a controlar el dolor causado por la enfermedad y, en algunos casos, retrasar el daño en la articulación.

Como norma general, todos debemos seguir una dieta variada, comiendo de todo en cantidades moderadas. Pero, si además se padece artritis psoriásica, conviene tener unos hábitos alimenticios saludables, tales como respetar los horarios de las comidas y comer de forma relajada y hacer tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y otras tres más ligeras (a media mañana, media tarde y antes de acostarte) evitando picar entre horas. Además, conviene evitar los fritos y las salsas ricas en grasas, teniendo en cuenta que las formas más saludables de cocinar son al vapor, a la plancha y al horno.

Otros hábitos saludables



Tengas artritis psoriásica o no, conviene que tengas hábitos de vida saludables, tales como no fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol, no abusar de las bebidas excitantes como el café o el té y evitar el sobrepeso.

Si quieres tener un hijo: consulta a tu especialista

Si tienes artritis psoriásica has de saber que las enfermedades reumáticas, en general, pueden afectar negativamente en tus relaciones sexuales. Cuanto mayores son el dolor y la depresión causados por la artritis psoriásica, mayor es la repercusión en la sexualidad del paciente. No se trata de un daño que afecte a los órganos sexuales, sino que los efectos físicos que produce la enfermedad pueden tener un impacto emocional en el paciente y de ahí que no le apetezca mantener relaciones sexuales.

Si tienes artritis psoriásica y te quieres quedar embarazada, decirte que el embarazo no está contraindicado. De hecho, la mayoría de mujeres con artritis psoriásica tienen tiene un embarazo con éxito. Esto no significa que no haya riesgos, los cuales debes consultarlos con tu médico antes de tomar cualquier decisión, así como para planificar el embarazo en una época de baja actividad de la enfermedad. Igualmente, es necesario saber el tratamiento que estás recibiendo para realizar los ajustes necesarios al mismo durante el embarazo y, posteriormente, durante la lactancia. Por tanto, el control estricto tanto por parte del reumatólogo como del ginecólogo será necesario para que el embarazo transcurra con normalidad.

¿Quieres saber más?

Personal sanitario que se encargará de mi enfermedad

El reumatólogo, como especialista del aparato locomotor, es el médico que más sabe acerca de la artritis psoriásica. Él se encargará de su diagnóstico y diferenciarla de otro tipo de enfermedades de las articulaciones, así como del posterior tratamiento y seguimiento de tu enfermedad para ver su evalución e ir tomando las medidas oportunas en cada momento.

Pero los reumatólogos no trabajan solos, sino que cuentan con la colaboración de un grupo de profesionales sanitarios, con quienes coordina para lograr el mejor cuidado posible de las personas que como tú sufren esta enfermedad reumática. Así, junto al reumatólogo cooperan el médico de atención primaria, el personal de enfermería, el rehabilitador, el oftalmólogo, el cirujano ortopeda y el especialista en digestivo, entre otros.

En el caso específico de la artritis psoriásica, además, y dependiendo de la gravedad y de las lesiones que sufran la piel y las articulaciones, el especialista responsable de coordinar el cuidado del paciente de artritis psoriásica será el reumatólogo o el dermatólogo.

Implicaciones psicológicas de padecer una enfermedad crónica

El dolor crónico y la pérdida de movilidad, con la consiguiente incapacidad para realizar determinadas tareas, pueden hacer que tu enfermedad conlleve una disminución de tu calidad de vida, lo que te podrá afectar emocionalmente.

Estudios realizados en personas con artristis psoriásica, han revelado que la ansiedad y la depresión suelen aparecer en estos pacientes, especialmente la depresión. A lo que se suma la vergüenza y la impotencia, a causa de las lesiones en la piel. Por tanto, si tienes síntomas como no poder dormir, no concentrarte, cansancio o culpabilidad debes sospechar de la aparición de estos trastornos psicológicos a causa de la enfermedad. Y, ante ellos, no debes ni ocultarlos ni menospreciarlos. Al contrario, debes abordarlos acudiendo al psicólogo, quien te ayudará mediante un diagnóstico y una terapia adecuada a cada caso.

Asociaciones de pacientes, sociedades científicas y otros organismos médicos

En contacto con asociaciones de personas con artritis psoriásica

Las personas que vivís con artritis psoriásica podéis acudir a diferentes asociaciones en las que conocer a otras personas en vuestra misma situación y donde podréis compartir experiencias. Allí os apoyarán en el proceso de aceptación de vuestra patología y podéis dar, así como recibir, ayuda.

El objetivo principal de las asociaciones es servir de autoayuda para los enfermos. Pero también trabajan para mejorar la situación sociosanitaria de las personas con artritis psoriásica mediante acciones ante diversas administraciones e, igualmente, intentan concienciar a la sociedad sobre la existencia y complejidad de esta enfermedad, haciéndola más visible. No olvides que cuanto mayor es el número de personas que componen una asociación más fuerza puede tener para cambiar la situación de las personas con esta enfermedad.

A nivel nacional, existen dos asociaciones de personas con artritis psoriásica: ConArtritis (Coordinadora Nacional de Artritis) y Acción Psoriasis. Ponte en contacto con ellas, y te dirán cuál es la asociación más cercana a tu domicilio, ya que estas entidades acogen a casi todas las asociaciones que hay en nuestro país a nivel local, provincial y autonómico.

Asociaciones de pacientes

ConArtritis (Coordinadora Nacional de Artritis)
http://www.conartritis.org/
C/ Ferrocarril, 18, 1º oficina 2, 28045 Madrid
91 5352141 - 644 00 77 18
conartritis@conartritis.org

Acción Psoriasis (Asociación de pacientes de psoriasis, artritis psoriásica y familiares)
https://www.accionpsoriasis.org/
932 804 622

Guías de Pacientes

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.