Hospitalización domiciliaria

A) HOSPITALIZACIÓN HOSPITALARIA

1. Historia: todo empezó en New York

El modelo de hospitalización domiciliaria tiene su origen en New York. En concreto, fue en 1.947 cuando el Hospital Guido Montefiore de esta ciudad implantó este sistema de atención médica. El objetivo fue poder disponer de más camas en el hospital, que estaba saturado, y dar a los pacientes la posibilidad de recuperarse en un ambiente más familiar.

Unos años más tarde, en 1.951, la idea se inicia en Europa. El Hospital Tenon de París fue el primero en crear una unidad de hospitalización domiciliaria. Sin embargo, tardó casi una década en desarrollarse en otros países europeos. En el Reino Unido comenzó en 1.965 con el nombre de Atención Hospitalaria en el Hogar. Le siguieron Alemania y Suecia en los setenta e Italia en los ochenta.

En nuestro país fue pionero en 1.981 el Hospital Provincial de Madrid (actual Hospital General Universitario Gregorio Marañón). A partir de ese momento, la iniciativa ha ido poco a poco poniéndose en marcha en otros hospitales. Así, en 1.983 el Hospital de Cruces (Vizcaya) puso en marcha una experiencia piloto de atención domiciliaria que fue la primera de este tipo dentro de la red gestionada entonces por el Instituto Nacional de Salud (INSALUD). Y le siguieron otros hospitales: Virgen del Rocío en Sevilla y Marqués de Valdecilla en Santander, ambos en 1.984, General Yagüe en Burgos (1.985), Juan Canalejo en La Coruña (1.987), etc.

En los últimos años, es en el País Vasco y en la Comunidad Valenciana donde más se ha extendido esta alternativa asistencial.

No obstante, desde sus orígenes hasta la actualidad la idea ha ido evolucionando y extendiéndose a otras ciudades y continentes con estructuras y procedimientos adaptados a cada Sistema Nacional de Salud.

2. ¿En qué consiste?

La hospitalización a domicilio se define como una alternativa a permanecer en el hospital que permite que recibas en tu propia casa cuidados, así como tratamientos y otras atenciones iguales, tanto en cantidad como en calidad, a los que puedes tener en el hospital. Se proporciona por profesionales sanitarios cuando el paciente ingresado ya no precisa de la infraestructura hospitalaria, pero sí de un seguimiento activo y frecuente durante un periodo de tiempo limitado.

Los principales objetivos son:

  • Favorecer el bienestar, la intimidad y comodidad del paciente.
  • Evitar hospitalizaciones innecesarias.
  • Disminuir el riesgo de infecciones hospitalarias.
  • Promover el autocuidado y que los familiares se involucren más en la evolución del paciente.
  • Mejorar la utilización de los recursos hospitalarios disponibles.

De esta manera, se trata asimismo de hacer más humana la relación médico-paciente.

3. Requisitos para recibir atención hospitalaria en casa

Para que como paciente puedas beneficiarte de la atención hospitalaria en tu domicilio tienes que cumplir una serie de requisitos:

  • Estar ingresado en el hospital y encontrarte estable clínicamente.
  • Que no esté prevista una mala evolución de tu enfermedad o sufrir alguna complicación.
  • Tras recibir la información adecuada sobre este tipo de atención, aceptar voluntariamente la hospitalización domiciliaria.
  • Que sea una atención limitada en el tiempo.
  • Residir dentro del área de cobertura del hospital. El domicilio tiene que estar, en general, a menos de una hora del mismo. Si bien este tiempo puede variar en función de las características geográficas y demográficas de la zona.
  • La vivienda debe estar adaptada a tus necesidades.
  • Tener apoyo familiar.

4. ¿Qué tipo de pacientes pueden beneficiarse?

Existe en la actualidad una gran diversidad en el perfil de pacientes atendidos:

  • Pacientes con patologías crónicas (insuficiencia cardíaca, broncopatía crónica, etc.).
  • Seguimiento de patologías agudas (como una neumonía) y en tratamiento con corticoides, antibióticos, etc.
  • Enfermedades oncológicas: control de síntomas, seguimiento de tratamientos, cuidados paliativos, etc.
  • Tras determinadas operaciones para recibir la atención posterior necesaria (por ejemplo, las curas u otros cuidados postoperatorios, como tratamiento de escaras y úlceras cutáneas).
  • Pacientes que requieren ventilación mecánica, tratamientos por vía intravenosa (antibioterapia endovenosa, nutrición parenteral…), etc.
  • Patologías que requieran procedimientos técnicos como transfusiones o paracentesis.

Es, por tanto, aplicable, a una gran variedad de patologías médicas y quirúrgicas que por sus características sean susceptibles de ser atendidas en el domicilio.

5. ¿Existe hospitalización a domicilio en todos los hospitales?

La implantación de la hospitalización domiciliaria puede variar entre Comunidades Autónomas. No todos los hospitales disponen de Unidad de Hospitalización Domiciliaria. Para saber si tu hospital dispone de esta opción y solicitar el servicio habla con tu médico. Él te informará si el hospital dispone de este tipo de asistencia y si cumples con los requisitos para ser atendido en casa.

B) ¿CÓMO FUNCIONA UN SERVICIO DE HOSPITALIZACIÓN DOMICILIARIA?

1. ¿Me pueden garantizar una atención sanitaria equiparable a la que recibiría en el hospital?

El servicio de Hospitalización a Domicilio está formado por personal médico y de enfermería. Se ponen a tu disposición medios diagnósticos y terapéuticos similares a los del hospital, con una frecuencia y calidad asistencial comparable a la que se te proporcionaría si estuvieras ingresado en él.

Asimismo, la Unidad de Hospitalización a Domicilio está disponible todos los días del año y junto con el Servicio de Urgencias del Hospital y Urgencias Extrahospitalarias cubre todas las horas del día.

En definitiva, todo programa de hospitalización domiciliaria debe garantizar que los pacientes que son atendidos no reciben una atención sanitaria de calidad inferior respecto a la que reciben si están en el hospital.

C) RECURSOS

1. Organismos médicos

Sociedad Española de Hospitalización domiciliaria
http://www.sehad.org/

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.