Recuperación tras la cirugía

¿Cómo me despertaré tras la anestesia?

Después de la operación, si has recibido anestesia regional o general, te trasladarán durante algunas horas a una sala de recuperación en la cual permanecerás en observación. Los profesionales sanitarios estarán pendientes de tu estado hasta que se reviertan los efectos de la anestesia, bien de forma espontánea, o bien con ayuda de algunos fármacos.

El despertar es una fase importante para el paciente, ya que en ocasiones al recuperar la consciencia puede sentir malestar.

Entre las terapias anestésicas que te administre el anestesiólogo, es probable que se encuentren fármacos para relajar la musculatura esquelética, los llamados bloqueantes neuromusculares, que son necesarios porque los músculos deben estar completamente relajados para facilitar al cirujano la intervención. Estos medicamentos también bloquean los músculos de la respiración, por lo que necesitarás ayuda para respirar (respiración artificial) durante y después de la operación hasta que puedas respirar de nuevo por ti mismo. Gracias a la relajación muscular se facilita la intubación endotraqueal y la ventilación mecánica, en aquellos casos en los que el paciente necesite respiración asistida.

Actualmente las nuevas terapias que revierten el efecto del bloqueo neuromuscular tienen menos efectos secundarios, lo que hace más llevadero ese momento para el paciente. Lo habitual al despertar es que la persona se sienta como si estuviera en una especie de sueño o nebulosa, y esto puede ser debido a la combinación de fármacos utilizados durante la intervención. Esto es totalmente normal, ya que el despertar se suele producir poco a poco y puede que no te sientas plenamente consciente hasta el día siguiente a la cirugía. No te asustes si no logras recordar las horas previas, ya que es algo muy frecuente.

Hasta ahora, los fármacos tradicionales empleados para revertir la relajación muscular inducida para la anestesia, aunque eran eficaces y se toleraban bien, producían en algunos pacientes efectos secundarios como náuseas y vómitos. Por ello, la investigación científica ha conseguido desarrollar reversores de la anestesia más modernos, que en la actualidad pueden permitir a la persona recuperarse del bloqueo neuromuscular de una manera completa y más rápida, e independientemente de la intensidad del mismo (moderado, profundo e intenso).

De todos modos, después de haber recibido anestesia o sedación, y hasta que tu cuerpo expulse por completo la medicación –lo que puede tardar hasta 24 horas-, no deberías conducir ni realizar ninguna otra actividad que pueda suponer peligro para ti o para los demás.

Si por el contrario la cirugía a la que te has sometido sólo requería anestesia local, lo más probable es que puedas volver a casa ese mismo día.

Dolor tras la cirugía

Es muy común sentir dolor tras una cirugía. De hecho, casi siempre el paciente siente algún tipo de dolor después de despertar. Los médicos y las enfermeras tienen múltiples opciones de tratamiento para aliviar este malestar, por lo que te administrarán la terapia que necesites en función del grado de dolor que experimentes. Controlarlo te ayudará a sentirte más cómodo en el período de recuperación, mejorarás más rápidamente y los resultados de la operación serán más satisfactorios. Si al despertar padeces algún tipo de dolor, informa a los profesionales que te atienden para que puedan administrarte el tratamiento oportuno.

Los drenajes: ¿qué son?

En determinadas operaciones se colocan en tu piel uno o varios tubos que salen de la abertura quirúrgica, llamados drenajes, que sirven para que el cuerpo no retenga el exceso de líquido que se acumula en el lugar del cuerpo en el que se ha realizado la cirugía. Estos drenajes son habituales y normalmente se extraen a los pocos días de haberse producido la intervención.

Empezar a ingerir líquidos y sólidos

Parte del proceso de recuperación pasa por volver a ingerir alimentos sólidos y beber líquidos, aunque seguramente al despertar no tendrás ganas de hacerlo. Sin embargo, es importante que lo hagas a medida que tu médico lo vaya indicando para que el cuerpo vuelva a funcionar normalmente. El estómago y los intestinos son una de las últimas partes del cuerpo que se recuperan de los efectos de los medicamentos empleados en la cirugía, por lo que al principio es probable que debas ingerir sólo líquidos. A medida que la actividad estomacal e intestinal vuelva a mostrar signos de actividad, podrás ir ingiriendo alimentos sólidos. En cualquier caso, este proceso es muy variable de una intervención a otra y depende mucho de la edad del paciente, pudiendo durar días.

La actividad física, cuanto antes

En muchos de los casos, moverse será una de las primeras cosas que te indicarán los médicos, que pueden pedirte que te levantes de la cama y camines, incluso el mismo día de la cirugía o al siguiente. Debido a la intervención a la que has sido sometido, es posible que te sea difícil hacerlo, pero es importante para acelerar tu recuperación y hacer que tu tracto digestivo comience a moverse. Además, la actividad ayudará a la circulación y evitará que se formen coágulos en las piernas. Recuerda que si en este proceso sientes dolor, debes decírselo a las enfermeras o médicos que te atiendan, ya que ellos te podrán administrar el tratamiento más adecuado para aliviarlo.

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