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en VIH

Apoyo psicológico

La perspectiva de saber que se ha contraído el VIH no es la misma que hace unas décadas. Afortunadamente, los avances en los tratamientos y en la atención sanitaria han hecho que la infección por VIH sea una enfermedad crónica en los países desarrollados, donde la esperanza y la calidad de vida de las personas con VIH puede casi equipararse ya a la de la población general.

No obstante, en las personas afectadas por el VIH se dan una serie de efectos psicológicos propios de saber que tienes una enfermedad crónica.

A lo que se suma el impacto que pueda tener sobre ella la percepción social que se tiene sobre el VIH, que no ha evolucionado a la misma velocidad que lo han hecho los tratamientos y el conocimiento científico sobre el virus. 6, 22

Las primeras consecuencias psicológicas se derivan del diagnóstico de la enfermedad. En este momento, la ansiedad y la depresión son las dos alteraciones más frecuentes. La ansiedad está relacionada con el impacto que se sufre en el momento del diagnóstico, a no saber qué va a venir, a sentirse impotente y al miedo a no ser aceptado y a ser rechazado. Por su parte, la depresión suele aparecer en relación a la sensación de pérdida de la salud, de la tranquilidad, de las relaciones, de la propia identidad 22, 23.

Si acabas de saber que tienes VIH, has de saber que lo puedes estar sintiendo es normal en el contexto actual que estás viviendo y que muchas otras personas han pasado antes por ello. Por eso, existen diferentes tipos de ayudas a nivel psicológico para acompañarte en este momento inicial.

Una vez diagnosticado, pasarás a tener otras vivencias.

Porque después del diagnóstico, la persona así como su entorno empiezan a vivir un proceso de asimilación de la noticia y de aprender a afrontar psicológicamente la nueva situación. Con la toma de la medicación la enfermedad se hace más evidente y más presente. Hay personas que pueden desarrollar una conducta de ocultación o que altere sus hábitos de vida y proyectos personales. Muchas veces la razón es el miedo ante las consecuencias físicas y sociales de la enfermedad 22.

La toma de la medicación lleva asociados además otros retos. El primero se deriva de que es un tratamiento para toda la vida, del que uno mismo es responsable. Por tanto, depende de ti mismo que tomes adecuadamente la medicación y sigas las pautas que te indica tu equipo de atención médica. Y es que una buena adherencia te permitirá un mejor pronóstico y evolución de tu enfermedad 22. Si no lo consigues, por ejemplo, debido a tu estado emocional y psicológico, hay terapias que ayudan a lograr dicha adherencia.

Otro reto del tratamiento frente al VIH es la aparición de efectos secundarios. Algunos de ellos pueden ser náuseas y vómitos, fatiga, alteraciones del sueño, un cambio anormal en la distribución de la grasa corporal (lipodistrofia), dolores por pérdida de masa muscular, etc…. Estos efectos afectan a la calidad de vida, y la persona tiene que hacerlos frente y pueden hacerle mella psicológicamente 22.

A parte de lo expuesto hasta aquí, si eres una persona con VIH quizás puedas experimentar otras dificultades psicológicas así como problemas en tu entorno social asociados a la enfermedad al VIH/sida que también repercutan en tu estabilidad emocional. Las cuales podrían ser:

  • Disminución de la autoestima, que puede ir asociada a sentimientos de culpabilidad y autorechazo, lo que puede derivar en automarginación.
  • Dificultades para mantener relaciones personales. La consecuencia es que la persona puede irse quedando al margen de su entorno social, lo que le perjudica y puede aumentar la carga a la unidad familiar.
  • Desestabilización de la vida en pareja, que se produce por diferentes causas. Desde por tener que desvelar nuevos datos de la vida personal (consumo de drogas, relaciones extramatrimoniales, relaciones homosexuales, etc.), hasta por adaptarse a las nuevas relaciones sexuales y el miedo al contagio.
  • Estrés asociado a las revisiones médicas periódicas y a las bajas laborales repetidas. Especialmente porque social y laboralmente no es adecuado o no está permitido por las empresas, lo que puede tener consecuencias en el puesto de trabajo y en las relaciones laborales.
  • Miedo al rechazo social y a que no se guarde la confidencialidad de tu situación, lo que lleva a no usar los recursos públicos a los que tiene derecho de forma normalizada, por minusvalía o situación de necesidad.
  • Dificultades en la inserción laboral: evitación de la búsqueda de empleo por el miedo que puede suscitar el rechazo o el estigma social.

Ante todas estas vivencias, la persona con VIH necesita expresar sus emociones. Para ello, el primer paso es encontrar un lugar donde poder descargarlas. Y luego, ante su enfermedad, lograr fomentar habilidades de afrontamiento, de toma de decisiones y de resolución de problemas en las distintas áreas de su vida.

Para cubrir todas las necesidades existen diferentes asociaciones que pueden ayudarte. Por ejemplo, desde el Área de Psicología de la Asociación Apoyo Positivo. Ellos, así como otras organizaciones, ofrecen diversos recursos psicológicos como son: terapia individual, terapia de pareja y terapia familiar. Además, hay diferentes grupos terapéuticos: autoapoyo, grupo de mujeres, grupo de reciente diagnóstico, grupo de adolescentes y escuela de padres.

De igual manera, desde las asociaciones y organizaciones vinculadas a la lucha por la normalización de la infección por VIH se realizan múltiples actividades con el fin de eliminar el estigma social y las actitudes de la sociedad hacia las personas con VIH. Esta percepción social puede provocar en la persona con el VIH la interiorización del estigma, lo que repercute negativamente en el proceso de afrontar la nueva situación 22.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.