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VIH y el Sistema Cardiovascular 13, 18

El VIH puede aumentar el riesgo de cardiopatías si no se trata. Es decir, que produzca alguna alteración en el funcionamiento del corazón o del resto del sistema cardiovascular.

VIH y cardiopatías

Las cardiopatías son la causa más común de muerte en todo el mundo. El colesterol alto, la presión arterial elevada, la obesidad, el tabaquismo, la falta de ejercicio y una dieta inadecuada pueden incrementar el riesgo de cardiopatías. Otros factores que pueden incrementar el riesgo son la edad avanzada, los antecedentes familiares, la diabetes y el origen étnico.
La cardiopatía es un término general que describe muchos tipos de enfermedades cardíacas. Entre ellas se incluyen:

  • Angina de pecho (dolor torácico): La angina de pecho puede provocar una sensación de opresión del tórax, como si tuvieras un gran peso encima del tórax. Puedes experimentar:
    • Dolor o molestias torácicas
    • Dolor en brazos, cuello, mandíbula, hombros o espalda
    • Náuseas
    • Cansancio
    • Dificultad para respirar
    • Ansiedad
    • Sudoración
    • Mareos
  • Infarto de miocardio: Algunos de los signos habituales son presión, sensación de plenitud o dolor opresivo en el centro del tórax. El dolor se puede extender a los hombros, brazos, espalda, mandíbula o dientes. Otros síntomas son:
    • Dolor abdominal alto
    • Dificultad para respirar
    • Sudoración
    • Desmayo
    • Náuseas y vómitos
  • Insuficiencia cardíaca congestiva: Algunos de sus síntomas son:
    • Dolor torácico
    • Sensación de cansancio y debilidad
    • Frecuencia cardíaca elevada o irregular
    • Sensación de falta de aire realizando una actividad o en reposo
    • Menor capacidad para practicar ejercicio
    • Tos o sibilancia que no desaparece
    • Hinchazón del abdomen, piernas, tobillos y pies
    • Dificultad de concentración
  • Problemas en las válvulas cardíacas
  • Alteraciones del ritmo cardíaco

Es importante que consultes con tu médico si experimentas cualquier síntoma relacionado con una cardiopatía.

Colabora con tu equipo médico para elegir un estilo de vida más saludable, por ejemplo, fumando menos, preparando con ayuda del médico un plan de ejercicio, adoptando una dieta saludable y bebiendo moderadamente.

VIH y colesterol

El colesterol lo produce el hígado y es una sustancia grasa que ayuda a producir hormonas sexuales y células de reparación.
Hay dos tipos de colesterol:

  • "Colesterol malo" (LDL y triglicéridos) que transporta el colesterol del hígado a las células
  • "Colesterol bueno" (HDL) que devuelve el exceso de colesterol al hígado y, a continuación, se elimina del organismo

Un nivel alto de LDL o un nivel bajo de HDL pueden dar lugar al endurecimiento de las arterias y aumenta el riesgo de sufrir cardiopatías. La infección por el VIH y los tratamientos del VIH pueden incrementar el LDL y disminuir el HDL. El equipo de atención médica te realizará análisis de sangre periódicamente para supervisar tus niveles de colesterol.

Si tienes el colesterol alto, podrás reducirlo adaptando una dieta adecuada. Y, pequeños gestos pueden ser de gran ayuda, por ejemplo:

  • Reduce la grasa en tu dieta
  • Sustituye las grasas saturadas (p. ej., mantequilla y queso) por grasas no saturadas (p. ej., aceite de oliva y aguacate)

El aumento del nivel de ejercicio que hagas puede incrementar el nivel de HDL, pero no está demostrado que disminuya el nivel de LDL.
Si la dieta y el ejercicio no tienen el efecto necesario en tus niveles de colesterol, es posible que se te recete un medicamento específico para reducir el colesterol LDL.

VIH y presión arterial

Cuando se contrae, el corazón impulsa la sangre a todo el organismo a lo largo de las arterias, las venas y los vasos sanguíneos. La fuerza asociada se denomina presión arterial. La presión arterial aumenta cuando el corazón se contrae y disminuye cuando se relaja.

Una presión arterial alta se traduce en una mayor tensión en los vasos sanguíneos y el corazón, pudiendo dar lugar a problemas cardíacos, ictus e insuficiencia renal.

Tendrás un mayor riesgo de padecer presión arterial alta si:

  • Tienes antecedentes familiares de presión arterial alta, ictus o cardiopatías
  • Tienes diabetes
  • Padeces una enfermedad renal
  • Eres de raza negra o asiática
  • Tomas medicamentos recetados de uso habitual (p. ej., anticonceptivos o ibuprofeno)

Debido a que algunos medicamentos para el VIH pueden incrementar los niveles de colesterol en sangre, los pacientes con infección por VIH pueden tener un mayor riesgo de presentar presión arterial alta, sobre todo si tienen otros factores de riesgo. No te olvides de comentar al médico los factores de riesgo que puedas tener y los medicamentos que estés tomando.

Para reducir el riesgo de presión arterial te aconsejamos que mantengas un peso saludable y evitando los alimentos grasos, no beber demasiado alcohol, fumar menos, limitar la cantidad de sal que consumes y practicar ejercicio con regularidad.

VIH y diabetes

La principal fuente de energía del cuerpo es la glucosa (azúcar), que proviene de la descomposición de los alimentos que ingerimos. La glucosa es beneficiosa, pero cuando su concentración presente en la sangre se vuelve muy alta, pasa a convertirse en una enfermedad, conocida como diabetes 4

Hay dos tipos de diabetes:

  • Diabetes tipo 1: el sistema inmunitario destruye las células que producen la insulina, una hormona que ayuda a transportar la glucosa a las células.
  • Diabetes tipo 2: no se produce suficiente insulina en el cuerpo o no logra cumplir su función 4.

Las personas con el VIH, a causa del uso de algunos medicamentos contra su enfermedad, pueden ver aumentado el nivel de glucosa en sangre y pasar a padecer diabetes tipo 2. Aunque hay otros factores que pueden favorecer o ayudar a la aparición de la diabetes tipo 2 como son el exceso de peso y la falta de actividad física 4.

Por ello, se recomienda hacerse un examen para comprobar la concentración de glucosa en sangre antes y después de tomar medicamentos para el VIH. Si la glucosa aumenta, será necesario dejar de tomar algún tratamiento y sustituirlo por otros 4.

Para controlar la diabetes, el médico te recomendará también vigilar la alimentación y realizar ejercicio. Aunque a veces, el médico además podrá prescribirte algún tratamiento 4.

Ver referencias 13, 18

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.