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¿Cuál es el tratamiento adecuado para mí? 9

El tratamiento habitual de la infección por el VIH es una combinación de varios medicamentos. El objetivo es elegir una combinación que resulte fácil tomarla, ya que es importante una buena adherencia para que el tratamiento tenga éxito. No tomar todas las pastillas o saltarse dosis conduce al fracaso del tratamiento y, por tanto, del manejo adecuado del VIH.

Lo mejor es empezar el tratamiento en un momento en que no tengas demasiados compromisos y puedas centrarte en tu salud.

El tratamiento se debe adaptar a tus hábitos de vida lo máximo posible, por lo que debes analizar detenidamente tu rutina diaria. Por ejemplo, algunos tratamientos se deben tomar con comida, por lo que debes considerar tus horarios de comidas, la rutina laboral y la frecuencia con que viajas por trabajo u ocio.

Hay numerosas opciones de tratamiento, por lo que merece la pena dedicar tiempo a comentarlas con el equipo de atención médica.

Consideraciones de salud y tratamiento del VIH

A la hora de elegir tu tratamiento, el equipo de atención médica tendrá en cuenta otros problemas de salud o enfermedades que puedas padecer, como la infección por el virus de la hepatitis C, problemas renales, colesterol alto o presión arterial alta. Asimismo, considerará y se asegurará de que no seas alérgico a ningún tratamiento. Tu opción terapéutica depende de diferentes factores que deben ser valorados junto a tu equipo médico.

Si eres una mujer y estás pensando en quedarte embarazada, has de saber que en la actualidad con el tratamiento y los cuidados apropiados, puedes tener un bebé sin VIH. Por ello, es importante que lo comentes antes con el equipo de atención médica.

Algunos tratamientos del VIH interaccionan con otros medicamentos. Esto quiere decir que pueden variar las concentraciones en tu cuerpo de alguno de los tratamientos o medicamentos. Entre estos medicamentos se encuentran:

  • Los prescritos por un médico o un dentista (p. ej., estatinas para disminuir los niveles de colesterol
  • Medicamentos de fitoterapia/suplementos/alternativos (p. ej., hipérico o hierba de san Juan)
  • Medicamentos adquiridos sin receta médica (p. ej., productos para la acidez estomacal o la indigestión)
  • Drogas

Algunos tratamientos del VIH pueden reducir la eficacia de los anticonceptivos hormonales (por ejemplo, la píldora), de manera que puede ser necesario utilizar otro método anticonceptivo.

Es importante que informes al equipo de atención médica de todos los medicamentos que tomes de manera regular u ocasional, con el fin de que se puedan tener en cuenta en las decisiones de tratamiento.

Tratamiento del VIH y efectos secundarios

Aun cuando el equipo de atención médica haya elegido el tratamiento más adecuado en tu caso, es posible que experimentes efectos secundarios provocados por los medicamentos antirretrovirales. La mayoría de los efectos secundarios son pasajeros y se pueden manejar. Además, no todas las personas con el VIH los padecen de la misma forma o con la misma intensidad. El equipo de atención médica te puede ayudar a manejarlos adaptando el horario de la dosis y/o recetándote otros medicamentos para reducir los efectos secundarios o modificando el tratamiento.

Si los efectos secundarios persisten, es importante que hables con el equipo de atención médica, especialmente si repercuten en tu seguimiento de la medicación. No tomarse las dosis prescritas puede reducir la eficacia del tratamiento y limitar las opciones terapéuticas que puedas tener en el futuro. La elección del tratamiento debe ser una alianza que establezcas con tu equipo médico. Por ello, infórmales si no te sientes  bien con el tratamiento que estás tomando.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.