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en VIH

¿Cómo evoluciona la infección?

La infección por el VIH evoluciona en tres fases, especialmente ante la ausencia de tratamiento. Estas fases son:

  1. Infección aguda o primaria:
    Es la fase inicial de la infección y aparece en las primeras semanas tras haberse contraído. Muchas personas, en este momento, presentan síntomas que son similares a los de la gripe (como fiebre, dolor de cabeza, de garganta o en las articulaciones y músculos), erupción cutánea y ulceraciones en la boca, entre otros. El VIH se reproduce rápidamente y se propaga por el organismo, ya que el sistema inmunitario ante este primer contacto no se encuentra preparado. Por ello, la carga del virus en la sangre es extremadamente alta, a menudo más que en cualquier otra etapa de la infección4.

    Además, en esta fase, los niveles del VIH son también altos en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, en el semen y los fluidos vaginales. La consecuencia es que hay, a su vez, un mayor riesgo de transmisión a otras personas durante esta fase de infección primaria5.

    Tras las primeras semanas el cuerpo empieza a generar anticuerpos (partículas que el organismo humano genera cuando detecta la presencia de elementos externos que pueden originar enfermedades con el objetivo de neutralizarlos y facilitar su eliminación) y, entonces, baja la carga viral presente en el cuerpo de la persona. Sin embargo, el organismo no es capaz de erradicar el virus completamente5.
  2. Infección crónica:
    El VIH sigue presente en el cuerpo después de la fase inicial, reproduciéndose, aunque en concentraciones bajas. Además, la persona no suele tener síntomas, pero sigue pudiendo transmitir el virus. Si no se ha detectado su presencia y no se está en tratamiento, la infección puede seguir progresando y en 10 o 12 años termina provocando el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).4
  3. Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA):
    Es la fase final, que llega cuando el sistema inmunitario no puede luchar contra las infecciones que afectan al cuerpo y que aprovechan su debilidad (enfermedades oportunistas). Se diagnostica el SIDA cuando una persona con el VIH tiene un recuento de linfocitos CD4 inferior a 200/mm3, una o más infecciones oportunistas o ambas cosas.4
El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.