Higiene de manos

Lavarse las manos nos ayuda a evitar, por un lado, adquirir enfermedades al tocar objetos infectados, animales o personas y, por otro lado, trasmitirlas. Se trata por tanto de una medida de prevención y control de enfermedades.

Es importante que todos conozcamos las recomendaciones establecidas para una higiene adecuada. Un hábito tan sencillo como éste nos puede ayudar a prevenir 1 de cada 3 enfermedades diarreicas y 1 de cada 5 infecciones respiratorias como el resfriado o la gripe.

Cómo lavarse las manos

Primeramente, se deben mojar las manos con agua corriente limpia ya sea tibia o fría. A continuación, y una vez se haya cerrado el grifo, se añade el jabón sobre las palmas de las manos las cuales se han de frotar hasta hacer espuma para posteriormente extenderla, aproximadamente durante 15 segundos, con movimientos circulares en la zona de las palmas, dorso, espacio entre los dedos e incluir también la zona del antebrazo. Una vez trascurrido el tiempo requerido, hay que enjugarlas con agua corriente limpia, eliminando cualquier resto de jabón. Finalmente, hay que secar la zona preferiblemente con una toalla de papel desechable.

Si no se dispone de agua y jabón, se puede utilizar o bien toallitas húmedas con alcohol o geles desinfectantes que no requieren de aclarado posterior.

Esta acción se debe realizar con regularidad y, sobre todo:

  • Antes de: comer, de suministrar una medicación o manipular lentes de contacto.
  • Antes y después: de tocar una herida, atender a una persona enferma, de manipular alimentos o cocinar.
  • Después de: cambiar un pañal; usar el baño; tocar animales, sus alimentos o manipular sus accesorios o deposiciones; de sonarse la nariz, toser o estornudar; tocar un cubo de basura, ropa sucia, desagües o tierras.

Manipulación y preparación de alimentos

Especial atención requiere lavarse las manos cuando se van a manipular alimentos durante la preparación de las comidas, ya que se precisa lavarse las manos tanto antes, durante, como una vez se ha terminado la preparación de los mismos. Inclusive, algunos de ellos requieren lavarse las manos después de su ingesta.

La Organización Mundial de la Salud estableció una serie de directrices básicas para la preparación de los alimentos:

REGLAS DE ORO PARA LA PREPARACIÓN DE ALIMENTOS SANOS

  1. Lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular los alimentos.
  2. Escoger alimentos cuyo tratamiento asegure su inocuidad (limpiar la fruta o las latas antes de abrirlas, etc.).
  3. Cocer bien los alimentos.
  4. Consumir los alimentos inmediatamente después de su cocción.
  5. Conservar adecuadamente los alimentos cocidos.
  6. Recalentar bien los alimentos cocidos.
  7. Evitar cualquier contacto entre los alimentos crudos y cocidos.
  8. Vigilar la limpieza de la cocina, incluyendo la de los utensilios o materiales que se utilizan para manejar alimentos.
  9. Proteger los alimentos de insectos, roedores, así como de otros animales domésticos.
  10. Utilizar agua pura y mantener los productos de limpieza que sean tóxicos lejos de los alimentos.

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.