La salud de los cuidadores

El cansancio físico y emocional del cuidador

Ser el cuidador principal de una persona con párkinson implica mucho tiempo y dedicación cada día, esfuerzo que es mayor conforme la enfermedad va avanzando.

Ayudar a realizar tareas básicas a diario como bañarse, vestirse, subir o bajar escalones, acostarse y levantarse de la cama, requiere un sobreesfuerzo físico que da lugar a la aparición de ciertos problemas de salud antes de tiempo.

En lo que se refiere al estado de ánimo, pueden aparecer sentimientos de tristeza, irritabilidad, preocupación, etc. debido a la falta de tiempo libre o por los conflictos familiares.

Así, son muchos los estudios que han puesto de manifiesto que por estos motivos es más habitual que los cuidadores vean más deteriorada su salud, necesiten acudir más al médico y tarden más tiempo en recuperarse de las enfermedades que las personas que no tienen la responsabilidad de cuidar a un paciente con párkinson.

Cuidarse para cuidar

Cuando se está al cuidado de alguien muchas veces uno suele olvidarse de sí mismo. Sin embargo, para poder cuidar y tener la suficiente energía para hacerlo debes cuidarte también a ti mismo. Y por hacerlo no debes sentirte culpable ni pensar que eres un egoísta.

Así que, debes mantener unos hábitos de vida saludables:

  • Dormir y descansar las horas suficientes.
  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Hacer ejercicio físico de forma regular.
  • Mantener las relaciones sociales y salir de casa (a cenar, al cine…).
  • Continuar con las actividades que hacías en tu tiempo libre.

Asimismo, tu estado de ánimo a la hora de afrontar el cuidado del paciente y el hecho de poder recibir ayuda psicológica o social, son factores importantes para que mantengas tu salud y tu calidad de vida.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.