Convivir con el párkinson

¿Cómo puede afectar a mis actividades cotidianas?

El óptimo tratamiento médico, así como las terapias rehabilitadoras reducen los síntomas y las consecuencias de la enfermedad. De este modo, puedes mantener tu actividad cotidiana y una buena calidad de vida durante varios años después del diagnóstico.

Sin embargo, al tratarse de una enfermedad progresiva y degenerativa, en la mayoría de los casos y tras años de evolución, los tratamientos ya no funcionan tan bien como al principio. Es entonces cuando aparecen una serie de problemas que influyen notablemente en la calidad de vida: movilidad reducida, caídas, trastornos del sueño...

Cansancio o fatiga

La fatiga es un agotamiento físico o mental muy común en la enfermedad de Parkinson y puede ser uno de los primeros síntomas en aparecer. Este cansancio puede estar causado por la propia medicación, el esfuerzo adicional necesario para hacer frente a los síntomas, los problemas para dormir, etc.

Oscilaciones de movilidad e inmovilidad

El fenómeno «on-off» (oscilación de la respuesta, movilidad-inmovilidad) es característico de algunas personas que padecen la enfermedad de Parkinson desde hace años. Se trata de cambios impredecibles de un estado de movilidad «on» a una inesperada incapacidad para moverse «off»; el paso inverso puede producirse también sin esperarlo.

Los ataques «on-off» (oscilaciones al azar) se producen en respuesta a la medicación y pueden llegar a durar varias horas.

Esto, unido a otras complicaciones de la enfermedad, como los problemas de equilibrio, rigidez o lentitud de movimientos, hace que sea mayor el riesgo de sufrir caídas.

Lentitud de pensamiento

Debido a que la enfermedad de Parkinson afecta más a una parte del cerebro que a otra, en algunos casos los pacientes pueden experimentar cambios en el razonamiento y la memoria.

En las primeras fases de la enfermedad, estos síntomas pueden incluir dificultad para concentrarse o pequeños cambios en la memoria y el razonamiento. Esto hace que la comunicación pueda ser difícil: puedes olvidar lo que quieres decir o puedes tener problemas para expresar lo que quieres transmitir en conversaciones con otras personas.

Pérdida de la expresión facial y del habla

En algún momento durante el transcurso de la enfermedad es habitual tener cambios en el habla y la voz. Los síntomas más comunes son:

  • Debilitamiento de la voz: hablas cada vez más bajo.
  • Hablar de forma rápida y atropellada.
  • Pronunciar mal las palabras.

Asimismo, la rigidez y lentitud de movimientos que se presenta en los músculos del cuerpo provoca la pérdida de la expresión facial, la cara parece impasible ante cualquier situación.

Al igual que otros síntomas, las dificultades para hablar y expresarse varían de una persona a otra. Pero la mayoría de estos problemas, además de con la medicación, pueden mejorar gracias a la ayuda de un logopeda, especialista en el habla y el lenguaje. Ejercicios de relajación, respiración, emisión y articulación de palabras son la base de la intervención del logopeda para que puedas mejorar tu capacidad de comunicación.

Dificultades para dormir

Los trastornos del sueño son parte de la enfermedad de Parkinson. Más que para conciliar el sueño las dificultades suelen producirse para mantenerlo. Las principales causas por las que no podrás dormir bien son:

  • Despertarte con frecuencia.
  • El despertar precoz: te despiertas de madrugada y no puedes volver a quedarte dormido.
  • Dormir mucho durante el día como consecuencia de que no descansas lo suficiente por la noche o debido a la propia medicación.

Esta disminución de la cantidad de sueño y de su calidad puede estar motivada por distintos factores:

  • La depresión y la ansiedad por padecer la enfermedad.
  • La propia edad. A medida que nos hacemos mayores los problemas para dormir son más frecuentes.
  • El tratamiento farmacológico.
  • Los propios síntomas del párkinson, como el temblor o la rigidez muscular que te dificultan girar en la cama o tener dolor.

Es muy importante que le digas al médico si tienes problemas para conciliar el sueño ya que estos pueden solucionarse o mejorar mediante cambios en la medicación y modificación de tus hábitos de vida, según cada caso.

Trastornos sexuales

Puedes ver afectada tu sexualidad debido a los cambios físicos producidos por la enfermedad, cambios relacionados con cómo te ves a ti mismo y alteraciones en tu estado de ánimo.

Por tanto, el desarrollo de trastornos sexuales puede estar motivado por:

  • Los síntomas motores de la enfermedad (rigidez, temblor, etc.).
  • Tu estado de salud mental (ansiedad, depresión, estrés).
  • La medicación, la cual puede provocar disfunción eréctil o aumentar el deseo sexual.

Puedes padecer distintos tipos de problemas sexuales: dificultades para alcanzar la erección, eyaculación precoz, falta de interés por el sexo, no alcanzar el orgasmo, sequedad vaginal, etc.

En cualquier caso, no dudes en contárselo a tu médico para encontrar el origen de los cambios sufridos en tu sexualidad y poder solucionarlo.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.