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La principal característica de la osteoporosis es la disminución en la densidad mineral ósea. Esta disminución conlleva un aumento del riesgo de fracturas óseas. La osteoporosis ocurre, cuando el cuerpo no es capaz de reemplazar la masa ósea al mismo ritmo con la que ésta va disminuyendo. Esto conduce a una pérdida de la resistencia de los huesos y a un aumento de su fragilidad. Estos huesos se rompen con facilidad hasta por golpes poco importantes, es por ello que estas fracturas se llaman fracturas por fragilidad.

Las mujeres después de la menopausia tienen mayor riesgo de sufrir osteoporosis y fracturas por fragilidad. Esto es debido a que después de la menopausia, la masa ósea disminuye rápidamente como consecuencia de la disminución de los niveles de estrógeno. El esqueleto se está formando y reabsorbiendo diariamente. Unas células especializadas, llamadas osteoclastos, son las responsables de la reabsorción del hueso antiguo, mientras que otro grupo de células, llamadas osteoblastos, se encargan de formar nuevo hueso. Hasta la llegada de la menopausia, ambos procesos están en equilibrio, de forma que el hueso mantiene su integridad, pero cuando los niveles de estrógeno disminuyen, este equilibrio se rompe y la reabsorción del hueso es mayor a su formación.

El calcio es un elemento fundamental de los huesos de hecho, la mayor parte de nuestro calcio se encuentra en ellos (un 99%). Además, este calcio a sirve de reserva para así poder mantener estables lo niveles de calcio en sangre, lo que es importante para nuestro sistema nervioso y muscular.

La vitamina D es fundamental para el desarrollo, la función y el mantenimiento de los huesos. La vitamina D es muy importante para regular el calcio en el cuerpo ayudando, por ejemplo, a su absorción intestinal.

Síntomas

La osteoporosis no es una enfermedad dolorosa pero las fracturas por fragilidad asociadas a ella sí pueden serlo. De hecho pueden ir asociadas con un dolor severo, acarrear una pérdida de movilidad y tener efectos sobre la supervivencia del paciente. Aunque la osteoporosis afecta a todo el esqueleto, las fracturas por fragilidad asociadas más habituales se producen en las vértebras de la columna, en la muñeca y en la cadera. Las fracturas de la pelvis, de la parte superior del brazo y de la pierna también son habituales en osteoporosis.

Puede ocurrir que las fracturas por compresión de las vértebras inducidas por la osteoporosis sean asintomáticas al principio. Incluso es posible que sean detectadas cuando se realicen radiografías de la columna vertebral por otros motivos. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, puede aparecer un dolor en la espalda que empieza poco a poco y que se nota cuando se camina. Otros síntomas asociados que pueden aparecer son la pérdida de estatura o la aparición de una curvatura de la espalda llamada cifosis (joroba).

Diagnóstico

Después de un estudio médico completo, su médico puede recomendar una medición de la densidad mineral ósea (DMO). La mejor manera de identificar si se padece osteoporosis o si los huesos están sanos es midiendo este parámetro. La medida de la DMO también puede servir para evaluar el riesgo de sufrir fracturas y si se responde al tratamiento. La forma más aceptada de medir la DMO es a través de las absorciometría de rayos X de doble energía, también conocida por el acrónimo DEXA. Esta medición es completamente indolora y además, las dosis recibidas de radiación, son mucho menores que las que se producen cuando se hace una radiografía de rayos X.

Prevención y tratamiento

La posibilidad de padecer osteoporosis y/o de tener fracturas por fragilidad viene determinada por distintos factores. Unos no se pueden alterar, ya que dependen de tener antecedentes familiares o condiciones específicas, como una menopausia precoz o la presencia de otras enfermedades como la artritis reumatoide. Sin embargo, otros factores de riesgo sí son modificables como el ejercicio, la nutrición y el tabaquismo.

Para tratar la osteoporosis en necesario hacer hincapié en una nutrición adecuada, en el ejercicio y en cuestiones de seguridad para prevenir las fracturas producidas por las caídas. Además, para reducir el riesgo de fracturas, puede ser necesario que el médico recete medicamentos para disminuir o impedir la pérdida de masa ósea o bien incrementarla.

  • Ejercicio: Las personas sedentarias tienen más propensión a sufrir fracturas de cadera que las personas que son más activas. El ejercicio, además de mantener la salud de los huesos, en mujeres posmenopáusicas ayuda a aumentar la masa muscular lo que tiene un impacto en el equilibrio y en la fuerza, parámetros importantes para prevenir las caídas.
  • Nutrición: Además de nutrientes, a través de la dieta conseguimos las vitaminas y minerales para mantenernos sanos. El calcio y la vitamina D en concreto son necesarios para conseguir huesos fuertes y para conseguir que el corazón, los músculos y el sistema nervioso funcionen adecuadamente.
  • Tratamientos: Actualmente existen distintos tratamientos farmacológicos disponibles. Acuda a su médico para cualquier consulta a este respecto.

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