Signos y síntomas

La menopausia puede provocar diferentes síntomas que en algunos casos duran sólo meses y en otros años. Y es que los cambios físicos y emocionales que provoca la menopausia no afectan de la misma manera a todas las mujeres. Algunas tendréis pocos o casi ningún síntoma, mientras que para otras mujeres serán más intensos e incómodos. Pero con la atención médica adecuada pueden evitarse o aliviarse.

Los sofocos

El sofoco es el síntoma más común entre las mujeres con menopausia. Es una sensación repentina de calor que suele empezar a notarse en la cara y en el pecho y luego extenderse al resto del cuerpo. Durante el mismo puedes sudar y cuando pasa tener por el contrario frío. En algunos casos, cuando es más intenso, incluso se acelera el ritmo cardíaco.

Puede durar desde varios segundos hasta minutos y su intensidad y frecuencia son muy variables. Este síntoma suele empezar a tenerse mucho tiempo antes de que se produzca la llegada de la menopausia.

También puedes tener sofocos por la noche, lo que se conoce como sudoración nocturna. La principal consecuencia es el insomnio o que te despiertes con frecuencia. Una falta de sueño que puede generarte fatiga, irritabilidad o cambios de humor.

Si los sofocos te son muy molestos hay varias alternativas de tratamiento, por lo que no dudes en consultarlo con tu ginecólogo.

Insomnio

Si los sofocos son el motivo de tu problema para dormir, tratarlos generalmente mejora el sueño. Sin embargo, los trastornos del sueño pueden derivarse de otros problemas. Los mismos pueden mejorar o desaparecer con un tratamiento adecuado.

Además, también puedes adoptar los siguientes hábitos para dormir mejor:

  • Hacer actividad física, pero no cerca de la hora de acostarte.
  • Cenar ligero.
  • Evitar la cafeína y el alcohol.
  • Beber algo caliente antes de ir a dormir (té, un vaso de leche).
  • No te eches la siesta.
  • Intentar levantarte y acostarte todos los días sobre la misma hora.

Periodo menstrual irregular

Antes del cese definitivo de la regla es normal que notes alteraciones en tu ciclo menstrual, bien que se adelante o se te retrase varios días o que te venga unos meses sí y otros no. Además, las reglas pueden ser más escasas o abundantes de lo normal.

Alteraciones del estado de ánimo

Algunas mujeres con la llegada de la menopausia notan alteraciones del estado de ánimo. Irritabilidad, ansiedad, cambios bruscos de humor, etc. son algunos de los signos más habituales. Es frecuente que sean provocadas por los propios trastornos asociados a la menopausia, como los sofocos y el insomnio.

No obstante, son más propensas a tener estas alteraciones las mujeres que ya de por sí las padecían antes de los periodos menstruales o tras el parto. Se trata de mujeres más sensibles a los cambios hormonales.

Poco a poco esta sintomatología suele desaparecer. Si no lo hacen, algunos tratamientos indicados para otros síntomas, como los sofocos, pueden mejorar los cambios en el estado de ánimo.

Por otro lado, descansar lo suficiente o mantenerte físicamente activa también te ayudará a sentirte mejor.

Cambios en la vida sexual

La falta de estrógenos provocada por la menopausia reduce la lubricación, tamaño y elasticidad de la vagina y, por tanto, se puede producir dolor en las relaciones sexuales. Para evitar esta sequedad vaginal hay diferentes tratamientos por lo que debes consultar a tu ginecólogo y no resignarte a sufrirla.

Sin embargo, la disminución hormonal no siempre es un factor determinante de otros síntomas, como falta de deseo sexual, ya que una relación sexual satisfactoria depende también de factores sociales y culturales.

Y yo… ¿Puedo padecer osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la densidad del hueso, que se vuelve mucho más frágil y aumenta así el riesgo de fractura.

Las mujeres tienen más riesgo de padecerla tras la menopausia debido a la disminución de los estrógenos, hormona femenina que ayuda a mantener en buen estado los huesos.

Para mantener los huesos fuertes y evitar que disminuya su densidad son principalmente necesarios el calcio y la vitamina D. Por ejemplo, tomar el sol varios minutos al día es muy beneficioso, tanto para tu salud en general como para tu salud ósea, ya que es una fuente de vitamina D.

También es importante para mantener la salud de los huesos: ingerir una cantidad de calcio adecuada, hacer ejercicio, seguir una dieta equilibrada y no fumar. La leche, el yogur, el queso u otros productos lácteos son alimentos ricos en calcio.

En definitiva, es importante que la prevención de la osteoporosis comience antes de la llegada de la menopausia. Estas medidas preventivas se deben adoptar desde la infancia y mantener durante toda la vida.

Cuidado cardiovascular

La menopausia eleva el riesgo de que puedas sufrir algún evento cardiovascular. Los estrógenos ayudan a disminuir el riesgo de que sufras una enfermedad del corazón. Pero su disminución debido a la menopausia reduce su acción protectora y propicia el aumento del “colesterol malo” en sangre y dificulta la circulación sanguínea, lo que aumenta el riesgo de trombosis o aterosclerosis.

Además, en general, el incremento de riesgo coronario está ligado sobre todo al incremento de factores de riesgo que aparecen con la edad. Entre los más importantes y que se deben controlar: la hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad, inactividad física, niveles de colesterol elevados y diabetes. Evitarlos, junto con una dieta equilibrada y cardiosaludable, realizar ejercicio físico, no fumar ni consumir alcohol en exceso son las mejores medidas preventivas.

Cambios en la figura

Durante la menopausia se producen cambios hormonales que hacen que se quemen menos grasas, lo que puede provocar un aumento de peso. El cambio de distribución de la grasa es una de las características de esta etapa de la vida de la mujer. Y aunque no todas las mujeres ganan el mismo peso, éste suele concentrarse en la zona abdominal, aumentando el riesgo cardiovascular y de padecer diabetes.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.