Haz ejercicio

Realizar ejercicio físico durante esta etapa de la vida o mantener esta rutina si ya la tenías ayudará a disminuir alguno de los síntomas de la menopausia y prevenir algunas de las enfermedades propias de esta edad. Así, vas a mejorar tu calidad de vida y afrontarás la madurez de una forma sana.

Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio físico. Basta con practicarlo de forma moderada y regular para ayudar a mantener la elasticidad de los músculos, no coger peso, reducir el estrés, fortalecer los huesos, mejorar el equilibrio y la coordinación, etc. Además, permite modificar el riesgo de patologías como la diabetes, la osteoporosis o la hipertensión arterial.

Aunque cualquier tipo de ejercicio es bueno, en esta etapa de la vida lo más recomendable es una combinación de ejercicios de alta intensidad, con periodos cortos de recuperación y que a su vez favorezcan la mejora del equilibrio, como el Pilates. Otros deportes, como la natación, el ciclismo o correr también contribuyen a fortalecer los músculos. Mientras que el Taichí o el Yoga también son recomendables, aunque no se obtiene con ellos los mismos beneficios que con otros de más intensidad.

Es conveniente que si nunca has practicado ejercicio consultes con tu médico para saber qué es lo más recomendable en tu caso, ya que a veces pueden existir contraindicaciones para su realización, como por ejemplo haberse sometido a una intervención quirúrgica recientemente o tener vértigos.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.