¿Qué tipos de infecciones existen?

Dependiendo del tipo de organismo causante de la enfermedad, las infecciones pueden clasificarse, principalmente, como bacterianas, virales, fúngicas y parasitarias. Por otra parte, también es habitual clasificarlas en función del órgano o sistema al que afecta, por ejemplo, infecciones respiratorias, urinarias, gastrointestinales, etc.

Enfermedades parasitarias

Los parásitos son organismos que dependen de otro organismo vivo, hospedador, para su crecimiento. El ser humano puede verse afectado por diversos tipos como protozoos, organismos microscópicos unicelulares o helmintos, multicelulares observados a simple vista como por ejemplo gusanos cilíndricos (nematodos).

Las infecciones parasitarias provocan muchas enfermedades tanto en las zonas tropicales como subtropicales, aunque también en zonas con climas más templados. De todas las enfermedades parasitarias, la malaria es la que produce más muertes en el mundo, la mayoría de ellas niños pequeños en el África subsahariana. Otras enfermedades parasitarias son la filariasis linfática, la oncocercosis y la dracunculosis, entre muchas otras.

Infecciones bacterianas

Están causadas por bacterias, organismos microscópicos formados por una sola célula que carecen de núcleo. Aunque son muchas las especies que pueden provocar enfermedad en el ser humano, lo hacen menos del 1% de las bacterias existentes.

Muchas de las bacterias patógenas liberan toxinas que pueden dañar los tejidos y así causar enfermedades. Entre los ejemplos de bacterias que causan infecciones se incluyen los estreptococos, los estafilococos o Escherichia coli, entre muchas otras.

Infecciones por hongos

Las infecciones causadas por hongos se conocen como fúngicas o micóticas. Los hongos son organismos con al menos un núcleo.

Los hongos están por todas partes. Viven en el aire, el suelo, las plantas y el agua, e incluso algunos lo hacen dentro del cuerpo humano. Solo aproximadamente la mitad de todos los tipos de hongos son dañinos. Algunos se reproducen mediante pequeñas esporas en el aire, que pueden inhalarse o pueden caer sobre las personas. Como consecuencia, las infecciones fúngicas suelen comenzar en los pulmones o en la piel.

Ejemplos de enfermedades provocadas por estos organismos son el pie de atleta, causado por el parásito Tinea pedis, o la candidiasis vaginal, causada por levadura Candida albicans y otras especies.

Infecciones virales

Los virus son microorganismos infecciosos, más pequeños que las bacterias y los hongos. No pueden reproducirse por sí mismos, por lo que necesitan invadir una célula viva, esta le proporcionará la energía y la maquinaria necesaria para multiplicarse.

Ejemplos de enfermedades virales son la varicela, causada por el virus varicela zóster; el resfriado común, causado por rinovirus; las hepatitis virales como la hepatitis C o el sida, causado por el virus de la inmunodeficiencia humana entre muchos otros.

Infecciones asociadas a la asistencia sanitaria

Las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria son aquellas que tienen relación con prácticas asistenciales en pacientes que están hospitalizados o atendidos de forma ambulatoria, pero en contacto con el sistema sanitario. Se estima que afectan a alrededor del 5% de los pacientes y comportan una elevada morbimortalidad y un gran coste económico.

Los principales tipos de infección asociados a la asistencia sanitaria están relacionados con procedimientos invasivos. Los más frecuentes son la infección respiratoria, la quirúrgica, la urinaria y la bacteriemia de catéter vascular.

Cuando se trata de infecciones adquiridas en el hospital se conocen como nosocomiales. La Organización Mundial de la Salud las define como “infecciones contraídas durante una estancia en el hospital que no se habían manifestado ni estaban en período de incubación en el momento de ser ingresado. Las infecciones que ocurren más de 48 horas después del ingreso suelen considerarse nosocomiales”.

Para la OMS, son muy diversos los factores que propician la infección en los pacientes hospitalizados. Entre estos factores están la reducción de las defensas inmunitarias de los pacientes; la mayor variedad de procedimientos médicos y técnicas invasivas, que crean posibles vías de infección; y la transmisión de bacterias resistentes a los fármacos en poblaciones hacinadas en los hospitales, donde las prácticas deficientes de control de infecciones pueden facilitar la transmisión.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.