¿Cómo se transmiten las infecciones bacterianas?

Las bacterias patógenas tienen capacidad de transmitirse de un ser vivo infectado a otro de múltiples formas. Cada microorganismo tiene una manera distinta de hacerlo. Por ejemplo, los patógenos respiratorios suelen transmitirse por vía aérea, mientras que los patógenos intestinales tienden a transmitirse a través del agua o los alimentos.

El contagio de una persona a otra puede ocurrir por contacto directo, por ejemplo al dar la mano a alguien que está resfriado y que acaba de tocarse la nariz. También se podría transmitir al entrar en contacto con sangre u otros fluidos de una persona infectada, en las relaciones sexuales o al compartir jeringas con agujas contaminadas, a través de la saliva al besarse o por vía aérea al inhalar las partículas líquidas que una persona infectada expulsa al toser o estornudar, como puede suceder con la bacteria causante de la tuberculosis.

También podemos adquirir una infección al consumir alimentos o agua contaminada. En el caso de los alimentos, las bacterias pueden propagarse de unos a otros durante el proceso de preparación, por ejemplo si las manos no están limpias o al utilizar utensilios de cocina sucios. Es lo que se conoce como contaminación cruzada.

Los insectos también son responsables de la propagación de muchas enfermedades infecciosas como la malaria, que es parasitaria, así como algunas infecciones bacterianas. La peste negra que asoló Europa hace siglos estaba causada por la bacteria Yersinia pestis, que se transmitía a las personas a través de las pulgas que tenían las ratas infectadas. Asimismo, los insectos pueden transmitir bacterias patógenas a la comida, como ocurre con las moscas que, tras alimentarse de heces, transmiten microorganismos como Salmonella o Escherichia coli al posarse después en alimentos que consumimos.

Por último, las infecciones bacterianas pueden transmitirse a través de objetos sin vida, como ropa de cama, toallas, juguetes o pomos de las puertas, si han estado en contacto con personas infectadas.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.