Diagnóstico de las infecciones bacterianas

Se sospecha de la presencia de una infección en base a los síntomas, los resultados de la exploración física y los factores de riesgo del paciente. El médico debe, en primer lugar, confirmar que existe infección y no otro tipo de enfermedad. Por ejemplo, ante un paciente con dolor torácico, una radiografía de tórax ayudará a diferenciar una neumonía de otro posible diagnóstico, como podría ser el asma.

Confirmada la infección, el siguiente paso, generalmente, es saber cuál es el microorganismo que la causa. Para ello hay disponibles diferentes pruebas de laboratorio que permiten identificar al germen en muestras o cortes de tejidos.

Ninguna prueba puede identificar todos los microorganismos y las que son útiles para uno a menudo no son eficaces para otro. El médico elegirá la prueba en función del microorganismo que considera más probable. A veces se realizan distintas pruebas. Si no se realiza la prueba adecuada, no se puede identificar la causa de la infección. Una vez identificado un microorganismo, el médico también puede hacer pruebas para determinar qué fármacos son más eficaces (pruebas de sensibilidad) para tratar la enfermedad.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.