Manejo de la hipertensión pulmonar

Los avances farmacológicos han evolucionado de forma muy efectiva en el ámbito del tratamiento de la hipertensión pulmonar. De hecho, es una de las áreas en las que más se ha investigado dentro de la medicina respiratoria en los últimos años. Los nuevos medicamentos ayudan a mejorar la calidad de vida y también prolongan de forma significativa la supervivencia.

Tras el diagnóstico tu médico elegirá el tratamiento más adecuado en función de tu estado y la gravedad de la dolencia. Para ello, se emplean diferentes parámetros clínicos y biológicos, ecocardiográficos-hemodinámicos y otros criterios relacionados con la capacidad de esfuerzo.

¿Qué tipos de tratamientos existen para la hipertensión pulmonar?

La hipertensión pulmonar no tiene cura, si bien existen diversos tratamientos que favorecen su cronificación, mejoran la calidad de vida, permiten realizar cierta actividad física y pueden reducir la progresión de la enfermedad. Cuando la enfermedad no es tratada, puede terminar siendo mortal. En función de los síntomas que presentes y en el estado en el que te encuentras, se determina el tratamiento más apropiado, que en muchas ocasiones está formado por una combinación de medicamentos.

Normalmente los pacientes suelen recibir tratamientos de base como son los fármacos anticoagulantes, los diuréticos y oxígeno inhalado si se requiere. Por otro lado, reciben tratamientos específicos para la hipertensión pulmonar como son: los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, los antagonistas del receptor de endotelina.

Los estimuladores de la enzima guanilato ciclasa soluble o los análogos de prostaciclinas. Si la enfermedad sigue avanzando y no responde al tratamiento con los medicamentos disponibles, se puede optar por un trasplante de pulmón.

Hipertensión Arterial Pulmonar: tratamiento farmacológico

Tratamientos de base

Son tratamientos que, si bien no son específicos para la hipertensión arterial pulmonar, mejoran los síntomas y el estado del paciente.

Anticoagulantes
Forman parte del tratamiento básico de la hipertensión arterial pulmonar y son necesarios para reducir el riesgo de formar coágulos sanguíneos en las arterias pulmonares.

En la hipertensión arterial pulmonar hay una alta prevalencia de lesiones trombóticas vasculares. Asimismo, también se han observado ciertos problemas de coagulación de la sangre y anomalías en la fibrinolisis (la fibrina es una proteína de la sangre). Esta prevalencia se une al incremento de riesgo de tener una tromboembolia venosa debido a factores de riesgo inespecíficos, incluidos la insuficiencia cardiaca o la poca movilidad. Por estas razones, los pacientes con hipertensión pulmonar son candidatos a recibir tratamiento con anticoagulantes orales.

Estos tratamientos necesitan un seguimiento continuo por parte de los profesionales, ya que se debe ajustar la dosis que debes tomar en cada fase de la enfermedad. El ajuste de la terapia anticoagulante se realiza mediante un análisis de sangre mensual en el centro de salud o en el hospital. Los fármacos que evitan los coágulos deben tomarse a diario y sus efectos duran varios días.

Diuréticos
Están recomendados en aquellos pacientes con retención de líquidos para ayudar a eliminarlos incrementado la producción de orina.

Oxígeno
Algunos pacientes necesitan un aporte suplementario de oxígeno cuando realizan algún tipo de ejercicio o mientras duermen.

Tratamientos farmacológico específico

Bloqueadores del canal de calcio
Contribuyen a relajar los músculos de los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riego sanguíneo y de oxígeno al corazón y reduce su esfuerzo. Este tratamiento es eficaz en un pequeño porcentaje de afectados por la hipertensión arterial pulmonar, y se decide tras la realización de un cateterismo del lado derecho del corazón.

El tratamiento con bloqueadores del canal de calcio, que contribuye a ensanchar las venas y las arterias pulmonares, se emplea si respondes a la prueba vasodilatadora. La administración de estos fármacos se comienza con dosis bajas y se va aumentando en función de la evolución de la enfermedad. También debe tenerse en cuenta tu estado físico y tu tolerancia al tratamiento, ya que esta terapia puede provocar ciertos efectos secundarios, como mareos, retención de líquidos en las piernas o una posible bajada de la tensión arterial. Por ello, debes someterte a un continuo seguimiento por parte de los profesionales sanitarios.

Prostaciclina
La terapia con estos medicamentos consigue ensanchar las arterias pulmonares y previene la formación de coágulos de sangre. Se puede administrar en comprimidos, de forma intravenosa o subcutánea. También es posible inhalar prostaciclina por medio de un nebulizador.

En cuanto a la administración de las prostaciclinas sintéticas, la elección entre los diferentes tipos y formas de administración dependerá de los protocolos correspondientes y de las guías de práctica clínica consensuadas por los especialistas.

La prostaciclina es un vasodilatador que se emplea en las fases más avanzadas de la hipertensión pulmonar, ya que tiene un potente efecto dilatador de las arterias y evita la adherencia de las plaquetas. Además, este fármaco reduce el riesgo de formación de coágulos de sangre y evita el crecimiento de forma indiscriminada de algunas células en la pared de las arterias.

Antagonistas de los receptores de la endotelina
Esta forma de tratamiento, que se administra vía oral (comprimidos), ayuda a ensanchar los vasos sanguíneos y reduce la formación de músculo en los vasos.

Inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5
Estos fármacos ensanchan las arterias pulmonares, y se administran por vía oral.

Los estimuladores de la enzima guanilato ciclasa soluble
Son una nueva clase de fármacos que permiten la activación de esta enzima (guanilato ciclasa soluble). Gracias a esto se posibilita la producción de una sustancia química que actúa evitando el estrechamiento de los vasos sanguíneos, la pérdida de elasticidad y la inflamación del sistema circulatorio. De este modo, se facilita que la sangre pueda llegar a los alvéolos para oxigenarse.

Trasplante de pulmón
Cuando el resultado de la terapia farmacológica es insuficiente, se puede recurrir al trasplante de uno o ambos pulmones, y el corazón.

Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica

La hipertensión pulmonar tromboembólica crónica afecta sobre todo a los vasos sanguíneos grandes, por lo que se puede tratar de forma quirúrgica, pero también se puede abordar con tratamiento médico.

Tratamiento quirúrgico: endarterectomía pulmonar

La endarterectomía pulmonar es el tratamiento de elección, ya que es el único que puede potencialmente curar la enfermedad. En la mayoría de los pacientes se consigue una mejora considerable de los síntomas, así como la normalización casi completa de los parámetros sanguíneos.

Este procedimiento quirúrgico consiste en eliminar tejido fibroso que se ha formado en el recubrimiento interior de una arteria y que obstruyen el paso de la sangre. Se lleva a cabo mediante la separación de este tejido de la pared arterial, restableciendo de esta forma el flujo sanguíneo. Es una cirugía compleja y con postoperatorio delicado.

La posibilidad de intervenir quirúrgicamente depende de diversos factores, y deben valorarse en un centro especializado y por un equipo multidisciplinar (formado por neumólogos, cardiólogos, cirujanos, radiólogos, etc.) de forma individual en función del estado del paciente, la localización de las lesiones, los factores de riesgo, etc.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento médico disponible consiste en tratamiento de soporte con anticoagulantes y diuréticos, así como oxígeno cuando tengas insuficiencia cardiaca o hipoxemia. La anticoagulación permanente también está recomendada en todos los casos de hipertensión pulmonar tromboembólica crónica, incluso para los pacientes que han sido sometidos a una endarterectomía pulmonar, por otro lado, están los estimuladores de la enzima guanilato ciclasa soluble. Son una nueva clase de fármacos que permiten la activación de esta enzima (guanilato ciclasa soluble). Gracias a esto se posibilita la producción de una sustancia química que actúa evitando el estrechamiento de los vasos sanguíneos, la pérdida de elasticidad y la inflamación del sistema circulatorio. De este modo, se facilita que la sangre pueda llegar a los alvéolos para oxigenarse.

Otras alternativas: angioplastia con balón de las arterias pulmonares

Es una nueva técnica alternativa que resulta eficaz para determinados casos de hipertensión pulmonar tromboembólica crónica que no pueden ser intervenidos de forma quirúrgica. La angioplastia con balón de las arterias pulmonares mejora la función hemodinámica, así como la capacidad funcional y de biomarcadores relacionados con esta enfermedad, además de reducir la necesidad de protanoides.

Sin embargo, la angioplastia tiene tasas de complicaciones graves. Por tanto, es imprescindible realizar una selección adecuada de pacientes.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.