Diagnóstico y pronóstico

Detección

¿A qué especialista médico debo acudir?

El diagnóstico de la hipertensión pulmonar no es fácil y en ocasiones no se realiza correctamente porque sus síntomas se confunden a menudo con los de otras patologías, como el asma. Por este motivo, o bien hay personas que la padecen pero no han sido diagnosticadas o el diagnóstico se realiza cuando la enfermedad ya ha progresado. Sin embargo, al ser una enfermedad que empeora progresivamente, cuanto antes se diagnostique mejor será su pronóstico.

Debes consultar con tu médico cuando sientas dificultad para respirar al realizar actividad física, sobre todo si estos problemas empeoran. También debes acudir al médico en caso de fatiga, mareos, dolor torácico, entre otros síntomas.

Si existe la sospecha de que puedes tener hipertensión pulmonar tú médico debe derivarte para hacer el diagnóstico a un especialista (neumólogo, cardiólogo o internista). No obstante, en ocasiones, para descartar o confirmar la enfermedad es necesario acudir a Centros de Referencia en Hipertensión Pulmonar. En los mismos disponen de toda la infraestructura y personal sanitario necesario para llevar a cabo el diagnóstico y tratamiento de esta patología. En cualquier caso, la atención debe ser realizada por equipos multidisciplinares.

Pero también es importante el seguimiento de esta patología por una enfermera experta. Los profesionales de Enfermería están involucrados en la evaluación, el abordaje y el seguimiento de los pacientes con hipertensión pulmonar. La enfermera experta puede ser la persona de confianza a la que recurrir para pedir información, consultar dudas o plantear cuestiones relacionadas con la enfermedad en cualquier momento.

Estos profesionales están habilitados para evaluar al paciente y su entorno, realizar un plan de trabajo para fomentar la adherencia, ajustar el tratamiento, evitar complicaciones y ayudar a mantener unos hábitos de vida saludables.

Pruebas diagnósticas específicas

Ecocardiografía
Esta prueba es imprescindible en casos de sospecha de hipertensión pulmonar, y se emplea para conocer los efectos de la enfermedad en el corazón. Es una de las primeras pruebas que se realizan para poder establecer el diagnóstico de la hipertensión pulmonar, la ecocardiografía sola no es suficiente y debe confirmarse el diagnóstico con otra prueba, el cateterismo cardiaco.

El ecocardiograma ofrece una imagen en movimiento del corazón. Mediante ultrasonidos, la ecocardiografía aporta información acerca de la forma, tamaño, función, fuerza del corazón, movimiento y grosor de sus paredes y el funcionamiento de sus válvulas. Además, puede aportar información de la circulación pulmonar y sus presiones.

Para obtener las imágenes se emplean ultrasonidos por lo que no irradia al paciente como si ocurre con otras pruebas, como la radiografía. No es una prueba dolorosa ni produce efectos secundarios.

Gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión
Una de las pruebas que se realiza para descartar que se padece hipertensión pulmonar tromboembólica crónica es la gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión. Un resultado normal o de baja probabilidad clínica descarta la posibilidad de tener este tipo de hipertensión.

Consiste en un par de gammagrafías (pruebas de imagen) para medir la respiración (ventilación) y la circulación (perfusión) en los pulmones:

  • Gammagrafía de ventilación: muestra como llega el aire a los pulmones, para la cual usted inhalará un gas con radioisótopos a través de una mascarilla colocada en la nariz y la boca.
  • Gammagrafía de perfusión: muestra cómo se distribuye el flujo sanguíneo por los vasos sanguíneos pulmonares. En su realización los radioisótopos son inyectados por vía intravenosa.

Para realizar estas pruebas no hay que estar en ayunas y los radioisótopos utilizados se eliminan de su cuerpo a los pocos días.

Cateterismo cardiaco derecho
Para verificar el diagnóstico de la hipertensión pulmonar debe recurrirse al cateterismo cardiaco derecho, una prueba que supone ciertos riesgos, por lo que es imprescindible que se realice en una unidad especializada. El médico especialista decide en qué casos se debe practicar un cateterismo, en función de la evolución de la enfermedad. El mismo consiste en la introducción desde la ingle o la muñeca de unos catéteres (sonda delgada y flexible) que se llevan hasta el corazón.

El paso de los catéteres puede hacerte sentir palpitaciones. Como consecuencia de la prueba te puede aparecer un hematoma, tener una hemorragia a nivel del sitio de punción, dolor en la zona de punción, hemorragia abdominal si se hace por la ingle, etc.

Esta prueba es fundamental para confirmar el diagnóstico de la hipertensión pulmonar, ya que ofrece una medición muy exacta de la presión sanguínea en el lado derecho del corazón y en las arterias pulmonares. Con el cateterismo cardiaco derecho también se puede comprobar si el lado derecho del corazón bombea la sangre de forma adecuada.

¿En qué periodo de la enfermedad me encuentro?

Ante los primeros síntomas de una posible hipertensión pulmonar, el equipo médico debe realizar las pruebas oportunas para confirmarlo, puesto que una detección precoz y un diagnóstico certero pueden suponer grandes ventajas y una posible disminución del avance de la enfermedad.

Tras la confirmación del diagnóstico de hipertensión pulmonar, debes ser derivado a una unidad hospitalaria de referencia en hipertensión pulmonar. El estudio clínico y la realización de un análisis hemodinámico tampoco deben demorarse mucho.

Si la situación es estable debes visitar a tu especialista cada tres meses y tendrás que acudir a la unidad de referencia cuando el especialista de este centro y tu médico lo consideren oportuno, en función de la gravedad, si te operan o no, etc. Cuando la evolución de la enfermedad sufra complicaciones o un deterioro clínico significativo, las visitas deben ser mucho más habituales, incluso diarias. Si la situación se agrava, deberás consultar con tu especialista con urgencia.

Seguimiento de la enfermedad

Una vez diagnosticada la hipertensión pulmonar, debes evitar el ejercicio físico intenso, si bien es recomendable realizar paseos diarios y hacer ejercicio de forma suave, como aerobic o natación, en función de los síntomas y la resistencia. La rehabilitación cardiaca consiste en un entrenamiento físico específico cuando se padecen enfermedades cardiorrespiratorias que mejora los síntomas de la patología.

En general, debes adoptar hábitos de vida saludables, como evitar el consumo de sal. También debes tener en cuenta que la ingesta de determinados alimentos puede interferir en los efectos de los anticoagulantes orales.

En muchas ocasiones para el tratamiento de la hipertensión pulmonar se necesitan diversos instrumentos tecnológicos para recibir terapia. Es muy importante que los equipos estén bien instalados en el domicilio particular, y que conozcas y comprendas su funcionamiento.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.