Hablemos sobre hipertensión arterial

Muchas personas mayores de 65 años tienen hipertensión o presión arterial alta. La presión arterial es la fuerza con que la sangre empuja contra las paredes de las arterias: los conductos que llevan sangre oxigenada al corazón y al organismo.

La presión arterial sube y baja durante el día. Cuando se mantiene elevada, se trata de presión arterial alta. La presión arterial alta hace que el corazón tenga que realizar un mayor esfuerzo. La presión arterial alta se conoce como el "asesino silencioso" porque son muchas las personas que no saben que tienen esta afección. La única manera de estar seguros es controlarse la presión arterial.

¿Quién está en riesgo de sufrir presión arterial alta?

Si tienes más de 65 años de edad, debes controlarte la presión arterial cada año durante la revisión anual o con más frecuencia si tienes presión arterial alta o si el médico te lo recomienda.

¿Cuál es la presión arterial "normal"?

La presión arterial se mide a través de dos números: el número que mide cuando el corazón late, sobre el número que mide cuando el corazón se relaja.

La presión arterial de 140/90 es alta.
Si tienes la presión en 120/80 suele considerarse normal, pero está en el límite de ser demasiado alta.

Es posible que tu médico te recete medicación para la presión arterial si lo necesitas. Si comienzas a tomar un medicamento para la presión arterial alta, continúa haciéndolo a menos que el médico te indique lo contrario. Estas son algunas ideas para ayudarte a recordar que debes tomar el medicamento:

  • Tómalo a la hora de la comida o antes de acostarte.
  • Tómalo todos los días a la misma hora.

Tienes más posibilidades de tener presión arterial alta si:

  • Algún familiar tuyo tiene esta afección.
  • No haces ejercicio.
  • Tienes sobrepeso.
  • Tienes diabetes.
  • Bebes demasiado alcohol.
  • Tomas demasiada sal.
  • Tienes estrés.

¿Cómo puedo bajar la presión arterial?

Modificando lo que comes y la cantidad de ejercicio que haces puedes bajar la presión arterial.

  • Haz ejercicio de forma regular. Antes de hacer ejercicio, consulta a tu médico. Una forma de hacer más ejercicio puede ser caminar todos los días o inscribirse en una clase de gimnasia.
  • Sigue una dieta baja en grasas. Intenta no comer frituras y limita el cerdo y la carne vacuna. Prefiere el pescado, el pollo o el pavo asados, horneados o a la parrilla. Consume leche y queso descremados.
  • Deja de fumar. Consulta a tu médico si necesitas ayuda para dejar de fumar.
  • Reduce la sal. Emplea hierbas, especias, vinagre o mezclas sin sal para sazonar tus alimentos. Evita las comidas congeladas y las sopas enlatadas.
  • Pierde el peso que te sobra. Haz más actividad física y reduce la cantidad de grasa de tu dieta. Come 5 raciones de frutas y verduras al día. Lee las etiquetas de los alimentos y controla las raciones.
  • Come más frutas y hortalizas. Como aperitivos, recurre a las frutas y hortalizas en vez de a las patatas fritas, las galletas dulces, los refrescos y otros alimentos ricos en grasas o azúcar.
  • Añade potasio a tu dieta. Algunos alimentos ricos en potasio son el pollo, el pavo, el pescado, los plátanos, las naranjas, las espinacas y los tomates.
  • Reduce el consumo de alcohol. Limita el consumo de alcohol.
  • Busca tratamiento para el estrés o la ansiedad. Consulta a tu médico si te sientes tenso e irritable sin que la sensación desaparezca o si no puedes deshacerte de un sentimiento de preocupación o culpa.
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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.