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en HEPATITIS C

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El impacto emocional

El diagnóstico de padecer hepatitis C y pasar a vivir con esta enfermedad supone un impacto emocional en las personas que la padecen.

Tras el diagnóstico muchas personas sufren un estado de conmoción e incredulidad. Entre otros motivos porque en muchísimas ocasiones se desconoce cuándo y cómo se pudo contraer. De hecho, el 87% de las personas con hepatitis C asegura que desconocía la enfermedad cuando se la diagnosticaron, e incluso más de un tercio ignora cómo contrajo la infección por el virus de la hepatitis C.

Cuando se pasa a conocer las posibles consecuencias físicas de la enfermedad como insuficiencia hepática, cirrosis o cáncer de hígado, con la consiguiente carga negativa que para su vida puede tener, las personas afectadas comienzan a tener sentimientos de angustia, miedo a sufrir, depresión o pasar a tener baja autoestima.

Pero el impacto no se reduce solo por las consecuencias físicas sino por la preocupación de saber si va a afectar o no y cómo al resto de personas de su alrededor. Los sentimientos varían según sea:

*Su pareja: miedo por la posibilidad de transmisión, especialmente a través de las relaciones sexuales.

* Su familia: miedo por la posibilidad de transmisión, por el ambiente de preocupación que generan, por la posibilidad de distanciamiento.

*El entorno social: se tiene miedo al rechazo si se cuenta, lo que puede generar asilamiento o la falta de ganas de realizar actividades conjuntas con amigos.

*El entorno laboral: se tiene miedo a pedir permisos médicos, a bajar el rendimiento por lo que se tiende a ocultar.

Según una encuesta a pacientes realizada por la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH), las personas explicaron que los ámbitos más afectados de su vida eran el laboral, seguido del personal y, por último, el familiar.

En concreto, el 79% de los encuestados detectó que la enfermedad había mermado fundamentalmente su vida laboral y un 78% también acusa un deterioro de su vida personal. A mayor distancia, el entorno familiar parece ser el que menos se resiente, en un 44% de los casos.

También hay otro momento donde la salud emocional y mental entra en juego y es el momento de tratamiento. La terapia que se prescribe con el fin de superar la infección por el virus puede conllevar algunos efectos secundarios que provoquen la tentación de abandono. Efectos como falta de energía, cambios en el estado de ánimo o momentos en los que exista cierto “bajón” emocional. Es aconsejable entonces recibir el apoyo del entorno -bien familiares, bien amigos- para dar fortaleza a la persona.

También puedes recibir apoyo de las asociaciones de pacientes. En ellas podrás encontrar información de la enfermedad, su evolución y tratamientos existentes en la actualidad. Pero también son un importantísimo apoyo, por ser un punto de encuentro con otras personas en la misma situación vital, o con más experiencia que pueden compartir vivencias. Además, pueden orientar para saber afrontar psicológicamente la enfermedad.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.