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en HEPATITIS C

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¿Cómo se transmite?

Vías de transmisión

El virus de la hepatitis C se desplaza por el cuerpo humano a través de la sangre. Por lo tanto, la transmisión se produce cuando la sangre de una persona con el virus entra en contacto con la de otra persona. Además, este virus es capaz de sobrevivir durante varios días en la sangre seca, por ejemplo de materiales de higiene personal.

Existen conductas o hábitos que aumentan la posibilidad de transmisión. En concreto son:

  • Tener relaciones sexuales en las que exista contacto sanguíneo, especialmente si no se utiliza protección.
  • Utilizar materiales no esterilizados adecuadamente en la realización de tatuajes o piercings así como en las intervenciones odontológicas.
  • Compartir material de higiene personal, tales como maquinillas de afeitar, cepillos de dientes o pinzas, ya que puedan tener restos de sangre.
  • Igualmente, compartir jeringuillas u otros materiales sin esterilizar para el consumo de drogas.

La hepatitis C puede transmitirse también de madre a hijo durante el embarazo o durante el parto.

La capacidad de una persona para seguir trasmitiendo el virus durará tanto como el virus siga presente en su sangre.

Por último, no se produce la transmisión por tocar, besar, abrazar, ni compartir cubiertos ni platos, por ejemplo.

¿A quién puede afectar?

El virus de la hepatitis C puede afectar a cualquier persona. De hecho, es la enfermedad crónica hepática más frecuente. En España se estima que actualmente hay 800.000 personas afectadas. No obstante, solo una parte están diagnosticadas ya que la transmisión no suele ir acompañada de síntomas en un gran número de casos.

No obstante, hay una serie de grupos con un mayor riesgo de contraer o haber contraído la infección. Estos grupos son:

  • Personal sanitario, como enfermeros, a causa de pinchazos accidentales que puedan sufrir.
  • Las personas que recibieron una transfusión sanguínea, productos sanguíneos o trasplante de órganos antes de principios de los años 90, a partir de esa fecha el suministro de sangre es examinado de manera exhaustiva.

Prevención primaria

Actualmente todavía no se ha encontrado una vacuna capaz de prevenir la infección, ello se debe a las capacidad del virus de la hepatitis C de cambiar constantemente.

Por tanto, las medidas a tomar consisten en reducir el riesgo de exposición, por ejemplo entre las personas que consumen drogas inyectables, en las que mantienen relaciones sexuales sin protección o entre el personal sanitario.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado una serie de intervenciones para disminuir el riesgo de transmisión como son:

  • Higiene de las manos: incluida la preparación de las manos para cirugías, el lavado de las manos y el uso de guantes.
  • Esterilización de material que entrañe riesgo de transmisión del VHC.
  • Manipulación y eliminación segura de objetos afilados y desechos.
  • Análisis de la sangre donada.
  • Capacitación del personal sanitario.
El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.