Modo de vida y fertilidad

La disminución de la fertilidad suele estar determinada por factores que no puedes controlar, como una infección o una enfermedad de nacimiento.

No obstante, hay algunos factores relacionados con tu modo de vida que puedes controlar y que aumentarán tus probabilidades de concebir.

El tabaquismo provoca alteraciones del ciclo menstrual en la mujer y puede reducir y agotar su reserva de ovocitos.

En el varón, un gran consumo de alcohol y tabaco puede afectar a la calidad de los espermatozoides.

Rara vez, la infertilidad se resuelve tan solo con dejar de consumir alcohol o fumar. Pero si modificas determinados aspectos de tu modo de vida puedes aumentar tus probabilidades de embarazo.

Se ha demostrado que los hábitos de vida tienen efectos no insignificantes en la fertilidad. La influencia del tabaco, del alcohol y del consumo de té o café depende también de la cantidad consumida.

Aparte de los efectos individuales de los distintos factores en la fertilidad, también se ha demostrado que la fertilidad disminuye aún más si se combinan diversos factores de riesgo.

Sigue una alimentación equilibrada

La mala alimentación afecta a la fertilidad, por lo que tanto la mujer como el hombre se deben esforzar por comer alimentos saludables si quieren tener un hijo. Lo más aconsejable para la pareja no es centrarse en alimentos determinados, sino adoptar una alimentación que sea saludable en su conjunto. Hay gran variedad de productos alimenticios pobres en grasas pero con un elevado valor nutricional; son alimentos que aportan las vitaminas y los minerales necesarios para el buen funcionamiento del aparato reproductor. Deben adoptarse mejoras del estilo de vida antes de intentar el embarazo, y deben respetarse durante toda la gestación y durante la educación del niño.

También es recomendable combinar la alimentación equilibrada con la práctica moderada de algún deporte (caminar, montar en bicicleta, nadar) para controlar mejor la variación del peso.

Índice de masa corporal (IMC) y fertilidad

El índice de masa corporal (IMC) es una indicación práctica de la cantidad de grasa del cuerpo. Se calcula a partir del peso y la estatura.

Cuando se sigue una dieta equilibrada, el IMC oscila entre 18,5 kg/m2 y 25 kg/m2.

Un IMC inferior o superior a este intervalo, podría presentar desequilibrios hormonales que alteren la ovulación o que reduzcan la calidad del esperma, lo que afectaría a las probabilidades de concebir un niño.

Si tu IMC no está dentro del intervalo óptico mencionado, pregunta a tu médico cuál sería el programa alimentario más adecuado para tu situación.

Si debes perder peso, ten en cuenta que, a veces, no necesitas perder mucho para obtener un efecto positivo sobre las probabilidades de éxito.

Una alimentación sana

Procura que la base de la pirámide alimentaria, que constituye la parte principal de la dieta, esté formada mayoritariamente por:

  • 1 porción de féculas o cereales en cada comida (pasta, patata, arroz).
  • 3 a 5 porciones de hortalizas y verduras.
  • 2 a 4 porciones de fruta al día.
  • 2 a 3 porciones de productos lácteos pobres en grasa al día.
  • 1 porción de carne, ave, pescado, guisantes o huevos, que aportaránlas proteínas del día.

Evita los azúcares y las grasas

Recuerda que lo importante es evitar los extremos. Las dosis muy elevadas de vitaminas y minerales, por ejemplo, pueden reducir la fertilidad. Al mismo tiempo, una dieta pobre en calorías, la falta de nutrientes o el sobrepeso pueden afectar a la ovulación.

La cafeína

Un estudio realizado en Dinamarca ha demostrado que hay una correlación entre el consumo excesivo de café y las alteraciones de la fertilidad en las mujeres. Si te resulta difícil cortar por completo el consumo de café, prueba al menos a reducirlo a una taza al día y a pasarte al descafeinado. No olvides que determinadas bebidas gaseosas y el chocolate también contienen cafeína.

El calcio

Aunque las mujeres suelen ser conscientes de la importancia del calcio para la salud, quizá no conozcan su función durante el embarazo.

Durante toda la gestación, el bebé necesita calcio para desarrollar unos huesos y dientes robustos y unos nervios, unos músculos y un corazón sanos. Si el aporte de calcio no es suficiente, el bebé recurrirá a los huesos de su madre para obtener el calcio que necesita.

Esto puede acarrear más adelante problemas de salud para la madre.

En el caso del hombre, un estudio ha demostrado que el consumo diario de 1.000 miligramos de calcio y 10 microgramos de vitamina D mejora la fertilidad masculina.

Fuentes de calcio: Yogur, leche desnatada, zumo de naranja enriquecido con calcio, queso, arroz, tofu.

El ácido fólico

La carencia de ácido fólico puede estar en el origen de un falso embarazo o de anomalías congénitas. Un aporte de ácido fólico (400 microgramos o 0,4 miligramos al día) es primordial antes del embarazo, pues el feto lo necesita muy al principio del desarrollo de su sistema nervioso.

Fuentes de ácido fólico: Verduras de hoja, foie de ave, foie de ternera, lentejas, espárragos, papaya, brécol, huevo duro, gérmen de trigo. Las mujeres también pueden tomar un complejo multivitamínico o suplementos alimentarios que contengan ácido fólico.

Vitamina C

Una alimentación sana y variada que contenga una cantidad suficiente de frutas y verduras es condición imprescindible para gozar de una buena salud general.

En el hombre, la carencia de vitamina C contribuye a reducir la fertilidad.

Fuentes de vitamina C: Cítricos (naranja, pomelo, mandarina), kiwi, frambuesa, grosella, granada, brécol, perejil, pimiento rojo, coliflor, etc.

Zinc

Las mujeres con un nivel muy bajo de zinc tienen más probabilidades de sufrir un falso embarazo, septicemia, un embarazo o un parto muy prolongados. Por otra parte, el zinc contribuye a prevenir las estrías.

También en el hombre la insuficiencia de zinc reduce el volumen de esperma y la concentración de testosterona.

Fuentes de zinc: No hay muchos alimentos ricos en zinc, salvo las ostras. También se encuentra en la carne de buey, los pescados y crustáceos marinos, el cordero, el germen de trigo tostado, el tofu; si es necesario, puedes tomar un complemento multivitamínico y con minerales especial para el embarazo.

Controla o suprime tu consumo de tabaco, drogas y alcohol

La disminución del consumo de tabaco o alcohol aumenta las probabilidades de embarazo natural. Eres tú quien puede influir en estos factores. Tu deseo de tener un niño es, sin duda, una motivación suficiente para interrumpir o reducir el consumo de determinados productos.

El tabaco

El tabaquismo tiene efectos en la reproducción, tanto en el varón como en la mujer. En la mujer, el tabaquismo altera el ciclo menstrual y provoca embarazos extrauterinos y, trastornos del cuello uterino y de las trompas de Falopio. Hay una relación innegable entre los malos resultados de la reproducción asistida y el tabaquismo de la mujer. Los ovarios suelen responder menos a los medicamentos y el porcentaje de embarazos es más bajo. Otra certeza es que el tabaquismo durante el embarazo perjudica la salud del feto. Por lo general, los hijos de las madres fumadoras pesan menos al nacer y nacen con más dificultad.

En el varón, el tabaquismo influye en la composición del semen.

Por ello, las parejas que intentan tener un niño deben pensar muy seriamente en los perjuicios del tabaco, sobre todo las que no conocen la causa de su esterilidad y los varones con espermatozoides de mala calidad.

No olvidemos las consecuencias del tabaquismo pasivo al que está expuesto el bebé durante el embarazo y después del nacimiento. En efecto, se ha demostrado que los niños expuestos al tabaquismo tienen muchas más probabilidades de tener problemas de salud.

Las drogas y el alcohol

El consumo excesivo de alcohol, marihuana, hachís u otras sustancias ilegales a veces reduce considerablemente la calidad y la cantidad de los espermatozoides. Por ejemplo:

  • El consumo de marihuana causa muchos problemas de producción de espermatozoides.
  • La toma de esteroides anabolizantes puede causar esterilidad.
  • El LSD puede dañar los cromosomas.
  • El consumo excesivo de alcohol disminuye el rendimiento sexual.

El alcohol reduce en particular la concentración de testosterona (la hormona masculina que interviene en la producción del semen). Esta concentración se puede normalizar en los meses siguientes a la interrupción del consumo de drogas o alcohol.

En la mujer, el consumo de alcohol puede dar lugar a ciclos menstruales irregulares o ciclos anovulatorios. El alcohol aumenta también el riesgo de aborto espontáneo en la mujer embarazada y puede causar graves anomalías congénitas (síndrome de alcoholismo fetal (SAF).

La mujer no debe tomar alcohol ni consumir drogas mientras intente quedarse embarazada y durante la gestación.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.