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Tratamientos de la espondilitis anquilosante

¿Se puede prevenir?

No se puede prevenir la espondilitis anquilosante, ya que en la actualidad se desconoce el factor o los factores que provocan su aparición. Además, se sabe que no es una enfermedad ni infecciosa ni contagiosa. Por tanto, en la actualidad, y de cara a una evolución lenta de la enfermedad, el mejor remedio es un diagnóstico temprano.

¿Se puede curar?

La espondilitis anquilosante es una enfermedad crónica, es decir, no tiene cura. Sin embargo, los tratamientos existentes en estos momentos permiten controlar los síntomas, aminorar la evolución de la enfermedad e incluso, a veces, frenarla.

¿Cuál es el tratamiento?

Hoy en día, aunque padezcas espondilitis anquilosante, podrás desarrollar la mayoría de actividades cotidianas y alcanzar una buena calidad de vida gracias a la combinación de tratamientos farmacológicos y tratamientos no farmacológicos.

En cuanto a los tratamientos farmacológicos, primero se prescriben los medicamentos dirigidos a controlar los síntomas, es decir, la inflamación y el dolor causado por la misma. Estos fármacos son conocidos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Posteriormente, y con el objetivo de controlar las causas, se acude a los denominados fármacos modificadores de la enfermedad (FAME). Estos medicamentos actúan sobre el sistema inmunológico. Otro tipo de fármacos llamados biológicos, aunque no logran curar, han supuesto un avance al lograr en muchos pacientes el control de los síntomas y signos de la enfermedad.

¿La cirugía es una opción en espondilitis anquilosante?

La cirugía es muy poco habitual como parte del tratamiento frente a la espondilitis anquilosante. El médico te planteará esta opción únicamente cuando considere necesario recuperar algo de movilidad en las articulaciones si las tienes muy dañadas, por ejemplo, las de la cadera.

¿La rehabilitación me puede ayudar?

La rehabilitación es fundamental si tienes espondilitis anquilosante. Debes realizarla de manera continuada y en paralelo a los tratamientos farmacológicos. Los ejercicios físicos y respiratorios, realizados bajo supervisión de un especialista en fisioterapia, tienen como finalidad aumentar la movilidad de la columna vertebral y la fuerza muscular para evitar la rigidez y el anquilosamiento. Además ayudan a prevenir otros trastornos de la función muscular y locomotora del cuerpo.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.