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Consejos para el día a día

Realizar ejercicio físico

No solo se puede, sino que debes. Los especialistas recomiendan que las personas con espondilitis anquilosante realicen ejercicio a diario. El ejercicio puede ser pasivo (realizado por un fisioterapeuta quien mueve las articulaciones afectadas del paciente), isométricos (que consisten en contraer solo los músculos para fortalecerlos) y activos (basados en una tabla de ejercicios diaria para mover todas las articulaciones).

Los deportes también son aconsejables. Pero no todos. Se recomienda que practiques aquellos que favorezcan el estiramiento de tu columna vertebral. La natación está especialmente indicada ya que permite mover todos los músculos y articulaciones de la espalda. También se puede jugar al voleibol, al bádminton, pasear… Por el contrario, aquellos que supongan flexionar de manera constante la columna, como el golf, no son apropiados. Y tampoco aquellos que supongan un alto riesgo de fractura, como el fútbol, el boxeo o la equitación.

La importancia del descanso y la postura

Si tienes espondilitis anquilosante puedes seguir unos determinados hábitos de vida con el fin de que tu estado de salud sea bueno. En este sentido, es importante lograr un buen descanso nocturno, para lo que se recomienda dormir estirado boca arriba o boca abajo, sin flexionar las piernas sobre un colchón duro y con una almohada delgada.

Por las mañanas, al levantarte, también te vendrá bien una ducha de agua caliente para desentumecer los músculos. Y, a lo largo del día, se recomienda que mantengas una posición recta sin doblar la columna hacia adelante.

El calzado y las caídas

Para evitar caídas, de consecuencias muy nocivas cuando se sufre espondilitis anquilosante, se recomienda que utilices zapatos de suela antideslizante, poner barras en los baños o evitar zonas húmedas.

No al tabaco, no al sobrepeso

También se recomienda que lleves otros hábitos de vida que son beneficiosos para ti. Por ejemplo, dejar de fumar -especialmente si sufres problemas respiratorios debido a la rigidez del tórax causada por la espondilitis- y evitar el sobrepeso y la obesidad, ya que sobrecargan las articulaciones dañadas. Mantener un peso equilibrado ayudará, por tanto, a disminuir el dolor de las inflamaciones.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.