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Más allá del aparato locomotor

¿Puede afectar la enfermedad a otros órganos?

Sí, la espondilitis anquilosante puede ir más allá de las articulaciones y afectar a otros órganos del cuerpo, pudiéndose notar además fatiga, falta de apetito e incluso fiebre. Una de las manifestaciones más frecuente es la inflamación de algunas partes del ojo (uveítis), que produce enrojecimiento y dolor. Aunque, la más común de todas es la disminución de la capacidad para respirar, debido a la perdida de elasticidad y al anquilosamiento del tórax. Otras posibles complicaciones, aunque menos comunes son problemas cardiacos (un mayor riesgo de problemas coronarios y cerebro-vasculares), intestinales o renales.

¿Es una enfermedad hereditaria?

En cuanto a la preocupación de muchos padres, la espondilitis anquilosante no es una enfermedad hereditaria. Se sabe que puede haber un ligero riesgo de padecerla si algún miembro de la familia (padres o hermanos) la padece, pero no es causa suficiente para desarrollarla. Es necesario que concurran otros factores, hasta ahora desconocidos, para que una persona sufra esta enfermedad.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.