Con el aval de:

Diagnóstico, pronóstico y tratamiento

Recibir la noticia

Para muchas personas, recibir la noticia de que padecen una enfermedad crónica puede ser un golpe en sus vidas y causar mucho estrés, ya que pueden plantearse muchos interrogantes sobre el futuro. ¿Seré capaz de llevar una vida normal? ¿Hay tratamientos que puedan mantener controlada mi enfermedad?

Para otras, el diagnóstico puede abrir la puerta a la esperanza, porque pasan a recibir un tratamiento después de un largo tiempo sin saber qué les ocurría y sin poder hacerle frente. Quizá te hayan dicho alguna vez que lo que te pasaba era una cuestión mental o psicológica. Pero esto no es así ya que la enfermedad de Crohn es una inflamación crónica del intestino relacionada con una alteración del sistema inmune y con una probable causa genética. Es cierto que en períodos de estrés la enfermedad empeora, pero no es la ansiedad lo que causa la dolencia, sino que es una consecuencia de los síntomas que provoca.

En cualquier caso, siempre es mejor tener un diagnóstico claro de lo que te ocurre. Sólo así podrás seguir un tratamiento adecuado.

Pruebas diagnósticas

Ante todo, no tengas miedo ni sientas vergüenza a la hora de hablar de tus síntomas con el médico. Todo lo que le digas en la consulta será de utilidad para el profesional sanitario que te atienda a la hora de decidir qué pruebas diagnósticas son las más oportunas.

El médico puede preguntarte por antecedentes de enfermedades infecciosas o por parásitos, toma de medicación que pueda provocar diarrea o variantes de la conducta sexual, entre otros temas. Esto le ayuda a descartar casos que comparten los síntomas de enfermedad de Crohn pero que son motivados por otras causas. Además, casi con toda seguridad, el médico te preguntará si eres fumador. Esto es importante para determinar el tipo de enfermedad inflamatoria intestinal que padeces (si es que finalmente se trata de una EII).

Entre las pruebas diagnósticas que tu médico puede solicitar si sospecha de enfermedad de Crohn, se encuentran:

  1. Análisis de sangre: la enfermedad de Crohn produce alteraciones en los análisis, como anemia (bajada de glóbulos rojos), leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), trombocitosis (aumento de plaquetas), aumento de la velocidad de sedimentación, falta de hierro o de vitamina B12, etc.
  2. Análisis de heces: Para descartar que se trate de enfermedades con síntomas similares a los de la enfermedad de Crohn, tu médico puede pedir un cultivo de heces (coprocultivo), el examen de parásitos o bien la detección de toxinas.
  3. Endoscopia y biopsia: Se lleva a cabo cuando se sospecha que puede ser la enfermedad de Crohn. Se utiliza para verificar si está afectado el colon, así como otras zonas del intestino delgado e incluso en el estómago.
  4. Pruebas de imagen: Este tipo de pruebas son muy importantes en la enfermedad de Crohn, debido a que aproximadamente el 80% de los pacientes presenta alteraciones del tránsito intestinal, y las radiografías simples de abdomen pueden detectar la presencia de, por ejemplo, una obstrucción intestinal.
    Las ecografías, por su parte, pueden también ser de gran utilidad para diferenciar la enfermedad de Crohn de otras dolencias, como por ejemplo apendicitis. Por último, el escáner o TAC puede ayudar a diagnosticar complicaciones infecciosas dentro del abdomen (abscesos).

En definitiva, detectar la enfermedad de Crohn no siempre es fácil, ya que hay múltiples dolencias con los mismos síntomas, incluidas otras enfermedades inflamatorias intestinales. Por ello, hasta tenr claro el diagnóstico, el médico podrá solicitarte diferentes pruebas.

¿La enfermedad de Crohn es para siempre?

Por el momento, la enfermedad de Crohn es crónica y no tiene cura. Lo que sí es cierto es que es una dolencia que puedes mantener bajo control con el tratamiento adecuado. Para ello, es importante que sigas exactamente la terapia que te ha indicado tu médico. Recuerda que habrá períodos en los que no tengas síntomas, pero en esos momentos no debes bajar la guardia: si el especialista te ha recomendado algún tipo de medicación en esa época, debes seguir su consejo.

Además de esto, es importante que lleves un estilo de vida saludable, para evitar lo máximo posible la aparición de brotes de la enfermedad.

¿Se puede tratar?

Sí, existen tratamientos para mantener controlada la enfermedad de Crohn. Los objetivos principales de las terapias que recibas serán aliviar los síntomas lo más que se pueda y conseguir que la dolencia no se manifieste el mayor tiempo posible. En definitiva, se trata de que tu enfermedad se mantenga en período de remisión (asintomática). Y, cuando se produzca un brote, recibir tratamientos para mejorar tu calidad de vida hasta que estés mejor.

Existen cinco categorías de medicamentos utilizados en enfermedad de Crohn. A saber:

  • Aminosalicilatos: Pueden funcionar para reducir la inflamación en la pared del tracto gastrointestinal. Son efectivos en episodios leves y moderados de la enfermedad de Crohn y también se emplean para prevenir la aparición de recaídas.
  • Corticosteroides: Se emplean en personas con enfermedad de Crohn moderada a grave, ya que son muy eficaces controlando a corto plazo los brotes de la enfermedad, aunque no se recomienda su uso a largo plazo o de mantenimiento por sus efectos secundarios.
  • Inmunomoduladores: Estos fármacos suprimen la respuesta del sistema inmunológico, evitando así la inflamación continua. Se suelen emplear en pacientes que no han tenido éxito con otras terapias.
  • Terapias biológicas: Es la terapia más reciente usada en pacientes con enfermedad de Crohn moderada a grave y están destinadas a mantener la remisión de la enfermedad.
  • Antibióticos: Cuando hay infecciones, por ejemplo en los abscesos, tu médico puede recetártelos, así cómo cuando se padecen fístulas.

Piensa que el médico no sólo te prescribirá fármacos, sino que te dará pautas de alimentación y nutrición así como de hábitos de vida. Si lo estima necesario, además, comentará contigo la posibilidad de llevar a cabo una cirugía. Esto dependerá de la evolución de tu enfermedad, del momento en el que te encuentres, de la localización de la inflamación en el intestino y de las complicaciones que puedan surgir más adelante.

Compartir por Facebook Compartir por LinkedIn

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.