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Cuando la cirugía es una opción

El tratamiento quirúrgico es una de las opciones con las que cuentas como paciente de Crohn. La necesidad o idoneidad de una intervención vendrá determinada por la evolución de tu enfermedad, por la extensión de la misma, por la localización de la inflamación intestinal o por las complicaciones intestinales que pudiesen darse. En caso de que tu médico lo estime oportuno, te hablará de esta posibilidad. En ese momento, debes preguntar, si las tienes, todas las dudas que te puedan surgir. Es importante que lo hagas para poder estar tranquilo y enfrentarte con serenidad a una posible operación, conociendo de primera mano las ventajas que podría aportarte, en qué consistirá y qué puedes esperar de ella.

En principio, el médico puede pensar en llevar a cabo una cirugía cuando surgen complicaciones, como fístulas, perforación u obstrucción intestinal. Además, si el tratamiento no funciona o no evita que la dolencia se agrave, también puede ser una opción.

De todas formas, recuerda que el objetivo de la operación no es curar la enfermedad, ya que ésta es crónica, sino mejorar tu calidad de vida, disminuir los síntomas y evitar complicaciones mayores. Después de la cirugía, debes continuar con el tratamiento que te administre tu médico y no abandonarlo aunque te encuentres mejor, precisamente para evitar futuras recaídas.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.