¿Cómo se diagnostica?

1. ¿Cómo sé si estoy deprimido?

El síntoma más característico de la depresión es la tristeza. La tristeza si estás deprimido es:

  • Una tristeza de intensidad superior a la esperable para la situación en la que te encuentras.
  • Es diferente a otras experiencias tristes que hayas tenido previamente, y existe mayor sensación de pérdida de control y gran dificultad para motivarse por otras cuestiones.

Además de ésta, los síntomas de la depresión pueden variar de una persona a otra, pero los más comunes son:

  • Bajo estado de ánimo o sentimientos de desesperanza.
  • Pérdida de interés en las actividades con las que antes disfrutabas.
  • Irritabilidad (enfadarse fácilmente).
  • Ganas de llorar sin motivo aparente.
  • Pérdida de energía o cansancio.
  • Cambios en el apetito, que a veces conduce a variaciones de peso.
  • Dificultad para concentrarse o problemas de memoria.
  • Pérdida del deseo sexual.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Pensamientos negativos, excesivas críticas hacia uno mismo.
  • Deseos de muerte o ideas suicidas.
  • Problemas de sueño.

A menudo, si tienes depresión también puedes experimentar preocupaciones constantes, lo que te produce ansiedad. Esto puede ocasionarte síntomas físicos como dolor, palpitaciones cardíacas o molestias abdominales.

La depresión puede hacer que la tarea más sencilla se convierta en algo tan difícil como escalar una montaña.

La sintomatología del trastorno depresivo puede ser distinta con la edad: los jóvenes muestran síntomas fundamentalmente de comportamiento, mientras que los adultos tienen con mayor frecuencia síntomas somáticos.

1.1. Tristeza y depresión

El hecho de sentirse triste, “deprimido”, de tener “pensamientos negativos” o dificultad para dormir no significa necesariamente que se sufra una depresión.

Los momentos de tristeza o de duda forman parte de la vida. A lo largo de ésta, y en relación con los acontecimientos que nos van sucediendo, las personas experimentamos una amplia gama de sentimientos, del más triste al más optimista.

Dentro de esta variedad de emociones, la tristeza, el desánimo y la desesperación son experiencias humanas normales. Estas disminuciones en el estado de ánimo no deben confundirse con las que experimenta una persona deprimida.

El sentimiento de depresión es mucho más intenso y desagradable que los cortos episodios de infelicidad que todos experimentamos de vez en cuando. Es mucho más largo, en vez de días puede durar meses o semanas.

2. Detección precoz

Muchas personas con depresión no reciben ayuda o tratamiento porque piensan que sus síntomas no son una enfermedad que se pueda tratar. Sin embargo, la depresión, aún en los casos más graves, es un trastorno que tiene tratamiento.

Al igual que en el caso de otras enfermedades, cuando más pronto se empiece el tratamiento éste será más efectivo y la probabilidad de evitar un empeoramiento o una recaída es mayor.

El primer paso para obtener el tratamiento adecuado es acudir al médico. De esta manera, se podrá hacer un diagnóstico preciso y valorar las diferentes opciones de tratamiento. Generalmente, el diagnóstico de la depresión lo hará el médico de familia, el psicólogo clínico o el psiquitra.

A menudo, uno no se da cuenta de lo deprimido que está, debido a que la depresión se ha desarrollado de forma progresiva. En muchas ocasiones, se intenta seguir luchando y sobrellevar los sentimientos de depresión manteniéndose ocupado, pero esto puede provocar aún más estrés y agotamiento. Entonces empiezan los dolores físicos, tales como dolor de cabeza constante, o el insomnio. A veces éstos son el primer signo de una depresión.

Hoy en día hay muchos tratamientos efectivos disponibles para la depresión. Pero a pesar de ello, muchas personas con depresión no piden ni buscan ayuda. Algunas sienten vergüenza, otras no reconocen la necesidad de tratamiento y en otros casos piensan que no hay tratamientos efectivos disponibles.

En cualquier caso, si piensas que puedes estar deprimido debes solicitar ayuda lo antes posible porque:

  • Es tratable.
  • El tratamiento reduce el dolor y el sufrimiento de la depresión (80-90% de éxito). Casi todos los pacientes que sufren depresión consiguen alivio de sus síntomas y recuperan su vida normal.
  • Al igual que con cualquier otra enfermedad, cuanto más se demora el tratamiento será más difícil de tratar. Si buscas ayuda lo antes posible, puedes evitar que la depresión sea más grave y que vuelva a repetirse.
  • El tratamiento puede prevenir varias consecuencias graves de la depresión, entre las que se encuentra el suicidio. Las personas con depresión son 30 veces más propensas a autolesionarse que la población general. Sin embargo, cuando la depresión es tratada con éxito los pensamientos de suicidio desaparecen.
  • Aunque puede ser necesario probar más de un tratamiento, en casi todos los casos, se encuentra uno efectivo.

3. La visita al médico

3.1. Primera cita: atención primaria

Los servicios de atención primaria constituyen la puerta de entrada a los servicios de salud. El médico de familia es probablemente el primer profesional sanitario que te hará una valoración médica.

El diagnóstico se hace mediante la entrevista clínica, teniendo en cuenta la información que aportes tú, familiares y otras personas cercanas.

Para poder determinar correctamente si tienes depresión el médico dispone de diferentes herramientas, entre las cuales cabe destacar las escalas o cuestionarios. Estos cuestionarios, compuestos por preguntas de diferente índole, ayudan al médico a la hora de hacer un correcto seguimiento de la depresión, pudiendo medir su gravedad, tu grado de respuesta a un tratamiento, etc. Los más utilizados son la Escala de Depresión de Hamilton (HRSD, por sus siglas en inglés), la Escala de Depresión de Montgomery Asberg (MADRS, por sus siglas en inglés) o el Inventario de Depresión de Beck (BDI, por sus siglas en inglés) entre otros.

El médico de familia te preguntará sobre los síntomas para saber cuál es la gravedad de la depresión. En concreto hará preguntas sobre:

  • Pensamientos, sentimientos y comportamientos.
  • Duración de los síntomas y cómo afectan al día a día.
  • Nivel de actividad diaria.
  • Relación con familiares y amigos.
  • Existencia de problemas que se puedan ver relacionados con la depresión.
  • Enfermedades que hayas padecido o padezcas.

Esto a veces puede resultar difícil, pero las entrevistas entre pacientes y médicos están reguladas por leyes que garantizan la confidencialidad y privacidad.

La depresión es atendida eficazmente en atención primaria. Si bien, habrá ocasiones en las que sino respondes al tratamiento, la depresión es grave o tienes más de un episodio depresivo el médico de familia te derivará a un especialista en salud mental.

3.2. El psicólogo

¿Cómo puede ayudarme el psicólogo a superar la depresión? Este profesional no basa su tratamiento en una charla de apoyo o en un simple consejo.

El objetivo del psicólogo no es que olvides la tristeza que te produce un problema grave, si no conseguir que dicho sentimiento de tristeza no interfiera en tus actividades diarias.

El psicólogo se propone varias metas:

  • Que no mantengas conductas que contribuyan a tu depresión o que la hayan causado.
  • Que aprendas nuevas técnicas para enfrentarte a situaciones de estrés presentes y futuras.
  • Que aprendas técnicas para afrontar mejor tus sentimientos de tristeza, rabia, ansiedad, timidez o pánico.

Por tanto, acudir al psicólogo, además de ayudarte a ser consciente de la realidad, permitirá determinar la terapia psicológica más efectiva teniendo en cuenta tu personalidad, modo de vida, necesidades familiares, laborales y también los motivos que te han llevado a la depresión.

3.3. ¿Necesitaré ver a un psiquiatra?

Lo más probable es que no. La mayor parte de las veces se encuentra la ayuda que se necesita en la consulta del médico de familia. Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes no mejora y necesita ayuda más especializada. En estos casos, se deriva a un psiquiatra o a un miembro del Equipo de Salud Mental de la Comunidad Autónoma correspondiente.

Un psiquiatra es un médico especializado en el tratamiento de los trastornos emocionales y mentales. La primera entrevista con él durará aproximadamente una hora. Este especialista querrá conocer tus antecedentes familiares y cualquier enfermedad seria o problemas emocionales que hayas tenido. Se interesará por qué ha pasado en tu vida recientemente, cómo se ha desarrollado la depresión y si has empezado algún tratamiento.

A veces puede ser difícil responder a todas estas preguntas, pero ayudan al psiquiatra a conocerte como persona y a decidir cuál es el mejor tratamiento.

3.4. La labor del farmacéutico

El tratamiento farmacológico está indicado en todos los casos de depresión moderada y grave, pero actualmente se prescribe también en los casos leves, debido al aumento de prevalencia y cronicidad de la enfermedad. Por tanto, es importante la labor del farmacéutico para llevar a cabo el seguimiento farmacoterapéutico.

El seguimiento farmacoterapéutico personalizado se define como la práctica profesional en la que el farmacéutico se responsabiliza de tus necesidades relacionadas con los medicamentos. Esto se realiza mediante la detección, prevención y resolución de problemas relacionados con la medicación. Este servicio implica un compromiso y debe llevarse a cabo en colaboración contigo y con los demás profesionales del sistema de salud implicados en el tratamiento, con el fin de mejorar tu calidad de vida.

El cumplimiento terapéutico, evitando tanto el aumento como la disminución de la dosis, es importante para poder evaluar los resultados de tu medicación, evitar efectos secundarios e interacciones entre medicamentos por variaciones en la dosis.

De este modo, el papel del farmacéutico es muy importante a la hora de ayudarte a cumplir las instrucciones del médico.

4. ¿Qué pasará si no sigo un tratamiento?

Hay que recordar que la depresión es un trastorno tratable y del que uno puede recuperarse. No obstante, para la mejoría de un episodio depresivo es muy importante que sigas las recomendaciones de los profesionales acerca de los tratamientos.

Hay personas que pueden mejorar sin ayuda con el tiempo, pero en lugar de durar la depresión entre 4 o 6 meses puede prolongarse durante más de un año.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.