Manejo de la depresión

1. ¿Qué tipos de ayuda existen?

Hay varios tratamientos que han demostrado su eficacia en el manejo y tratamiento de la depresión como son los tratamientos farmacológicos y las terapias psicológicas. No obstante, algunas personas utilizan procedimientos alternativos o complementarios, como la acupuntura, el yoga, la hierba de San Juan, etc. Si bien no hay pruebas determinantes que permitan recomendarlos.

El tratamiento adecuado depende de cada caso concreto. Los profesionales sanitarios deben tener en cuenta los posibles efectos adversos de los antidepresivos, las posibilidades de llevar a cabo uno u otro tipo de terapia y tu opinión como paciente. La eficacia del tratamiento dependerá en gran parte de tu colaboración con el profesional sanitario que te atiende.

1.1. Tratamiento farmacológico

Los principales fármacos usados en el tratamiento de la depresión se llaman antidepresivos. Estos medicamentos funcionan aumentando los niveles en el cerebro de las sustancias químicas que utilizan las células del mismo para comunicarse, conocidas como neurotransmisores.

Existen diferentes tipos de antidepresivos según su estructura química y su mecanismo de acción:

  • Antidepresivos clásicos:
    • Inhibidores de la monoamino oxidasa no selectivos.
    • Inhibidores de la monoamino oxidasa selectivos.
    • Antidepresivos tricíclicos.
    • Antidepresivos heterocíclicos.
  • Antidepresivos de nueva generación:
    • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
    • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina.
    • Inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina.
    • Inhibidores selectivos de la recaptación de dopamina y noradrenalina.
    • Antagonistas de los receptores serotoninérgicos 5-HT2 e inhibidores débiles de la captación de 5-HT.
    • Antagonistas selectivos de serotonina y noradrenalina.
    • Agonista melatoninérgico.

La investigación ha permitido que hoy en día los nuevos fármacos antidepresivos tengan generalmente las siguientes características:

  • Alta eficacia.
  • Administración cómoda.
  • Perfil de interacciones mejorado.
  • No suelen producir dependencia.
  • Perfil de tolerabilidad mejorado. En algunas ocasiones tras retirarse el fármaco pueden producirse mareos, náuseas, ansiedad y cefaleas. Pero suelen ser de intensidad leve y desaparecen en una o dos semanas, salvo que la medicación se interrumpa bruscamente y sean más graves. Se debe comunicar al médico la aparición de los mismos.

Los fármacos antidepresivos tardan varias semanas en hacer efecto. Normalmente no se observa una mejoría hasta la tercera o cuarta semana de tratamiento y alcanzan su máxima eficacia a las 10-12 semanas. En general, se requiere ir aumentando la dosis poco a poco al principio, mientras que al final hay que ir dejándolos progresivamente. El profesional sanitario aconsejara disminuir la dosis o dejar de tomarlo en función de la mejoría. Y si la evolución de los síntomas no es la esperada se puede considerar la posibilidad de probar con otro tratamiento diferente.

Siempre se debe tomar la medicación según la prescripción y pauta del médico.

1.1.1. ¿Pueden causar adicción los antidepresivos?

Los antidepresivos no suelen generar adicción, es decir, dependencia física. Tampoco es necesario tomar más medicación para sentir los mismos efectos a medida que pasa el tiempo.

La suspensión del tratamiento puede ser difícil. En todos los casos, la retirada debe ser gradual y "preparada" con el médico. Por lo general, se tarda unas semanas. Si durante este período los síntomas reaparecen debes consultar de inmediato con el profesional sanitario.

1.2. Tratamiento psicoterapéutico

El tratamiento psicoterapéutico tiene tres objetivos principales:

  • Tratar los síntomas depresivos propiamente dichos.
  • Si existen rasgos de personalidad que han predispuesto la aparición de la depresión, la modificación de dichos rasgos de personalidad.
  • El aprendizaje de estrategias de identificación precoz de los síntomas y de prevención de recaídas.

Cuando se empieza una terapia psicológica es importante tener en cuenta que su efecto no suele ser inmediato, sino que es necesario esperar un tiempo para ver si está siendo eficaz. Según tus necesidades el tratamiento psicoterapéutico puede ser a corto plazo (de 10 a 20 semanas) o a largo plazo. Las sesiones pueden ser semanales o cada 2 o 3 semanas.

Existen dos tipos principales de psicoterapia:

  • La terapia cognitivo-conductual: enseña nuevas maneras de pensar y de comportarse. Así, ayuda a cambiar los estilos negativos de pensamiento y de comportamiento que lo que hacen es fomentar la depresión. El terapeuta adopta un estilo educativo, buscando tu colaboración, de manera que puedas aprender a reconocer tus patrones de pensamiento negativo y cambiarlos.
  • La terapia interpersonal: ayuda a entender y resolver relaciones personales problemáticas con amigos, familiares, compañeros u otras personas que pueden causar o empeorar la depresión.

A veces, es difícil expresar nuestros sentimientos incluso a los amigos más íntimos, mientras que hablar de los problemas con un terapeuta puede ser más fácil.

1.3. Otros tratamientos: ejercicio físico

La realización de ejercicio físico produce una mejoría del sentido del humor y de la sensación de bienestar general. Nos ayuda a mantenernos en forma y a prevenir ciertas enfermedades, como la diabetes o la obesidad.

Además, puede mejorar los síntomas de la depresión, aunque en ningún caso puede remplazar a un tratamiento médico. Es aconsejable que se te recomiende la realización de ejercicio físico como un hábito de vida saludable. Para ello, es importante que estés motivado y que aceptes la realización de ejercicio físico, siempre acorde a tu condición física y ajustada a tus preferencias individuales.

En depresión moderada y grave la actividad física debe considerarse un complemento del tratamiento con antidepresivos y/o psicoterapia individuales.

Al menos se debe realizar 30 minutos de ejercicio al día, con una frecuencia de 3-5 veces por semana. Los investigadores piensan que hacer ejercicio con regularidad provoca cambios tanto en la mente como en el cuerpo.

El ejercicio físico tiene numerosos beneficios emocionales y psicológicos, entre los que se pueden destacar:

  • Confianza. Conseguir metas o cambios, aunque sean pequeños, podrá aumentar la autoconfianza.
  • Distracción. El ejercicio puede resultar una buena distracción, ya que desvía la atención de los pensamientos desagradables a algo más agradable.
  • Afrontamiento saludable. Existen muchas formas perjudiciales de hacer frente a los síntomas depresivos, tales como beber alcohol en exceso. Sin embargo, el ejercicio físico constituye una estrategia positiva de afrontamiento y resulta beneficioso en sí mismo.
  • Facilita la interacción social si se practica acompañado.
  • Mejora la función cognitiva (la memoria, el razonamiento, etc.).
  • Ayuda a dormir mejor y más tiempo.
  • Reduce el estrés y la ansiedad.

Saber que algo es bueno para ti no significa en realidad que sea más fácil hacerlo. Habla con tu médico para que te oriente y apoye acerca de cómo incluir la actividad física en tu plan de tratamiento.

1.4. Terapias alternativas

Tratamiento electroconvulsivo
La terapia electroconvulsiva debería considerarse una alternativa terapéutica en pacientes con depresión grave, fundamentalmente si existe riesgo de suicidio, deterioro físico grave o cuando han fallado otros tratamientos. No obstante, algunos aspectos, como su uso indiscriminado o inadecuado en el pasado, han motivado el rechazo social a este tratamiento.

También conocida como “terapia de choque”, en la actualidad, su aplicación se realiza en condiciones sanitarias adecuadas, sin implicar ningún tipo de dolor ni efecto secundario grave. Antes de administrarla, al paciente se le da un relajante muscular y se le anestesia, de forma que no es consciente del pulso eléctrico que se aplica en este tipo de terapia.

La terapia electroconvulsiva debe ser administrada por profesionales experimentados, tras una evaluación física y psiquiátrica y en un entorno hospitalario, siendo indispensable el consentimiento informado.

La decisión de utilizar terapia electroconvulsiva debería tomarse de forma conjunta con el paciente y/o la familia, teniendo en cuenta factores como el diagnóstico, tipo y gravedad de los síntomas, historia clínica, balance riesgo/beneficio, alternativas terapéuticas y preferencias del paciente.

La hierba de San Juan
La hierba de San Juan se obtiene de la planta Hypericum perforatum y está disponible sin receta. Antes de tomar esta hierba o cualquier otro suplemento a base de hierbas debes consultar al médico ya que puede provocar graves interacciones con algunos fármacos.

En el caso de la hierba de San Juan no se recomienda su utilización debido:

  • Al desconocimiento del principio o principios activos, sus mecanismos de acción y la persistencia del efecto antidepresivo.
  • A la falta de estandarización de la dosis.
  • A la variabilidad de las diferentes preparaciones comerciales que pueden tener diferentes cantidades y proporciones.

2. ¿Cuál es la duración del tratamiento antidepresivo?

La duración del tratamiento antidepresivo depende de cada caso. La depresión puede durar desde varias semanas hasta varios meses o incluso años.

En general, cuando es la primera vez que se sufre un episodio depresivo la duración del tratamiento farmacológico es de entre 6 y 12 meses.

Tras un segundo episodio, la duración del tratamiento suele prolongarse durante 2 o 3 años aproximadamente. Mientras que en los pacientes con tres o más episodios se aconseja que el tratamiento sea de por vida. El motivo de que estos tratamientos sean tan prolongados es que los episodios depresivos tienen una alta tendencia a que se vuelvan a repetir.

2.1. La importancia de seguir el tratamiento

Es posible una cura completa (desaparición de todos los síntomas) de la depresión, pero el riesgo de recurrencia de la enfermedad después de la recuperación total es muy alto. Sin embargo, cuando se está recibiendo un tratamiento y seguimiento adecuado el riesgo de que los síntomas vuelvan a aparecer y el sufrimiento se reducen notablemente.

En función de la evolución de la depresión se pueden establecer distintas fases en el tratamiento de la misma:

  • Periodo de latencia de respuesta o fase aguda: coincide con la fase inicial del tratamiento, cuando los síntomas están activos. El objetivo es eliminar todos los síntomas y dura varias semanas hasta que se consigue al menos una mejoría del 50% de los mismos.
  • Fase de continuación: si el paciente consigue la recuperación, el médico puede decidir interrumpir la medicación progresivamente o bien continuar con la misma entre seis y doce meses más. Con ello se quiere prevenir el riesgo de que vuelva a aparecer la sintomatología.
  • Fase de mantenimiento: se plantea sólo en aquellos pacientes en los que la depresión ha sido más grave y prolongada. Así, para evitar que después de haberse producido la recuperación se pueda producir un nuevo episodio el médico puede considerar necesario un tratamiento de mantenimiento. Éste puede durar desde un año a toda la vida.

3. Riesgo de suicidio

El suicidio, y sobre todo el intento de suicidio, es una complicación frecuente en la depresión.

Muchos pacientes amenazan con suicidarse como forma de llamar la atención y pedir ayuda. Toda persona que realiza este tipo de amenaza es que está con un elevado nivel de angustia y por tanto debe acudir al médico lo antes posible.

Algunos de los factores que se han asociado con mayor riesgo de suicidio son: género masculino, historia familiar de trastorno mental, intento de suicidio previo, niveles más graves de depresión, presencia de desesperanza, ansiedad y abuso de alcohol y otras drogas. Otros factores que se han asociado al suicidio en pacientes con depresión son el trastorno límite de la personalidad y niveles altos de impulsividad y agresividad.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.