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en DEPRESIÓN

¿A quién afecta?

La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes. Se calcula que afecta a 350 millones de personas en el mundo, mientras que en nuestro país se estima que afecta a 1 de cada 6 españoles.

La depresión se puede iniciar a cualquier edad, aunque su mayor prevalencia se produce entre los 15 y 45 años, por lo que tiene un gran impacto en la educación, la productividad y las relaciones personales.

En general, la depresión es más común en las mujeres que en los hombres. Hay factores biológicos, como las hormonas, y psicosociales que pueden relacionarse con que las tasas de depresión sean más elevadas en el género femenino. Por ejemplo, durante la transición a la menopausia las mujeres tienen un mayor riesgo de padecer depresión.

En cualquier caso, los hombres también caen en la depresión si bien la experimentan de manera distinta a las mujeres. Los hombres tienden más a reconocer que sienten fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en las actividades que antes resultaban placenteras y que tienen el sueño alterado, mientras que las mujeres tienden más a admitir sentimientos de tristeza, inutilidad o culpa excesiva.

Y aunque la depresión puede tener lugar en cualquier momento de la vida, un buen número de personas padecen su primera depresión en la infancia o en la adolescencia. Los síntomas son muy parecidos a los de la depresión en el adulto. No obstante, cuanto menos edad se tenga más dificultad se tiene para expresar los sentimientos. En consecuencia, puede ser que el niño no manifieste directamente estar triste, y destacarán, más que la tristeza, otros síntomas como la irritabilidad, la inquietud, el llanto fácil, el sentimiento de no ser querido, el aislamiento social, los cambios en el sueño y/o los cambios de apetito y de peso.

Y los ancianos, ¿Pueden sufrir depresión? La depresión no es algo normal del envejecimiento y existen estudios que muestran que la mayoría de las personas mayores se sienten satisfechas con su vida, a pesar del aumento de dolores físicos. Sin embargo, cuando la depresión se presenta en las personas mayores es más difícil que sea diagnosticada porque ellos pueden mostrar síntomas menos evidentes y no estar tan dispuestos a exteriorizar o reconocer sentimientos de pena o tristeza.