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en DIARREA POR C. DIFFICILE

Diagnóstico y evolución

Un adecuado diagnóstico de la infección por Clostridium difficile se basa en dos pilares:

  • Una correcta sospecha clínica de la infección.
  • Un diagnóstico de laboratorio rápido y preciso, cuyo resultado debe comunicarse pronto tanto al médico que atiende al paciente como al responsable de prevención y al personal de enfermería.

Sin embargo, la falta muchas veces de una sospecha clínica clara y el uso de técnicas diagnósticas poco sensibles para detectarlo hacen que sea una infección menos diagnosticada de lo que debiera.

Tipo de paciente

El tipo de infección por Clostridium difficile y su gravedad dependerán tanto de las características propias de la bacteria, especialmente la agresividad de la cepa que la ha provocado, como del paciente y su inmunidad.

Según su gravedad, este tipo de infección se clasifica en cuatro categorías:

  • Leve a moderada. El paciente sufre diarrea, pero no presenta signos de infección en sangre ni recuento elevado de glóbulos blancos. Los factores de riesgo asociados más comunes son el uso de antibióticos, el uso de antiácidos, la hospitalización previa, prolongada estancia hospitalaria, la quimioterapia, la enfermedad renal crónica o el empleo de sonda de alimentación.
  • Grave. En estos casos ya hay signos de infección en sangre y recuento elevado de glóbulos blancos. La edad avanzada y la infección por algunas cepas virulentas son los principales factores de riesgo.
  • "Grave complicada". Cuando el paciente tiene signos de infección en sangre, la tensión baja, obstrucción intestinal o colon excesivamente grande e hinchado. A los factores de riesgo previamente mencionados se añaden otros como haber sido operado recientemente, padecer enfermedad inflamatoria intestinal o el tratamiento intravenoso con inmunoglobulinas.
  • Infección por Clostridium difficile recurrente. Se produce cuando reaparece la infección en los dos meses posteriores a la finalización correcta del tratamiento de la infección. El perfil de riesgo del paciente es: 65 o más años, uso de antibióticos, uso de antiácidos, comorbilidades significativas, mayor gravedad del episodio inicial, alta carga de Clostridium difficile en la muestra de heces, etc.

¿Qué pruebas me harán?

La prueba para el diagnóstico de la diarrea producida por Clostridium difficile se hace en el laboratorio de Microbiología en muestras de heces acuosas y sueltas, recogidas en recipientes estériles y de cierre hermético.

Sólo se necesita una muestra, ya que el análisis de varias muestras puede generar confusión a la hora del diagnóstico. Solo en casos de epidemia podría justificarse la aceptación de una segunda muestra de heces, pero ésta la pediría el médico si fuera necesario.

Únicamente en aquellos casos en los que no sea posible obtener una muestra de heces (obstrucción intestinal, colon excesivamente grande o hinchado o distensión abdominal sin diarrea) se puede aceptar una muestra rectal o perirrectal, pero de nuevo sería su médico el que se lo explicaría si fuera el caso.

El diagnóstico en la muestra de heces se hace mediante dos tipos de pruebas que detectan la presencia de Clostridium difficile y la producción de sus toxinas, responsables de los sintomas de la enfermedad. Se trata de un diagnóstico rápido que permite tomar pronto las medidas adecuadas de tratamiento y prevención en caso de ser positivo. Esto debe realizarse solo en los pacientes con síntomas (diarrea y/o dolor abdominal, acompañados con frecuencia de leucocitosis y fiebre) y en heces acuosas.

¿Cuál es el pronóstico tras una infección por C. Difficile?

La mayoría de los casos de diarrea por Clostridium difficile son leves y mejoran con tratamiento en casa, pero en los casos más graves se suele necesitar tratamiento hospitalario. También puede haber complicaciones graves que en ocasiones requieren una intervención quirúrgica.

La enfermedad grave por Clostridium difficile puede causar obstrucción intestinal y producir una dilatación excesiva del colon, situación en la que hay peligro de que el colon se perfore. Es en estos casos, considerados de mal pronóstico, en los que puede requerirse la realización de una cirugía urgente.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.