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en CÁNCER

Prevención del cáncer

Los beneficios de la prevención

En España, como en otros muchos países, el cáncer es un problema de salud pública debido a su elevada incidencia. Pero es importante destacar que, salvo en los casos en que la causa es genética, la mayoría de las veces su aparición está asociada a factores de riesgo que son evitables. Esta idea de que en ocasiones el cáncer se debe a factores externos que, a veces, están bajo nuestro control, hace que sea imprescindible realizar un trabajo de educación y de poner a disposición de las personas las herramientas necesarias para que se pueda evitar.

Entre los factores de riesgo más importantes se encuentra el tabaco, que es responsable del 30% de la mortalidad producida por cáncer. Además, las personas de entre 35 y 69 años que fuman tienen tres veces más probabilidad de fallecer que los no fumadores. Por tanto, dejar de fumar es importante para prevenirlo. Abandonar el hábito tabáquico disminuye el riesgo asociado a fumar, sea cual sea la edad a la que se deje.

También la dieta puede tener un papel importante en la prevención del cáncer, ya que la manera en que nos alimentamos influye en el 30-35% de los cánceres de los países industrializados. Las estimaciones indican que una dieta sana, un peso adecuado y el hábito de hacer ejercicio físico moderado, puede reducir la incidencia de cáncer entre un 30 y un 40%, sobre todo los de mama, endometrio, colon, riñón y esófago.

También el alcohol es el causante del 3% de las muertes por cáncer en los países desarrollados, y está demostrado que su consumo excesivo aumenta el riesgo de cáncer oral, de faringe, de laringe, hígado o mama. Si además, el consumo de alcohol se une al hábito de fumar, aumenta notablemente en riesgo.

Asimismo, algunos tipos de cáncer de piel se pueden evitar limitando la exposición al sol, por lo que la prevención podría pasar por la utilización de cremas solares en caso de que vayas a tomar el sol.

La importancia de la detección precoz

Muchos cánceres tienen un proceso muy largo desde que comienza a producirse hasta que se encuentra en una fase avanzada. Esto, unido a que todavía se desconocen las causas de algunos tipos de cáncer, hace que la detección precoz, es decir, diagnosticar el cáncer en su fase más inicial, sea fundamental para mejorar el pronóstico de los pacientes. En un estadio inicial, la persona puede recibir tratamiento antes, sin esperar a que el cáncer se encuentre, por ejemplo, en fases más complicadas como la metástasis.

El objetivo de la detección precoz es disminuir la incidencia de la enfermedad, evitar secuelas, mejorar el pronóstico y disminuir el riesgo de mortalidad. Se basa en dos pilares fundamentales:

  1. Educación: Es bueno que conozcas por ti mismo determinados signos y síntomas por los cuales cualquier persona debería consultar con un médico, para lo cual es necesario realizarse de vez en cuando una autoexploración. Por ejemplo, hay que estar atentos si un lunar cambia de forma o de tamaño, si pierdes peso de forma repentina, estar alerta si aparece algún bulto (por ejemplo en el pecho) o si alguna herida no consigue cicatrizar. Cuanto más informado estés, más control tendrás sobre tu salud a la hora de alertar a tu médico ante la sospecha de que padeces algún indicio de cáncer.
  2. Cribado poblacional o screening: Se trata de un conjunto de pruebas que se llevan a cabo de una determinada población, con el objetivo de detectar una enfermedad antes incluso de que tenga manifestaciones clínicas. Hay tres tipos de cáncer en los que se ha demostrado muy claramente que este tipo de pruebas es muy eficaz: el cáncer de mama, el de cérvix y el colorrectal.