Consejos útiles para el paciente con cáncer

Come bien

Una alimentación sana y equilibrada siempre es aconsejable en cualquier persona, también en aquellas que están sanas. Así que con más razón, si padeces algún tipo de cáncer debes darle a tu organismo una alimentación adecuada y variada que te permita estar fuerte para tolerar mejor el tratamiento y los efectos secundarios.

No te preocupes si de pronto notas cambios de apetito o en el sabor de los alimentos, o sientes náuseas antes o después de comer. Son algunos de los efectos secundarios del tratamiento para tu enfermedad. Reducir el consumo de comidas ricas en grasa (fritos, salsas…) y evitar los alimentos con olores fuertes, te ayudará a mantener más controladas las náuseas. Aprovecha para comer cuando te encuentres bien.

Otro de las maneras en que la quimioterapia puede afectarte es en la mucosa del intestino, lo que puede provocar diarrea o estreñimiento. Si tienes estreñimiento, prueba a beber muchos líquidos, tomar alimentos ricos en fibra (como pan o arroz integral) y hacer ejercicio moderado. Si por el contrario padeces diarrea, evita los alimentos ricos en fibra, evita tomar lácteos o derivados, toma pequeñas cantidades de alimentos pero a menudo, entre otras recomendaciones.

Un poco de movimiento

Realizar ejercicio físico de forma habitual tiene múltiples beneficios tanto para la salud física como mental durante el tiempo que dure el tratamiento. Por supuesto, debes preguntar a tu oncólogo por si existe alguna contraindicación. Además, el tipo de ejercicio, su duración e intensidad debe ser adaptado a tu estado de salud en cada momento.

No siempre es necesario hacer un ejercicio que requiera un gran esfuerzo, como correr. Una buena opción es salir a pasear en compañía de un amigo, te hará moverte y además pasarás un rato agradable. Si te gusta bailar, hazlo con tu música preferida; o si te gusta y tienes oportunidad puedes llevar a cabo algún trabajo de jardinería al aire libre. En definitiva, busca aquello que te guste, con lo que te encuentres cómodo e inclúyelo en tu vida diaria.

Haz frente al cansancio

Uno de los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia es el cansancio. Las cosas más sencillas de hacer se te pueden hacer cuesta arriba. Informa a tu médico si sientes que las fuerzas te faltan para comprobar que se debe a la medicación, a tu enfermedad o a otro motivo. Además de lo que tu doctor te aconseje, hay cosas que puedes hacer para reducirlo:

  • Decide qué es lo más importante: si planificas las actividades que vas a realizar en el día, podrás decidir qué es lo realmente importante y de esta forma podrás dejar tiempo para descansar. De todas formas, trata de hacer actividades tranquilas.
  • Descansa y duerme como mínimo 8 horas cada noche: es conveniente echarse una siesta de unos 10-15 minutos y así dormirá mejor por la noche. Relajarte antes de ir a la cama, leyendo por ejemplo, puede ayudarte a dormir mejor.
  • Acepta la ayuda: para la mayoría de las personas que te rodea será muy satisfactorio si encuentran una manera de ayudarte. Confía en ellos para cosas que a ti te cuestan esfuerzo debido a tu cansancio, como hacer la compra o las tareas del hogar.

Déjate ayudar

Cuando las personas de tu alrededor se enteran por ti de que tienes cáncer, muchas veces lo primero que hacen es ofrecerte su ayuda. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Necesitas que te ayude en cualquier cosa? Y muchas veces es uno mismo el que no sabe responder a esas preguntas. Quizá sea pronto todavía para que sepas cómo los demás pueden ayudarte en este proceso, pero en algún momento necesitarás su apoyo.

Una vez hayas reflexionado sobre las nuevas necesidades que tienes en tu actual situación, no dudes en decírselo a tus familiares y amigos. Lo más seguro es que ellos estén deseando ayudarte en lo que puedan y sentirse útiles dentro de esta etapa de tu enfermedad. A lo mejor necesitas que vayan a recoger a los niños al colegio, que te hagan alguna vez la compra o simplemente que estén ahí acompañándote o escuchándote, dando un paseo o tomando un café. Sea lo que sea, no tengas miedo de hablarlo con ellos.

Haz cosas para dormir bien

El reposo es esencial para que estés descansado y te enfrentes con energía y actitud positiva a tu enfermedad. Hay muchas cosas que puedes hacer para intentar dormir bien y algunas que te recomendamos son las siguientes:

  • Sé regular en la hora en la que te acuestas y te levantas.
  • No duermas siesta, al menos mientras tengas problemas para dormir por la noche. Y si lo haces, que la siesta no dure más de veinte minutos.
  • Intenta que haya silencio, así podrás descansar con un sueño más profundo.
  • Mantén una temperatura óptima en el dormitorio, para que ni el frío ni el calor te hagan pasar una mala noche.
  • Evita el consumo de cafeína por la noche, como café o té.
  • Reduce la ingesta de alcohol.
  • No te obligues a dormir, vete a la cama cuando estés cansado.

Fertilidad: piensa en el futuro

La quimioterapia puede afectar algunas veces a la fertilidad, tanto de hombres como de mujeres. Por ello, antes de iniciar el tratamiento, consulta a tu médico si la terapia que vas a seguir puede afectar a este ámbito de tu vida. Es recomendable hacerlo tanto si tienes pensado formar una familia como si ni siquiera has considerado esa posibilidad, ya que será algo que podría afectar a tu futuro. En función de la respuesta, podrás valorar tú mismo/a junto con tu médico las posibilidades que existen y buscar asesoramiento.

Valora qué vas a hacer con el trabajo

Una de las principales preocupaciones de los pacientes que deben someterse a un tratamiento contra el cáncer es qué va a pasar con el trabajo. ¿Podré seguir trabajando? ¿Tendré que dejarlo? ¿Estoy obligado a decírselo a mis jefes?

No existe una única respuesta para estas preguntas, ni seguramente podrás contestarlas antes de iniciar el tratamiento. Todo dependerá de cómo te sientas antes, durante y después de haber superado el cáncer. Es posible que te sientas mal y decidas dejar tu trabajo. Otras personas continúan con su puesto laboral o bien solicitan una reducción de jornada.

En cualquier caso, decidas lo que decidas, es razonable poner al corriente, hasta donde tú consideres oportuno, a tus jefes de tu nueva situación. Especialmente, por si hay días en los que no te encuentras bien o para justificar una reducción de jornada.

No obstante, recuerda que tienes derecho a continuar de baja hasta que el médico considere y no hay porqué sentirse culpable ni menos útil por no estar trabajando.

El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.