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Cáncer de Pulmón

Cáncer de Pulmón

En MSD Salud estamos comprometidos con el cáncer de pulmón, un tipo de cáncer en el que la ciencia no deja de avanzar. El objetivo es que se mejore el pronóstico, fomentar aún más la prevención primaria, el diagnóstico precoz y tratamientos personalizados.

El mismo se clasifica en función de qué tipo de células componen el tumor. Puede tratarse de cáncer de pulmón de células no pequeñas, el más frecuente, y cáncer de pulmón de células pequeñas o cáncer microcítico. El tabaco es el principal factor de riesgo.

En este apartado podrás encontrar información sobre qué es el cáncer de pulmón, sus síntomas y factores de riesgo; cómo se diagnostica y cómo se trata. Además, dispones de una serie de consejos útiles sobre cómo prevenir la enfermedad, y, si ya la padeces, algunas pautas para afrontarla.

El término cáncer se refiere a un conjunto de enfermedades caracterizadas por el desarrollo de células anormales en cualquier parte del cuerpo que se dividen y crecen sin control. Las células sanas se dividen y mueren, mientras que las células cancerosas pierden esta capacidad de morir y se dividen sin control. Esta multiplicación en el número de células forma unas masas denominadas tumores o neoplasias, que destruyen e infiltran otros tejidos sanos.

En el caso del cáncer de pulmón, la célula sana que se transforma en la célula tumoral está en el epitelio que reviste todo el árbol respiratorio desde la tráquea hasta el bronquiolo terminal más fino, y las células que se encuentran en los alveolos pulmonares.

Se habla de cáncer de pulmón cuando las células tumorales con capacidad de invadir otros tejidos y órganos, cercanos o próximos, se encuentran en el pulmón.

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Cáncer de pulmón

 
 

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Información Básica

¿Qué es el cáncer de pulmón?

El término cáncer se refiere a un conjunto de enfermedades caracterizadas por el desarrollo de células anormales en cualquier parte del cuerpo que se dividen, crecen y diseminan sin control. Las células sanas se dividen y mueren programadamente, mientras que las células cancerosas pierden esta capacidad de morir y se dividen sin control. Esta multiplicación en el número de células forma unas masas denominadas tumores o neoplasias, que destruyen e infiltran otros tejidos sanos.

En el caso del cáncer de pulmón, la célula sana que se transforma en la célula tumoral está en el epitelio que reviste todo el árbol respiratorio desde la tráquea hasta el bronquiolo terminal más fino, y las células que se encuentran en los alveolos pulmonares.

¿Cuáles son sus síntomas?

La mayoría de los pacientes no acuden a su médico hasta que no detectan la presencia de síntomas. Y es que la ausencia de los mismos, generalmente, se asocia a un estadio precoz del cáncer del pulmón, en el que existen más probabilidades de curación.

Las manifestaciones del cáncer de pulmón dependen, en general, del estadio o etapa de la enfermedad. Las fases iniciales suelen ser asintomáticas o bien aparecen síntomas que pueden confundirse con indicios de otras enfermedades. Cuando la enfermedad avanza, suele aparecer la tos o bien la exacerbación de la tos previamente existente.

En el desarrollo de la enfermedad, el cáncer de pulmón suele diagnosticarse porque el tumor comienza a interferir con los órganos cercanos. Además, puede generar líquidos que se acumulan en el pulmón o en el espacio que rodea el órgano. Los tumores empujan el aire fuera del pulmón y provocan su colapso.

Los síntomas más frecuentes de este tumor son:

  • El cansancio.
  • Pérdida de apetito.
  • Tos seca con o sin flema.
  • Tos con sangre en el esputo.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor cuando afecta a las estructuras óseas.
  • Además, pueden aparecer otros síntomas derivados de las metástasis o invasión de las células tumorales en los ganglios linfáticos, los huesos, el cerebro, el hígado y las glándulas suprarrenales.

En algunas ocasiones puede aparecer el síndrome paraneoplásico, que se refiere a una serie de síntomas causados por unas sustancias bioquímicas y por unas hormonas segregadas por el tumor que producen alteraciones en la función de otros órganos.

Tipos de cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón se clasifica en función de qué tipo de células componen el tumor. Así, puede tratarse de cáncer de pulmón de células no pequeñas, que es el más frecuente, y cáncer de pulmón de células pequeñas o cáncer microcítico. El carcinoma microcítico de pulmón es un tumor agresivo que crece y se disemina a otros órganos de forma rápida. El cáncer de células no pequeñas, a su vez, se subdivide en tres tipos: carcinoma epidermoide, adenocarcinoma y carcinoma de células grandes.

Cada tipo crece y se disemina de forma diferente, por lo que su tratamiento también es distinto. El estadio o fase del cáncer de pulmón viene determinado por la localización y el tamaño del tumor inicial de pulmón, así como la presencia o ausencia de diseminación hacia los ganglios linfáticos cercanos o hacia lugares distantes del cuerpo.

El aumento progresivo del conjunto de células tumorales se llama proliferación. Cuando el tumor avanza, las células se modifican cada vez más, sufren mutaciones genéticas y aumentan su potencial maligno. El tumor puede ir extendiéndose a través de los microvasos linfáticos y sanguíneos. De esta forma, a través de la circulación de la sangre y de los ganglios linfáticos las células tumorales pueden alcanzan otros órganos, son las conocidas metástasis a distancia.

Perfil del paciente con cáncer de pulmón

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Durante el año 2015 se registraron 8,8 millones de muertes relacionadas con esta enfermedad, de las que 1,69 millones tuvieron su origen en el cáncer de pulmón. De hecho, la mortalidad de este tipo de cáncer estuvo por delante de la de otros como el cáncer hepático, colorrectal, gástrico o mamario.

Se espera que esta enfermedad la padezcan más de 40.000 personas en nuestro país en 2035.

Cáncer de pulmón en mujeres

Introducción

El cáncer de pulmón constituye la primera causa de muerte por cáncer en el mundo. En España, según el informe Las cifras del cáncer en España 2020, editado por la Sociedad Española de Oncología Médica, su tasa de incidencia en las mujeres va en aumento frente a un descenso en los hombres.

En el cáncer de pulmón el componente genético es menos importante que en otros cánceres, pero tener un familiar de primer grado con esta enfermedad es un factor de riesgo, sobre todo para las mujeres, puesto que son más susceptibles a los efectos carcinógenos del humo de tabaco que los hombres.

El tabaco, importante en el desarrollo del cáncer de pulmón en las mujeres

El efecto nocivo del tabaco es diferente en hombres y en mujeres. Así, a igual número de cigarrillos, las mujeres tendrían un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón comparado con los hombres, porque son más susceptibles a los carcinógenos presentes en el tabaco. No obstante, un 22% de las mujeres occidentales que sufren cáncer de pulmón no son fumadoras, por lo que se cree que hay otros factores de riesgo, según datos de un estudio publicado en 2007 en la revista médica Journal of Clinical Oncology.

¿Es el cáncer de pulmón biológicamente diferente en las mujeres?

Una posible explicación biológica podría basarse en las diferencias hormonales entre hombres y mujeres. Así, las hormonas sexuales femeninas, sobre todo los estrógenos, podrían tener un papel importante en la patogénesis del cáncer de pulmón en mujeres. También actúan diferentes mecanismos moleculares y factores metabólicos implicados en la asimilación de los carcinógenos presentes en el humo del tabaco.

¿Tiene mejor pronóstico el cáncer de pulmón en las mujeres?

Se ha observado que las mujeres con cáncer de pulmón avanzado tienen mejores cifras de supervivencia que los hombres, aunque estos efectos beneficiosos se refieren solo a mujeres postmenopáusicas.

Pronóstico

Actualmente se estima que en España un 12,7% de los varones que son diagnosticadas de este tipo de cáncer sobreviven más de cinco años, incrementándose en las mujeres hasta el 17,6%. Y esta supervivencia es similar a la de los países de nuestro entorno. No obstante, la supervivencia va mejorando y, aunque lentamente, se prevé que continúe aumentando en los próximos años.

Factores de riesgo

Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo, y presentar uno o incluso varios factores no significa que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Además, algunas personas que desarrollan cáncer de pulmón pueden no tener elementos de riesgo conocidos.

Algunos de estos factores son:

Tabaco

El tabaquismo es el factor de riesgo más importante del cáncer de pulmón. Se calcula que al menos el 80 por ciento de todas las muertes por esta enfermedad se deben al tabaco.

El tabaco contiene sustancias que dañan los genes de la célula sana. Este deterioro puede modificar el mecanismo de crecimiento y funcionamiento celular, y originar una célula cancerosa.

Los fumadores, aunque dejen el tabaco, siempre tendrán más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que las personas que nunca han fumado. Eso sí, el riesgo será menor cuanto menos se fume y cuanto antes se deje el hábito tabáquico. Los expertos calculan que la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón es de hasta un 30% en el caso de los fumadores, frente al 1% de las personas que no tienen este hábito.

Respecto al cigarrillo electrónico o e-cigar, debe conocerse el contenido en nicotina y otras sustancias potencialmente tóxicas. Existen dudas razonables de seguridad que deben aclararse mediante estudios.

Ocupación laboral

Más de 40 sustancias, mezclas, y situaciones de exposición en el ambiente laboral son carcinógenas para el ser humano. En concreto, uno de cada diez casos de cáncer de pulmón en el mundo está estrechamente relacionado con riesgos presentes en el lugar de trabajo.

El radón es uno de los agentes relacionados con el cáncer de pulmón, especialmente en pacientes no fumadores. Es un gas inerte e inodoro que se encuentra presente de forma natural en determinados tipos de suelos y rocas de la geografía española.

Asimismo, los trabajadores en contacto con asbesto, también conocido como amianto (presente, por ejemplo, en aislamientos, minería e industria textil), tienen más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Edad

Se estima que en 2020 ya sea el tercer tipo de cáncer diagnosticado con más frecuencia en hombres y en mujeres en nuestro país.

Como cualquier cáncer, su incidencia aumenta mucho con la edad, probablemente porque se acumulan factores de riesgo y porque los mecanismos de reparación celular tienden a perder eficacia con el paso de los años.

Género

En los últimos años, ha habido un descenso de este tipo de cáncer en hombres. Un hecho al que ha contribuido la reducción del hábito tabáquico. Mientras que en las mujeres ha ocurrido lo contrario, cada vez es mayor el número de casos debido a la incorporación de este hábito.

La tasa de este tipo de cáncer ha descendido en España en los últimos años (2003-2020) en hombres, mientras que ha aumentado en las mujeres. Esto es debido a la reducción del hábito tabáquico en el género masculino y la incorporación femenina al mismo.

Factores genéticos

En concreto, los genes parecen desempeñar un papel importante en algunas familias con antecedentes familiares de cáncer de pulmón. Por ejemplo, las personas con ciertos cambios hereditarios en el ADN del cromosoma 6 tienen una probabilidad mayor de padecerlo, incluso si no fuman o solo fuman un poco.

Por tanto, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es ligeramente mayor en los hermanos e hijos de las personas que lo han padecido. Pero no está claro cuánto de este riesgo se debe a los genes que tienen en común los miembros de una familia y cuánto a que están expuestos a los mismos factores de riesgo (como el humo del tabaco o el radón).

Otros factores

La contaminación ambiental, la radioterapia a los pulmones, el arsénico en el agua potable son otros factores que podrían incrementar el riesgo de tener cáncer de pulmón.

Diagnóstico

La anamnesis o entrevista del médico con el paciente y el examen físico suelen ser las primeras pruebas diagnósticas que se realizan. En la entrevista, el facultativo obtiene información relacionada con los hábitos de salud del paciente, por ejemplo, si es fumador o no, así como del proceso que está sucediendo.

Durante el reconocimiento físico, el médico examina el estado de salud del paciente. También verifica si tiene algún signo de la enfermedad, como nódulos o alteraciones en la respiración.

Además, su médico puede solicitarle otras pruebas y procedimientos para obtener tejidos que permitan diagnosticar el cáncer de pulmón y determinar su estadio o fase de la enfermedad como, por ejemplo:

  • Radiografía de tórax.
  • Análisis de sangre.
  • Biopsia del tejido o de un ganglio. Esta prueba consiste en la extracción de tejido de la zona sospechosa con una aguja a través de la broncoscopia. Después, el patólogo analiza la muestra con el microscopio para verificar la presencia de células cancerosas. Cuando no es posible realizar la biopsia por este método, se puede tomar la misma a través de los bronquios (punción transbronquial) o con una punción a través de la pared torácica (punción transtorácica).
  • La broncoscopia sirve para estudiar el interior de los pulmones con un tubo delgado y flexible que tiene una luz en el extremo. Este tubo se introduce a través de la boca o la nariz, a lo largo de la tráquea y dentro de las vías respiratorias de los pulmones. Unos pequeños instrumentos dentro del tubo pueden extraer muestras pequeñas de tejido y líquido, que posteriormente analizará el patólogo. Los pacientes reciben anestesia leve durante la broncoscopia.
  • Para ubicar la situación del tumor y determinar si se ha extendido a los ganglios linfáticos regionales y/o si se ha diseminado a distancia (metástasis a distancia), los médicos disponen de diversos procedimientos radiológicos, como la tomografía axial computarizada (TAC), torácica y abdominal, y la resonancia magnética cerebral, la gammagrafía ósea, la tomografía por emisión de positrones (PET-TAC), etc.
  • Espirometría: permite conocer la capacidad pulmonar. Se lleva a cabo en aquellas personas que van a recibir cirugía y/o radioterapia pulmonar.

Determinación del estadio

La clasificación por estadios o etapas determina el desarrollo de la enfermedad e indica si el cáncer solo afecta a los pulmones o bien si se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Además, el estadio del cáncer de pulmón ayuda a los médicos a determinar cuál es el mejor tratamiento.

La determinación del estadio para el cáncer de pulmón se describe mediante los números romanos I, II, III y IV. Los estadios más bajos se asocian a tumores más localizados y a unos mejores resultados clínicos.

El cáncer en estadio I no se ha diseminado a ningún ganglio linfático. El cáncer en estadio II puede haber invadido los ganglios linfáticos.

En el cáncer de pulmón en estadio III el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos más alejados del pulmón o está en contacto con otras estructuras del tórax. El estadio III se divide en IIIA, IIIB y IIIC.

En el estadio IV el cáncer se ha diseminado a diferentes partes del pulmón o a otros órganos a través del torrente sanguíneo, sobre todo el cerebro, los huesos, el hígado y las glándulas suprarrenales, que están encima de los riñones.

Tratamiento en cáncer de pulmón

Cómo prepararse para los tratamientos

El paciente que se enfrenta a un tratamiento de cáncer de pulmón debe conocer sus consecuencias. Es posible que el cuerpo sufra cambios físicos, como la aparición de cicatrices, la caída del pelo, la pérdida de peso, etc. Además, el estrés que produce la enfermedad también podría causar problemas psicológicos.

En estos momentos previos a comenzar el tratamiento, puede ser reconfortante que el paciente se apoye en su familia y en sus amigos. Compartir con ellos sus temores y sus sentimientos puede suponer una descarga de preocupaciones. Asimismo, tal vez el paciente necesite tiempo para reflexionar a solas sobre lo que le está ocurriendo.

Tratamiento: aspectos generales

Para determinar el tratamiento del cáncer de pulmón, el médico debe tener en cuenta el tamaño y la localización del tumor, su posible diseminación, así como el estado de salud general y la edad del paciente. En función de ello, hay diferentes tipos de tratamientos, entre otros, la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia.

En principio, la cirugía es la opción principal, mientras que se opta por la radioterapia en una minoría de pacientes. Cuando la enfermedad alcanza los estadios avanzados está indicado un tratamiento sistémico como, entre otros, la quimioterapia.

Tratamientos según modalidades terapéuticas

Cirugía

El tratamiento quirúrgico en el cáncer de pulmón supone la extirpación total o parcial del tumor y los ganglios linfáticos cercanos en el tórax, según el tipo de intervención. Esta intervención es realizada por un cirujano torácico. Tras la misma, es probable que haya dolor y debilidad en el tórax y en el brazo. El periodo de recuperación será de varias semanas o meses.

Para el tratamiento del cáncer del pulmón existen, de forma global, tres tipos de cirugías. La segmentectomía consiste en la extirpación del tumor junto con una pequeña parte del pulmón. Se utiliza cuando el tumor es relativamente pequeño o cuando el paciente tiene problemas respiratorios como para hacer una cirugía mayor. La lobectomía es la extirpación total del lóbulo en el que se encuentra el tumor. Y la neumonectomía es la extracción de todo el pulmón afectado.

Estas resecciones se pueden complementar con una linfadenectomía mediastínica, que consiste en la extirpación de los ganglios linfáticos que están situados entre los dos pulmones.

Radioterapia

La radioterapia elimina las células cancerosas a través de radiaciones ionizantes de alta energía, que pueden detener su crecimiento y su división. Se aplica como terapia local, es decir, donde está el tumor; o como terapia locorregional, que incluye los ganglios cercanos al tumor. El tratamiento de la radioterapia puede ser complementario o alternativo a la cirugía; y en determinados casos, también puede emplearse como opción paliativa.

Este tipo de terapia puede producir, en mayor o menor medida, una serie de efectos secundarios como sensación de cansancio, irritación de la piel en la zona en la que se aplica, dificultad para tragar, tos seca o una ligera dificultad respiratoria. Los mismos irán desapareciendo poco a poco una vez finalizada la terapia.

Quimioterapia

El tratamiento de la quimioterapia emplea fármacos vía intravenosa o vía oral para destruir las células tumorales. Su objetivo principal es curativo, pero también puede utilizarse con fines paliativos para amortiguar los síntomas de la enfermedad y si fuera posible alargar la supervivencia.

Según cuando se administre, existen diferentes tipos de quimioterapia:

  • Quimioterapia neoadyuvante: se administra antes de cualquier otro tratamiento.
  • Quimioterapia concomitante: se recibe de forma simultánea a la radioterapia.
  • Quimioterapia adyuvante: se realiza tras la cirugía, como complemento a la misma.

Este tipo de tratamiento se administra en forma de ciclos, alternándose periodos de tratamiento y descanso.

Los medicamentos quimioterapéuticos, al igual que la radioterapia, también pueden dañar las células sanas del cuerpo. Ello conlleva que otras células como las sanguíneas, cutáneas o las neuronas, resulten dañadas. Además, puede conllevar un bajo recuento de glóbulos blancos o rojos, descenso de plaquetas, infección, caída del cabello, llagas en la boca y adormecimiento o cosquilleo en las manos y los pies.

Con el fin de prevenir y evitar estos efectos secundarios de la quimioterapia se han producido avances como los antieméticos, desarrollados frente a las náuseas y vómitos que podrían causar este tipo de tratamiento, o factores estimulantes para evitar que los recuentos de leucocitos disminuyan demasiado.

Fármacos frente a nuevas dianas

Las investigaciones de nuevos fármacos se han dirigido a encontrar nuevos puntos dentro de las células tumorales que, atacándoles, eviten o limiten el crecimiento y la progresión del tumor. Es lo que se conoce como terapias dirigidas.

Tratamiento según estadios

Cáncer de pulmón de células pequeñas

El carcinoma microcítico de pulmón es un tumor agresivo que suele presentarse con metástasis en el momento del diagnóstico. Salvo excepciones, no se indica la cirugía para el cáncer de pulmón de células pequeñas, y su tratamiento es casi siempre la quimioterapia, con posibilidad de combinarla con la radioterapia.

Cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio I-II

El tratamiento para pacientes con cáncer pulmonar de células no pequeñas en estadio I-II es la cirugía, siempre que lo permita el estado general del paciente, su capacidad respiratoria, etc. Después de la operación quirúrgica, y para los casos en estadio II, especialmente si tienen afectados los ganglios linfáticos, suele administrarse una quimioterapia llamada adyuvante o complementaria.

Cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IIIA

El cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IIIA puede recibir tratamiento quirúrgico en función del estado de los ganglios linfáticos de la cavidad que separa los pulmones, el estado de salud general del paciente y la existencia o ausencia de otras enfermedades graves.

Cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IIIB

Los tumores en estadio IIIB no suelen ser operables, por lo que el abordaje de elección es la quimioterapia inicial, la radioterapia o un tratamiento combinado (quimioterapia más radioterapia).

Cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IV

En estos casos las terapias sistémicas (tratamientos que se distribuyen por todo el cuerpo a través de la sangre) son el pilar fundamental del tratamiento. Sus principales objetivos son mejorar la calidad de vida y prolongar la supervivencia.

Tras el tratamiento

Seguimiento

Después del tratamiento, el paciente debe ser informado respecto a la frecuencia con la que tiene que realizar las revisiones y el tipo de cuidados que necesita. Además, tiene que saber qué actividades de su vida cotidiana puede seguir realizando con normalidad, o si debe adquirir hábitos nuevos.

Recaídas

Existen varias estrategias en el caso de que un paciente sufra una recaída. Para llevar a cabo el mejor tratamiento posible, es necesario hacer un nuevo estudio y clasificación del tumor. La cirugía suele estar indicada en muy pocas ocasiones, como la metástasis cerebral solitaria o la reaparición del tumor en una zona próxima a la inicial. La radioterapia puede emplearse como cuidado paliativo para controlar el dolor, la afectación de algunas estructuras vasculares o nerviosas dañadas y la hemorragia. En cuanto a la quimioterapia, se utiliza para conseguir un alivio sintomático y un incremento en la supervivencia.

Consejos Útiles

No fumar

No fumar

La mejor prevención contra el cáncer de pulmón es no fumar o dejar de hacerlo cuanto antes. Más del 90 por ciento de los pacientes afectados están relacionados con el consumo de tabaco. El humo del tabaco contiene más de 7.000 sustancias tóxicas.

El tabaco deja huella en el organismo humano. También está demostrado que dejar de fumar incluso después de años haciéndolo disminuye el riesgo de desarrollar la enfermedad. Asimismo, el tabaquismo pasivo es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón.

Practicar ejercicio con moderación

La sensación de cansancio es una de las consecuencias del tratamiento para el cáncer de pulmón. Los pacientes tienen más problemas para realizar sus actividades cotidianas y les cuesta mucho más hacer ejercicio. Sin embargo, los especialistas recomiendan que realicen ejercicios adaptados a sus necesidades personales para que puedan sentir una mejoría física y anímica.

Además, la rehabilitación respiratoria puede ayudar a mejorar la disnea, la capacidad de esfuerzo y la calidad de vida, ya que, en general, las personas con este tipo de cáncer suelen tener sensación de ahogo, fatiga o debilidad.

¿Quieres saber más?

¿Qué son y para qué sirven los pulmones?

Los pulmones son órganos vitales para la respiración que permiten la absorción de oxígeno y la expulsión de dióxido de carbono. Cada pulmón está formado por conductos que se van haciendo cada vez más estrechos: desde los bronquios hasta los alveolos, donde se produce el intercambio de estos gases. Así, se aporta a la sangre el oxígeno necesario para que funcionen todos los órganos del cuerpo humano y a su vez se recoge el dióxido de carbono de las células para ser expulsado.

Asociaciones de pacientes, sociedades científicas y otras organizaciones médicas

Asociaciones de pacientes

Los pacientes con cáncer de pulmón, sus familiares y sus cuidadores pueden acudir a las asociaciones de pacientes para solicitar información y apoyo emocional y psicológico, así como para conocer a otras personas en su misma situación y compartir experiencias. Las asociaciones de pacientes ayudan en el proceso de aceptación del cáncer, a vivir con él y a vivir después de él. En ellas, se recibe y se brinda ayuda.

Sociedades científicas

Otros organismos médicos

Guías de Pacientes

Guía para pacientes de cáncer de pulmón

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¿Qué es el cáncer de pulmón?

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En la lucha frente al cáncer de pulmón, tú cuentas

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