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en CÁNCER DE PIEL: MELANOMA

Tras el tratamiento

  • Seguimiento médico
    Tras las fases más duras de la enfermedad, como son las de diagnóstico y tratamiento, llegará otra más, la de seguimiento. Las consultas periódicas tendrán el objetivo de detectar de una manera precoz posibles recaídas ya que el melanoma es un tipo de cáncer que puede reproducirse al cabo del tiempo. Se seguirá además revisando la piel, por si surgieran segundos melanoma u otro tipo de tumor de piel no melanoma. Los médicos también evaluarán el curso de la enfermedad, por si surge alguna complicación. Incluso si es necesario ofrecer apoyo psicosocial.
    En las visitas, las pruebas a realizar serán una exploración médica así como una serie de preguntas para ir recabando datos para saber cómo se encuentra la persona entre visita y visita. Dependiendo del nivel que hubiera alcanzado el tumor, los especialistas podrán pedir una ecografía de los ganglios linfáticos, una exploración radiológica o una tomografía computarizada, entre otros.
  • Recaídas
    A veces el cáncer vuelve a aparecer pasado un tiempo. Es lo que se conoce como recaída o recidiva. Si ocurre, se deberá nuevamente realizar las pruebas de diagnóstico.
    La recaída puede ser de varios tipos:
    • local, es decir, junto a la cicatriz que dejó la extirpación del primer lunar.
    • “en tránsito”, cuando las células cancerosas aparecen entre 2 cm de la cicatriz y los ganglios linfáticos, pero sin afectarlos.
    • metástasis, cuando se disemina a otra parte del cuerpo, aunque sigue conteniendo células similares a las del tumor original.
    También puede ocurrir que:
    • aparezca un segundo melanoma, tras el diagnóstico del primero.
    • aparece otro tipo de cáncer de piel. Los tipos más comunes de cáncer de piel son los que se dan en las células basales y en las células escamosas de la epidermis, es decir, de la capa más superficial de la piel. De hecho, son más frecuentes que los melanomas y tienen los mismos factores de riesgo.
  • La vida después del melanoma
    El retorno a la vida normal puede no ser fácil para una persona que ha sufrido un cáncer, entre otros motivos, por la preocupación de que el cáncer pueda volver a hacer acto de presencia en su vida. Siempre se recomienda seguir unas pautas sencillas como evitar quemaduras, exponerse al sol sin protección y recibir luz ultravioleta artificial para reducir el riesgo de recurrencia. Y, de cara a detectar un lunar sospechoso, no olvidar las autoexploraciones periódicas de la piel durante toda la vida y autoexploraciones también periódicas de los ganglios linfáticos.
    Hay personas que se sienten además preocupadas por el estilo de vida que llevará a partir de ese momento, si afectará a su imagen corporal, a su trabajo. Preocupaciones y vivencias que pueden y deben compartirse con familiares, amigos o médicos. También se puede acudir a asociaciones de pacientes con cáncer, donde compartir experiencias y recibir así como dar ayuda.