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en CÁNCER DE PIEL: MELANOMA

Diagnóstico

El ABCDE del melanoma

Un lunar sospechoso detectado por ti mismo, por un familiar o por el médico es la primera señal de alarma. En la exploración has de fijarte si tu lunar responde a la regla ABCDE, que nos pone en la pista de estar ante una lesión tumoral de la piel. Cada letra de la regla responde a una característica:

  • A: Asimetría (el lunar no es simétrico, por lo que una mitad no es igual a la otra).
  • B: Bordes (irregulares, mal delimitados)
  • C: Color (diverso, no homogéneo)
  • D: Diámetro (mayor de 6 mm)
  • E: Evolución (cambio del aspecto de la lesión en el tiempo)

Esto no quiere decir que el lunar sospechoso cumpla todas las características, sino varias –al menos tres- de ellas.

Pruebas: información elemental

Para confirmar que la lesión que se sufre en la piel corresponde a un melanoma, el médico llevará a cabo varias pruebas:

  1. Exploración clínica. La primera es una exploración física por parte del médico, constituyendo la base para el diagnóstico. Esta exploración física incluirá la revisión de los lunares sospechosos bajo la regla del ABCDE, así como del resto de la superficie del cuerpo. Además, el especialista te podrá preguntar por posibles factores de riesgo, como antecedentes familiares, exposición al sol durante la infancia, etc… La exploración podrá completarse con la palpación de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas, las ingles y también del abdomen.
  2. Exploración mediante aparatos: El médico podrá completar la exploración mediante algunas pruebas realizadas con aparatos. Algunas de las posibles pruebas que se pueden solicitar por parte del médico en función de la inicial exploración física son:
    • Dermocospia: un pequeño dispositivo ilumina y amplía los puntos de la piel que quieren ser examinados más al detalle.
    • Radiografía de torax
    • Ecografía abdominal
    • Ecografía ganglionar
    • Resonancia magnética cerebral, de cabeza y cuello
    • TAC torácico, abdominal y/o pélvica
    • Tomografía por emisión de positrones (PET).
  3. Analítica sanguínea: se pide esta prueba para conocer el perfil hepático del paciente y la determinación de la LDH, parámetro que sirve para determinar la fase en la que podría encontrarse el tumor.
  4. Exploración histopatológica: El médico puede decidir ante la sospecha de que exista un melanoma que se extirpe el mismo y se diseccione (biopsia) con el fin de diagnosticarlo de una manera exacta. Se extirpará por completo el lunar, incluyendo tejido circundante normal y debajo de tumor, mediante anestesia local.
    A veces, si el especialista lo considera necesario puede pedir también la extirpación mediante cirugía de los ganglios linfáticos, en concreto del ganglio centinela, para ser también analizado y que ayudará a la posterior clasificación del melanoma en cuanto al punto de evolución en el que se encuentra.

Resultados de la biopsia

La información que proporciona la biopsia es de suma importancia para posteriormente decidir cuál es el tratamiento a recibir, en caso de que se confirme la existencia del melanoma.

La biopsia nos facilita una serie de datos como:

  1. Grosor de Breslow: este parámetro permite saber al médico la profundidad del tumor en la piel. Se mide en milímetros y cuanto mayor grosor, peor pronóstico.
  2. Nivel de invasión de Clark: el crecimiento vertical de la lesión tumoral y la invasión del tejido también se mide a través de este parámetro. Porque según se avanza el crecimiento vertical, el tumor va penetrando y se pasa de la epidermis, la dermis, la dermis pailar, reticular y tejido graso subcutáneo. Hay varios niveles, desde el I (melanoma in situ) hasta el V (las células infiltran el tejido celular subcutáneo).
  3. Índice mitótico en caso de un grosor menor a 1 mm: se estudia al microscopio cuántas células tumorales se están dividiendo por milímetro cuadrado. Cuantas más veces se dividan, peor pronóstico.
  4. Existencia de úlceras: a veces las úlceras son visibles si sangran, pero otras veces se detectan al mirar el lunar extirpado en el microscopio. La existencia de úlceras empeora el pronóstico.
  5. Presencia y extensión de la regresión del tumor: indica que el tumor era más grande, pero que se ha reducido de tamaño al desprenderse de él pequeños “satélites” de células tumorales. Es un mal indicador, ya que su existencia significa que se ha podido extender el tumor a los ganglios linfáticos.
  6. Márgenes positivos o negativos: al extirpar un tumor los médicos comprueban que los bordes de la zona extraída es tejido normal, sin células tumorales, para confirmar así que el tumor se ha quitado entero y no han quedado restos en el cuerpo.
  7. Invasión linfovascular: si las células tumorales están presentes en los vasos sanguíneos y linfáticos de la piel extraída en la biopsia, los médicos tendrían que explorar si se han extendido hacia los ganglios linfáticos o a otros órganos.
  8. Linfocitos infiltrantes del tumor: significa que el sistema inmunitario del cuerpo está luchando de manera activa contra las células tumorales, constituyendo una buena noticia de pronóstico.
  9. Análisis de las posibles mutaciones existentes: si el tumor se ha extendido por el cuerpo, lo que se conoce como metástasis, se puede buscar si ha habido algunas mutaciones, en concreto el gen BRAF, NRAS, c-kit

Estadios del melanoma

El estudio de todos los datos obtenidos de la exploración física y con aparatos así como de las distintas pruebas realizadas permitirá a los médicos saber en qué fase se encuentra el melanoma. Este paso es muy importante de cara a decidir el tratamiento a recibir.

Para la clasificación, se utiliza el sistema de valoración TNM:

  • T: Tamaño del tumor e invasión del tejido cercano
  • N: Presencia de células tumorales en los ganglios linfáticos
  • M: Metástasis o expansión a otros órganos

La combinación de los datos de cada uno de estos parámetros, permiten clasificar el melanoma en uno de los cuatro estadios clínicos en los que puede encontrarse:

  • Estadio O: menaloma in situ
  • Estadio I y II: los pacientes que tienen el melanoma localizado
  • Estadio III: el melanoma ha afectado a la zona ganglionar y regiona
  • Estadio IV: hay metástasis en otros órganos

Cuadro proporcionado por la Sociedad Europea de Oncología Médica (European Society for Medical Oncology, ESMO) para pacientes:

Estadio Definición
Estadio 0

El tumor se limita a la epidermis y no se ha expandido a la dermis. Además, no hay células tumorales en los ganglios linfáticos. El melanoma en estadio 0 también se conoce como melanoma in situ.

Estadio I

El espesor del tumor es:

  • Inferior a 2 mm sin úlceras
  • O inferior a 1 mm pero con úlceras o ha invadido la capa inferior de la dermis, conocida como dermis reticular o la grasa subcutánea

Además, no hay células tumorales en los ganglios linfáticos.

El estadio I se divide en IA y IB, de acuerdo con la combinación de espesor, profundidad de la invasión en la dermis y la presencia o no de úlceras.

Estadio II

El espesor del tumor es:

  • Superior a 1 mm con úlceras
  • O superior a 2 mm (con o sin úlceras)

Además, no hay células tumorales en los ganglios linfáticos.

El estadio II se divide en estadios IIA, IIB y IIC, de acuerdo con la combinación de espesor y la presencia o ausencia de úlceras.

Estadio III

Independientemente del espesor del tumor y de la presencia de úlceras, el tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos (metástasis ganglionar) o hay grupos de células tumorales a menos de 2 cm de distancia del tumor inicial (metástasis satélite) o en el recorrido desde el tumor inicial a los ganglios linfáticos (metástasis en tránsito).

El estadio III se divide en estadio IIIA, IIIB y IIIC, de acuerdo con su ubicación, el número y la extensión de metástasis locorregionales a las que se hayan extendido las células tumorales. Las metástasis en los ganglios linfáticos, las metástasis satélite y las metástasis en tránsito son llamadas metástasis locorregionales.

Estadio IV

El tumor se ha extendido:

  • A partes de la piel o de los ganglios linfáticos más allá de los ganglios linfáticos regionales
  • O a otros órganos como hígado, pulmones o cerebro
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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.