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Implicaciones psicológicas de padecer una enfermedad crónica

Pasar a padecer una enfermedad crónica como la artritis reumatoide no solo repercute físicamente, sino también emocionalmente. Muchos pacientes comentan –y quizás te haya pasado a ti también- que el momento del diagnóstico ya es un cruce de sentimientos, al mezclarse el alivio de saber qué te está pasando con el bajón de enterarte de que se trata de una enfermedad crónica y degenerativa.

Esta nueva realidad puede provocarte ansiedad y/o depresión. Por un lado, por tener que vivir con síntomas como el dolor, el cansancio, las dificultades de movimiento, y por otro, por el temor a sentirte incomprendido, dependiente o estigmatizado por la pareja, los amigos y los seres queridos. Y ello se agrava cuando hay que solicitar una valoración del grado de discapacidad o hay una repercusión en la vida laboral –bajas médicas, petición de incapacidad, etc. – que pueden conllevar una pérdida de poder adquisitivo.

Ante esta situación, las personas que han pasado por ello antes que tú explican que valoran positivamente que sus allegados conozcan la enfermedad y los cambios que conlleva así como que ellos mismos se involucren en la recuperación. De hecho, se ha constadado que las personas que han recibido apoyo de su entorno social, como familiares, amigos y especialmente la pareja, tienen un mejor pronóstico y menor discapacidad. Por ello, se recomienda que cuentes con tu entorno más próximo para afrontar todos estos cambios. Dicho apoyo ayudará a controlar tu enfermedad.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.