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en ARTRITIS REUMATOIDE

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Tratamientos de la artritis reumatoide

¿Se puede curar?

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, es decir, afecta de por vida, y de la que no existe hoy por hoy un tratamiento curativo, aunque puede ser controlada, en la mayoría de los casos, gracias a las terapias existentes en la actualidad.

¿Cuáles son los tratamientos actuales frente a la artritis reumatoide?

Hay diferentes tipos de tratamientos y cada uno de ellos tiene una función determinada. El primer tipo de tratamiento está dirigido a controlar el dolor y la inflamación a corto plazo, es decir, controlar los síntomas y disminuir la inflamación, pero no modifica el curso de la enfermedad a largo plazo. Son los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y los glucocorticoides (derivados de la cortisona).

El segundo tipo de fármacos tiene como objetivo lograr que la evolución y el impacto de la enfermedad en el paciente sea lo más lento posible. Son los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAMEs).

En los últimos años, se ha añadido un tercer tipo de fármacos: las terapias biológicas, desarrolladas a partir de biología molecular. Estas terapias pueden ser efectivas frente al dolor y la inflamación. Es el reumatólogo quien ha de valorar su instauración y planificar los controles precisos para determinar su eficacia y tolerabilidad.

¿La cirugía es una opción en artritis reumatoide?

Quizás tu médico alguna vez te plantee la opción de recurrir a la cirugía. Pero esta opción se estudiará cuando la enfermedad haya avanzado mucho y las articulaciones se encuentren muy dañadas. En estos casos, se opta por cirugía reparadora o por cirugía ortopédica.

Con la cirugía reparadora, se intenta reparar o retirar tejidos dañados por la inflamación, por ejemplo, mediante artroscopia. Por su parte, mediante la cirugía ortopédica, se sustituye total o parcialmente una articulación, en función del grado de deterioro de la misma, mediante la colocación de materiales artificiales (prótesis).

La cirugía también se utiliza para extirpar los “nódulos reumatoides” (unos abultamientos duros frecuentes en las zonas de roce como los codos o el talón) cuando éstos no desaparecen de manera espontánea o mediante tratamiento.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.