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Artritis reumatoide

Artritis reumatoide

El término “artritis” hace referencia a la inflamación de las articulaciones. Esta inflamación produce dolor e hinchazón en manos, pies, muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. Puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, aunque es más frecuente en mujeres.

Pese a ser una enfermedad crónica, puede ser controlada, en la mayoría de los casos, con las terapias existentes. Gracias al diagnóstico precoz y al seguimiento continuo, la mayoría de las personas mantienen su calidad de vida. Además, existen diferentes asociaciones en las que conocer a otras personas en la misma situación y donde poder compartir experiencias.

En MSD Salud nos interesamos por la artritis reumatoide, por lo que te proporcionamos información sobre diferentes aspectos como, entre otros, sus síntomas, causas, evolución, tratamientos, cómo se diagnóstica o consejos para el día a día.

Información Básica

¿Qué es?

Definición

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica cuya característica principal es la inflamación de las articulaciones y tejidos de alrededor, lo que provoca dolor y pérdida de movilidad. Si la inflamación se alarga en el tiempo puede provocar deformidades en las articulaciones o verse afectadas otras partes del organismo.

Síntomas más comunes

Los síntomas más frecuentes son el dolor y la hinchazón de las articulaciones, a causa de la inflamación. Esta inflamación se produce principalmente en la membrana que recubre las articulaciones (conocida como membrana sinovial) y que permite unir un hueso con otro. Además, afecta especialmente a aquellas articulaciones que más movemos, como son las de las manos, las de los pies, así como los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos (es decir, articulaciones que son simétricas en el cuerpo).

Otro síntoma que puedes sentir es rigidez en el cuerpo por las mañanas, lo que dificulta los movimientos al comienzo del día. A veces también puedes notar fatiga, fiebre que no se puede explicar, hormigueos en manos y pies, tos continua y sequedad en la boca.

Si la inflamación se alarga en el tiempo, los huesos, ligamentos y tendones circundantes se acaban dañando, produciéndose una deformidad progresiva que disminuye la movilidad de las articulaciones y, en el peor de los casos, puede conllevar una incapacidad funcional. La calidad de vida suele resentirse entonces, ya que afecta a la capacidad de realizar las tareas del día a día.

Causa: una enfermedad autoinmune

Se desconoce la causa final que provoca la aparición de la artritis reumatoide. Lo que sí está comprobado es que el sistema inmunológico del cuerpo, encargado de su defensa, ataca a las articulaciones causando la inflamación, pero no se ha podido averiguar todavía por qué se desencadena este comportamiento anómalo del cuerpo.

En este sentido, se cree que hay diversos factores que pueden actuar como desencadenantes en personas que genéticamente están predispuestas. Pero no se ha podido demostrar que sea una enfermedad hereditaria. Además, se han estudiado, por ejemplo, el papel del tabaco y la obesidad, como agentes asociados con el desarrollo de la enfermedad.

Evolución de la enfermedad

La evolución de la artritis reumatoide no es la misma para ti que para otras personas que la sufren. Depende de las características de la enfermedad, de si se ha diagnosticado de manera temprana y, por consiguiente, de cuándo se recibe el tratamiento.

Aun así, has de saber que la artritis reumatoide puede evolucionar en términos generales de tres maneras. La más común es en forma de brotes, es decir, alternan periodos donde los síntomas son muy persistentes con otros donde se alivian. Esto se da en el 70 por ciento de los casos. En otro 20 por ciento, se suceden episodios de artritis aguda que, tras sufrirlos por un periodo de tiempo, luego desaparecen por meses o incluso años. Y en el 10 por ciento restante, los síntomas son continuos, de una progresión lenta, pero constante, experimentando a veces días de mejoría.

Perfil del paciente

¿A quién afecta?

La artritis reumatoide puede afectar a personas de cualquier edad y sexo. No obstante, es más frecuente que se dé en mujeres, en una proporción de 3 a 1. La edad media a la que suele aparecer es entre los 45 y los 55 años y no es una enfermedad asociada al envejecimiento.

Según los resultados del estudio de prevalencia de las enfermedades reumáticas en la población adulta en España (EPISER 2016), en España hay casi 300.000 personas que padecen esta patología.

¿Los niños pueden padecer también artritis reumatoide?

Cuando los niños padecen inflamación de una o más articulaciones antes de los 16 años y no desaparece pasadas seis semanas, los médicos diagnostican que tienen artritis idiopática juvenil (AIJ).

Se denomina idiopática porque se desconoce la causa y su manifestación puede ser muy diferente de unos menores a otros, dando lugar a diferentes tipos, todos ellos englobados bajo el nombre de AIJ. La característica común en todos estos tipos es igualmente la inflamación de la membrana sinovial.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica?

Existen más de 250 enfermedades reumáticas, por lo que, en las fases iniciales de la enfermedad, puede confundirse la artritis reumatoide con otras patologías de la misma familia.

Por tanto, para el diagnóstico exacto de la artritis reumatoide, primero se tienen en cuenta los síntomas que sufres y sus características. Es decir, si tienes afectadas varias articulaciones del cuerpo que sean simétricas (como las rodillas, los codos, los tobillos…) y especialmente las articulaciones de las manos. Además, se evalúa si has tenido molestias y dolores durante más de seis semanas.

Posteriormente, el médico podrá solicitar una serie de pruebas diagnósticas, como radiografías o análisis de sangre para evaluar la presencia del factor reumatoide, lo que puede ayudar en el diagnóstico de la enfermedad.

La valoración conjunta de las exploraciones y pruebas realizadas es la que servirá para descartar otras enfermedades reumáticas y saber el alcance y el punto de evolución en el que se encuentra tu artritis reumatoide.

Tratamientos

¿Se puede curar?

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, es decir, afecta de por vida, y de la que no existe hoy por hoy un tratamiento curativo, aunque puede ser controlada, en la mayoría de los casos, gracias a las terapias existentes en la actualidad.

¿Cuáles son los tratamientos actuales frente a la artritis reumatoide?

Hay diferentes tipos de tratamientos y cada uno de ellos tiene una función determinada. Estos son: los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y los glucocorticoides (derivados de la cortisona), los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAMEs), las terapias biológicas, desarrolladas a partir de biología molecular y los inhibidores JAK. Estos se denominan así porque bloquean la vía de una enzima llamada cinasa de Janus (JAK), que afecta a la respuesta inmunológica del cuerpo.

Es el reumatólogo quien ha de valorar su instauración y planificar los controles precisos para determinar su eficacia y tolerabilidad.

¿La cirugía es una opción en artritis reumatoide?

Quizás tu médico alguna vez te plantee la opción de recurrir a la cirugía. Pero esta opción se estudiará cuando la enfermedad haya avanzado mucho y las articulaciones se encuentren muy dañadas. En estos casos, se opta por cirugía reparadora o por cirugía ortopédica.

Con la cirugía reparadora, se intenta reparar o retirar tejidos dañados por la inflamación, por ejemplo, mediante artroscopia. Por su parte, mediante la cirugía ortopédica, se sustituye total o parcialmente una articulación, en función del grado de deterioro de la misma, mediante la colocación de materiales artificiales (prótesis).

Artritis reumatoide y otras enfermedades

¿Puede afectar a otros órganos además de a las articulaciones?

Las lesiones que produce la artritis reumatoide no se dan únicamente en las articulaciones, sino que podrás notar que se resienten otras partes de tu cuerpo. Por ejemplo, la piel, donde pueden aparecer los denominados “nódulos reumatoides”, unos abultamientos duros frecuentes en las zonas de roce como los codos o el talón.

Otra manifestación extra-articular es la inflamación y atrofia de las glándulas que producen la saliva, las lágrimas, los jugos biliares, etc. Incluso, órganos como el pulmón, el riñón y el corazón pueden verse afectados. Por eso, la artritis reumatoide se caracteriza por ser una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a varios órganos del cuerpo.

¿Artritis Reumatoide y artrosis es lo mismo?

No. Son enfermedades muy distintas. Pero al afectar ambas a casi las mismas articulaciones, como las de las rodillas, caderas o los dedos de las manos, puede llevar a confusión.

Entre las principales diferencias, podemos destacar que la artritis reumatoide se debe a un fallo en el sistema inmunológico del cuerpo, mientras que la artrosis se produce por el uso excesivo de alguna articulación, un traumatismo, una mala alineación de la articulación y el hueso, provocando un desgaste del cartílago (la membrana que recubre el hueso). La artrosis afecta, además, a personas de cierta edad y el dolor se produce cuando se mueve la articulación y no en reposo, como sí sucede en la artritis reumatoide.

Consejos Útiles

¿Cómo puede influir en mi vida diaria?

Los síntomas de la artritis reumatoide como el dolor, la hinchazón, la debilidad muscular y la rigidez de las articulaciones tras el reposo prolongado -por ejemplo, al levantarse por las mañanas-, hacen más difícil el movimiento y el desarrollo de las actividades cotidianas.
No obstante, cada vez se puede controlar más la evolución de la enfermedad.

Por ello, puede que pertenezcas al gran número de pacientes que tiene solo leves limitaciones, que no te impedirán llevar una vida normal, continuar con tu trabajo, tus actividades de ocio e incluso hacer deporte.

Cuando la enfermedad empeora, se pueden producir erosiones en los huesos, la desaparición del cartílago (membrana que permite el rozamiento suave de los huesos) y, en definitiva, la deformidad de las articulaciones. La consecuencia es poder sufrir una discapacidad para la realización de las actividades cotidianas, incluso las actividades del tiempo libre, pudiéndose producir también una incapacidad para trabajar.

Consejos para el día a día

Descansa bien

Las personas con artritis reumatoide deben llevar en la medida de lo posible una vida con poco estrés, tanto físico como mental. Para empezar bien el día, es beneficioso dormir entre 8 y 10 horas, en una cama dura y con los brazos y las piernas estirados. Al levantarse, una ducha con agua caliente, es beneficiosa ya que permite recuperarse del entumecimiento de las articulaciones. Si es posible, es conveniente disponer de un tiempo para el descanso o la siesta en algún momento del día.

Las posturas en el trabajo

En cuanto al trabajo, es preferible que no requiera estar mucho tiempo de pie o que suponga un esfuerzo físico. Si es sentando, se aconseja mantener una buena postura, con el cuerpo apoyado en el asiento y con la espalda y el cuello rectos. En casa, también hay que cuidarse. Hay utensilios que están adaptados para las tareas del hogar y, en general, deben evitarse movimientos que exijan hacer fuerza con las manos.

El calzado

Otra medida importante a tener en cuenta es el calzado. No se aconsejan los materiales sintéticos, deben ser flexibles y llevar sujeto el talón. Mejor que no sean estrechos, para evitar rozaduras.

Realizar ejercicio físico

Aunque tengas artritis reumatoide, puedes realizar ejercicio físico, aunque se recomienda que nunca sea excesivo. En general, el nivel de ejercicio dependerá del momento en que te encuentres de tu enfermedad. Es decir, en las épocas en las que tus articulaciones estén inflamadas, deberás hacerse reposo y tener un nivel de actividad bajo. Aunque se puede y es conveniente que hagas ejercicios “isométricos”, que consisten en poner en tensión los músculos que hay alrededor de tus articulaciones, pero sin que éstas se muevan. Estos ejercicios sirven para tener una buena musculatura alrededor de la articulación inflamada.

Cuando las articulaciones no estén inflamadas, el ejercicio físico es muy recomendable para que evites deformidades y pérdida de fuerza. Puedes practicar deportes, como caminar, bicicleta (estática o por zonas llanas), natación, gimnasia suave de mantenimiento, taichí, etc.

Si te gustara realizar otro tipo de deportes, deberás adecuar la intensidad en función de tu estado y, por último, no se recomienda que realices deportes de contacto (baloncesto, fútbol) ni aquellos en que haya que dar saltos. Y te recomendamos contar con calzado especial, muñequeras o férulas a la hora de realizar ejercicio.

Los deportes pueden complementarse con masajes, tablas de ejercicios, sesiones con fisioterapeutas y los ejercicios isométricos.

No al sobrepeso

Hoy por hoy, no se ha demostrado que llevar algún tipo de dieta específica mejore la enfermedad. Los especialistas, no obstante, sí recomiendan una dieta saludable, como la mediterránea –basada en legumbres, fruta, aceite de oliva y pescado-, hacer tres comidas al día, respetar los horarios y comer de forma relajada.

Lo que sí se sabe es que el sobrepeso y la obesidad influyen negativamente ya que suponen una carga extra sobre las articulaciones de los pies, las rodillas y las caderas. Si éste es tu caso, has de saber que la pérdida de peso alivia ciertos síntomas, como el dolor, y retrasa el daño de las articulaciones. Además, el sobrepeso puede provocar la aparición de enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, que agravan el proceso inflamatorio y por tanto aceleran la progresión de la artritis reumatoide.

Cuidado con el frío y la humedad

Los cambios del clima hacen que las articulaciones afectadas por la artritis reumatoide o por otras dolencias suelan resentirse. Especialmente cuando va a llover o empieza a hacer más frío, aunque hay pacientes que se resienten también con la llegada del calor. Pero la artritis reumatoide no está causada por el clima ni la humedad, como a veces se piensa.

Si quieres tener un hijo: consulta a tu especialista

Si eres mujer y tienes artritis reumatoide, decirte que el embarazo no está contraindicado. De hecho, la mayoría de mujeres en tu caso tiene un embarazo con éxito. Esto no significa que no haya riesgos, los cuales debes consultarlos con tu médico antes de tomar cualquier decisión, así como para planificar el embarazo en una época de baja actividad de la enfermedad. Igualmente, es necesario saber el tratamiento que estás recibiendo para realizar los ajustes necesarios al mismo durante el embarazo. Por tanto, el control estricto tanto por parte del reumatólogo como del ginecólogo será necesario para que el embarazo transcurra con normalidad.

Ante la preocupación expresada por muchos padres, debes saber que la artritis reumatoide no es una enfermedad hereditaria. Se sabe que puede haber un ligero riesgo de padecerla si el padre o la madre la sufre, pero se ha descartado como una de las causas para desarrollar esta enfermedad.

En cuanto al embarazo y la sexualidad, es importante disponer de información al respecto. En primer lugar, se puede utilizar el método anticonceptivo que se considere más oportuno, aunque contando con la aprobación previa del ginecólogo. Y, en segundo lugar, debes saber que hay personas que ven alterada su vida sexual debido a diferentes aspectos de las enfermedades reumáticas como son el nivel de dolor, de cansancio, las limitaciones físicas que puedan sufrirse, incluso la actitud emocional y la autoestima que tenga la persona afectada por la artritis reumatoide.

¿Quieres saber más?

Personal sanitario que se encargará de mi enfermedad

El reumatólogo, como especialista del aparato locomotor, es el médico que más sabe acerca de la artritis reumatoide. Por ello, él se encargará del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de tu enfermedad.

Pero los reumatólogos no trabajan solos, sino que cuentan con la colaboración de un grupo de profesionales sanitarios que aportan su conocimiento en esta enfermedad. En este grupo multidisciplinar, destacamos el personal de enfermería, que será un punto de apoyo muy importante en tus revisiones periódicas. Así, resolverá las dudas que puedan surgirte durante las visitas al médico, vigilarán tus síntomas físicos, te ayudarán al correcto uso de los tratamientos y evitar su abandono, atenderán los problemas de salud que puedan aparecer asociados a la artritis reumatoide -incluso el impacto psicológico por la enfermedad, sirviéndote de enlace con asociaciones de pacientes- y asegurarán una continuidad en la atención que recibes.

En tu cuidado y para evitar el deterioro de las articulaciones y sus consecuencias en la movilidad, también podrás estar en contacto con fisioterapeutas. Ellos se encargan de la labor de rehabilitación, especialmente para evaluar, prevenir y tratar la discapacidad, también pueden participar terapeutas ocupacionales, técnicos ortopédicos y trabajadores sociales.

Implicaciones psicológicas de padecer una enfermedad crónica

Pasar a padecer una enfermedad crónica como la artritis reumatoide no solo repercute físicamente, sino también emocionalmente. Muchos pacientes comentan –y quizás te haya pasado a ti también- que el momento del diagnóstico ya es un cruce de sentimientos, al mezclarse el alivio de saber qué te está pasando con el bajón de enterarte de que se trata de una enfermedad crónica y degenerativa.

Esta nueva realidad puede provocarte ansiedad y/o depresión. Por un lado, por tener que vivir con síntomas como el dolor, el cansancio, las dificultades de movimiento, y por otro, por el temor a sentirte incomprendido, dependiente o estigmatizado por la pareja, los amigos y los seres queridos. Y ello se agrava cuando hay que solicitar una valoración del grado de discapacidad o hay una repercusión en la vida laboral –bajas médicas, petición de incapacidad, etc. – que pueden conllevar una pérdida de poder adquisitivo.

Ante esta situación, las personas que han pasado por ello antes que tú explican que valoran positivamente que sus allegados conozcan la enfermedad y los cambios que conlleva así como que ellos mismos se involucren en la recuperación. De hecho, se ha constadado que las personas que han recibido apoyo de su entorno social, como familiares, amigos y especialmente la pareja, tienen un mejor pronóstico y menor discapacidad. Por ello, se recomienda que cuentes con tu entorno más próximo para afrontar todos estos cambios. Dicho apoyo ayudará a controlar tu enfermedad.

Asociaciones de pacientes

En contacto con asociaciones de pacientes

Las personas que vivís con artritis reumatoide podéis acudir a diferentes asociaciones en las que conocer a otras personas en vuestra misma situación y donde podréis compartir experiencias. Allí os apoyarán en el proceso de aceptación de vuestra patología y podéis dar, así como recibir, ayuda.

El objetivo principal de las asociaciones es servir de autoayuda para los enfermos. Pero también trabajan para mejorar la situación sociosanitaria de las personas con artritis reumatoide mediante acciones ante diversas administraciones e, igualmente, intentan concienciar a la sociedad sobre la existencia y complejidad de esta enfermedad, haciéndola más visible. No olvides que cuanto mayor es el número de personas que componen una asociación más fuerza puede tener para cambiar la situación de las personas con esta enfermedad.

A nivel nacional, existe una asociación exclusivamente de personas con artritis reumatoide: ConArtritis (Coordinadora Nacional de Artritis). Además hay otras dos asociaciones de ámbito nacional que acogen a personas con diferentes enfermedades reumáticas: Lire (Liga Reumatológica Española) y Ceade (Coordinadora Española de Asociaciones de Espondilitis). Ponte en contacto con ellas, y te dirán cuál es la asociación más cercana a tu domicilio, ya que estas entidades acogen a casi todas las asociaciones que hay en nuestro país a nivel local, provincial y autonómico.

Asociaciones de pacientes en España

Delegaciones de ConArtritis

Asociaciones de pacientes a nivel autonómico

ANDALUCÍA

ARAGÓN

CASTILLA LA MANCHA

GALICIA

MADRID

MELILLA

PAIS VASCO

COMUNIDAD VALENCIANA

Otras asociaciones de pacientes

ANDALUCÍA

CASTILLA Y LEÓN

Sociedades científicas

Sociedad Española de Reumatología

Otras organizaciones médicas

Fundación española de reumatología

Artritis Foundation

Guías de Pacientes

¿Qué es la Artritis Reumatoide?

¿Qué es la Artritis Reumatoide?

Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta de forma simétrica a las articulaciones, aunque también puede afectar a otras partes del cuerpo.

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El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.