Cómo cuidarse

Es posible que dediques gran parte de tus días, e incluso de las noches, ayudando en el cuidado de un familiar o un amigo. Pero hay una persona de quien tal vez no cuides adecuadamente: tú mismo. A menudo, la responsabilidad de cuidar a otra persona tiene prioridad. Si te sientes bien, con energía y seguro, la persona bajo tu cuidado también se beneficiará. Si no sabes por dónde empezar, a continuación encontrarás 6 sugerencias que te ayudarán:

Acepta tus sentimientos

Los cuidadores pueden experimentar muchos sentimientos, desde culpa y tristeza, hasta rabia y frustración. Estos sentimientos son muy frecuentes; de hecho, son una forma de saber cómo estás sobrellevando la situación. Puedes consolarte sabiendo que es normal sentirse de esta manera a veces. En lugar de tratar de ocultar o negar tus sentimientos, intenta aceptarlos. No solo es más saludable, sino que es posible que te sientas mejor.

Escucha a tu cuerpo

Puede parecer simple, pero escuchar al cuerpo puede ser difícil cuando tienes otras prioridades en las que pensar. Escuchar al cuerpo incluye:

Comer alimentos adecuados cuando tienes hambre

En lugar de saltarte comidas, ten a mano aperitivos saludables, como frutas, galletas o frutos secos (en el trabajo, el coche o la despensa). Estos alimentos pueden ayudarte a evitar el hambre excesiva o a darte atracones (consumir una gran cantidad de alimentos en poco tiempo).

Dormir lo suficiente

El agotamiento es uno de los mayores problemas que pueden tener los cuidadores. Si no puedes dormir porque tienes que cuidar a alguien, trata de hacer siestas, si es posible. Recuerda, cada poquito ayuda.

Hacer ejercicio regular

El ejercicio regular ayuda a levantarte el ánimo y a combatir la depresión. Prueba a salir a caminar a paso ligero, montar en bicicleta o disfrutar de una clase de gimnasia aeróbica. Consulta siempre a tu médico antes de empezar un plan de actividades o aumentar tu actividad. También es importante que conozcas tu frecuencia cardiaca ideal para determinar cuál es la intensidad de ejercicio adecuada para ti.

Acudir a los controles médicos periódicos

Los controles médicos periódicos pueden indicar en qué medida te estás cuidando. También pueden ayudarte a identificar posibles riesgos para la salud. Además, los controles médicos constituyen una excelente oportunidad para hablar con tu médico sobre las inquietudes que puedas tener sobre tu salud.

Mantente informado

Nadie puede saber todo lo que hay que saber acerca del cuidado médico. Simplemente entender todo lo que puedas acerca de la salud y el tratamiento de la persona bajo tu cuidado puede ayudarte a manejar la situación más fácilmente. Piensa en la posibilidad de asistir a talleres o de unirte a grupos de apoyo para conocer cómo otros cuidadores afrontan situaciones similares.

Busca asistencia emocional

Los cuidadores pueden sentirse solos a veces. Pero hay muchas otras personas que atraviesan por lo mismo que tú y que pueden ofrecerte comprensión. Es importante que te rodees de personas que puedan echarte una mano o simplemente escucharte. Ya sea un grupo de apoyo, amigos o familiares, contar con asistencia emocional puede contribuir a que cada día sea un poco más fácil.

Pon límites

Ya tienes mucho de qué ocuparte. En ocasiones, está bien negarse a hacer favores o a cumplir pedidos de otros.

Pide ayuda

Al principio, puede parecer difícil o raro, pero es una buena idea aprender a pedir ayuda cuando la necesitas. Puedes empezar por lo siguiente:

Prepara una lista de lo que hay que hacer

Anota todo aquello con lo que puedas necesitar ayuda, sin importar si es mucha o poca, por ejemplo, preparar la comida, hacer recados y llevar a la persona que cuidas a distintas citas.

Ten en cuenta los intereses y las habilidades de la persona

Cuando pidas ayuda, ten en cuenta los intereses o habilidades de la persona. Por ejemplo, sería conveniente pedir ayuda con la preparación de las comidas a una persona que disfruta cocinando. Una persona madrugadora sería una opción ideal para llevar a la persona bajo tu cuidado a citas tempranas.

Elige el mejor momento para pedir ayuda

Ser oportuno lo es todo. Si la persona a la que le vas a pedir ayuda parece estar estresada o molesta, es aconsejable que se le pida a alguien más o que se le pida en otro momento.

Pide ayuda a más de una persona

En lugar de pedir muchas cosas a una persona, pídeles a varias personas que hagan una cosa cada una. De esta manera, más personas pueden involucrarse y sentir que están marcando la diferencia.

Prepárate para una negativa

Procura no tomarlo como algo personal si no pueden ayudarte. En cambio, vuelve a preguntar en otra ocasión o considera la opción de buscar a otra persona.

Pide cosas concretas

El uso de frases como "Me preguntaba si." o "Solo pensaba pero." hace parecer que la petición no es tan importante para ti. En su lugar, haz pedidos concretos, como "Tengo que ir a hacer la compra el domingo. ¿Podrías quedarte con mamá desde el mediodía hasta las 14:00?"

Es fácil decir que te cuidarás, pero puede ser difícil cumplirlo. Estas sugerencias pueden servirte como guía. Es posible que al comienzo te lleve algún tiempo, pero pronto estarás encaminado para lograr una mejor salud. Además, puedes sentirte seguro al cuidar de alguien sabiendo que también te estás cuidando a ti mismo.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.