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Categoría: enfermedades

Escarlatina: Todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad infantil

La escarlatina es una enfermedad infecto-contagiosa aguda que afecta principalmente a la infancia. Sus síntomas principales incluyen fiebre, faringo-amigdalitis, exantema y descamación de la piel. En este artículo, te proporcionaremos información detallada sobre la escarlatina y cómo manejarla adecuadamente.

¿Qué es la escarlatina?

La escarlatina, también conocida como fiebre escarlatina, es una enfermedad causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, la cual produce una toxina llamada toxina eritrogénica. Esta toxina es responsable de los síntomas característicos de la escarlatina.

El contagio de la escarlatina ocurre principalmente a través del contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona enferma. Las gotitas de saliva expulsadas al toser o estornudar pueden contener la bacteria y ser inhaladas por otra persona, lo que facilita la transmisión de la enfermedad.

Síntomas de la escarlatina

La escarlatina se caracteriza por producir una serie de síntomas específicos que la distinguen de otras enfermedades. Los principales síntomas de la escarlatina incluyen:

Fiebre alta

Uno de los síntomas más comunes de la escarlatina es la presencia de fiebre alta, que puede alcanzar los 39-40 grados Celsius. Esta fiebre suele ser repentina y no cede fácilmente con la administración de antipiréticos.

Dolor de garganta

La escarlatina provoca una inflamación de las amígdalas y de la faringe, lo que se traduce en dolor de garganta intenso. Este dolor puede dificultar la deglución y causar molestias al tragar alimentos o líquidos.

Erupción cutánea

Uno de los signos más característicos de la escarlatina es la aparición de un exantema, es decir, una erupción cutánea que afecta principalmente el tronco y se extiende hacia las extremidades. Esta erupción suele presentarse como pequeñas manchas rojas que pueden ser ásperas al tacto.

Descamación de la piel

Después de unos días, la erupción cutánea de la escarlatina suele dar paso a un proceso de descamación de la piel. Esta descamación puede ser más evidente en las áreas donde se presentó inicialmente la erupción, como el pecho, el abdomen y las extremidades.

Tratamiento de la escarlatina

El tratamiento de la escarlatina se basa principalmente en el uso de antibióticos para eliminar la bacteria causante de la enfermedad. Los antibióticos más comúnmente utilizados son las penicilinas, que han demostrado ser eficaces contra la Streptococcus pyogenes.

Es importante completar todo el ciclo de antibióticos prescritvos por el médico, incluso si los síntomas desaparecen antes de finalizar el tratamiento. Esto ayuda a prevenir que la bacteria desarrolle resistencia a los antibióticos y a evitar complicaciones como la fiebre reumática.

Prevención de la escarlatina

La escarlatina se puede prevenir en gran medida siguiendo algunas medidas de higiene básicas. Algunas recomendaciones para prevenir la escarlatina incluyen:

Lavado de manos frecuente

El lavado de manos frecuente con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de estar en contacto con personas enfermas, es una medida efectiva para prevenir la propagación de la bacteria causante de la escarlatina.

Evitar el contacto con personas enfermas

Si se sospecha que alguien tiene escarlatina, es importante evitar el contacto cercano con esa persona hasta que haya recibido tratamiento adecuado y ya no sea contagiosa.

Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar

Al toser o estornudar, es recomendable cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o el codo flexionado. Esto ayuda a prevenir la propagación de las gotitas respiratorias que pueden contener la bacteria causante de la escarlatina.

Conclusión

La escarlatina es una enfermedad infecto-contagiosa aguda que afecta principalmente a los niños. Sus síntomas característicos incluyen fiebre alta, dolor de garganta, erupción cutánea y descamación de la piel. Aunque la escarlatina puede ser molesta, su tratamiento oportuno y adecuado puede prevenir complicaciones y facilitar una pronta recuperación.

Recuerda seguir las medidas de prevención, como el lavado de manos frecuente y evitar el contacto con personas enfermas, para reducir el riesgo de contraer y propagar esta enfermedad. Si sospechas que tienes escarlatina o que tu hijo la tiene, es importante consultar a un médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Mantén una buena higiene y cuidado de la salud para protegerte a ti y a tus seres queridos de la escarlatina y otras enfermedades infecciosas.

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¿Cómo prevenir la hepatitis?

Descubre ¿Cómo prevenir la hepatitis? Una enfermedad que afecta aproximadamente a 71 millones de personas alrededor del mundo, en materia de infección crónica de este virus y al menos con un 80% de casos dentro de los cuales el paciente no experimenta ningún síntoma.

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¿Qué es la hepatitis?

Es una enfermedad evidenciada por la inflamación del hígado, órgano encargado de limpiar la sangre y promover una adecuada digestión, gracias a la segregación de bilis.

Puede tratarse de una enfermedad aguda o a corto plazo, pero también crónica; llevando a que el paciente sufra sus consecuencias por tiempo prolongado.

En líneas generales es una patología que si no se trata a tiempo conlleva a cirrosis, mal funcionamiento del hígado, deterioro progresivo del organismo y hasta padecer un carcinoma hepatocelular.

¿Cuáles son los tipos de hepatitis?

La hepatitis puede presentarse por diferentes causas, las cuales son determinantes en su tipo, tales como los siguientes:

Hepatitis viral

Es el tipo de hepatitis más frecuente en los pacientes y se origina por diferentes elementos como los virus de esta enfermedad A, B, C, D y E; siendo los más comunes A, B y C.

En este caso, por ejemplo, la hepatitis A y E son transmitidas por el contagio del virus mediante el consumo de alimentos o líquidos contaminados con las heces de una persona infectada; no obstante que puede provenir del consumo de carnes y mariscos poco cocidos.

Por su parte, las hepatitis virales B, C y D son transmitidas mediante el contacto con la sangre y fluidos corporales de una persona infectada.

Hepatitis alcohólica

Es aquella que se genera a causa del consumo excesivo de alcohol; lo que conlleva a su vez a la presencia de hígado graso y cirrosis.

Hepatitis tóxica

Es aquella que se adquiere a causa del consumo de productos químicos, medicamentos, venenos o suplementos.

Hepatitis autoinmune

Es una hepatitis de tipo crónico presente cuando el sistema inmune del paciente ataca su hígado, pero se desconoce la causa a ciencia cierta.

No obstante, existen indicios de que está influenciada por la genética y el entorno de vida del paciente.

¿Quién puede contraer hepatitis?

Cualquier persona está propensa a contraer la hepatitis, en virtud de las condiciones de riesgo a las que se exponga. Por ejemplo, se puede citar que las de tipo viral suelen ser transmitidas a causa de las relaciones sexuales sin protección.

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Por otro lado, aquellas personas que consumen alcohol durante períodos prolongados corren el riesgo de que su hígado se debilite y degenere en una hepatitis alcohólica.

Síntomas de la hepatitis

Muchas personas sufren hepatitis sin experimentar síntomas, pero lo usual es que quienes están infectados por este virus manifiesten lo siguiente:

  • Fatiga
  • Pérdida de apetito
  • Dolor en las articulaciones
  • Coloración amarillenta en sus ojos y piel, lo que se denomina ictericia
  • Fiebre
  • Orina oscura
  • Heces de color arcilla
  • Fiebre
  • Náuseas, vómitos y malestar general

Cabe destacar que en los casos de hepatitis aguda los síntomas de esta infección viral pueden manifestarse a partir de las 2 semanas de contagio o incluso unos 6 meses después. Algunos pacientes no manifiestan estos síntomas hasta muchos años después.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

Es preciso acudir a una consulta con un profesional de la salud, a fin de someterse a un chequeo concerniente a los siguientes puntos:

  • Indicación de los síntomas experimentados
  • Elaborar un historial clínico
  • Realizar examen físico
  • Efectuar los exámenes de sangre correspondientes 
  • Completar pruebas como ecografía, tomografía, resonancia magnética o diagnóstico por imágenes.
  • Proceder a una biopsia de hígado para llegar a un diagnóstico claro y determinar al mismo tiempo si no hay daño a nivel hepático.

Tratamiento de la hepatitis

Los pacientes que padecen hepatitis son sometidos a diferentes tratamientos en función de su tipo, bien sea crónica o aguda.

En caso de ser viral, es posible que desaparezca por sí sola, con descanso y consumo de abundantes líquidos; pero si persiste será necesario un tratamiento presencial en un hospital.

Por otro lado, la hepatitis crónica es tratada con diferentes procedimientos médicos e incluso cirugía, ya que si provoca insuficiencia hepática o cáncer será necesario un trasplante de hígado.

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