Cáncer de cabeza y cuello

Cáncer de cabeza y cuello

Cáncer de cabeza y cuello

El cáncer de cabeza y cuello es un grupo de tumores de carácter maligno localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de la lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca), y glándulas salivares.

Afecta con mayor frecuencia a los hombres y sus síntomas pueden variar en función de su localización. La detección precoz es fundamental y es recomendable realizar un amplio seguimiento a personas con factores de riesgo.

Existen diferentes tipos de aproximaciones para tratar el cáncer de cabeza y cuello: la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas.

 

Información Básica

¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?

El término cáncer de cabeza y cuello engloba un grupo de tumores de carácter maligno localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca) y glándulas salivares. Dentro de esta clasificación se excluyen los tumores de la piel, cerebrales y tiroideos.

Se trata de un tumor que está más frecuentemente distribuido entre los hombres, en proporción 10 a 1 frente a las mujeres en España, aunque en los últimos años se ha detectado un incremento de la incidencia en la mujer, debido, sobre todo, al aumento del número de fumadoras.

El cáncer de cabeza y cuello es el sexto tipo de cáncer más común en el mundo. En 2016 se registraron en España, aproximadamente, unos 16.000 nuevos casos. La edad media de aparición es superior a los 50 años, excepto los de nasofaringe y glándulas salivares, que pueden aparecer antes.

El 75 por ciento de los casos de cáncer de cabeza y cuello podría tener su origen en el consumo de alcohol y tabaco. Cualquier formato de tabaco puede ser un factor de riesgo: cigarrillos, pipas o tabaco de mascar.

La infección con el virus del papiloma humano (VPH) también es un factor de riesgo para determinados tipos de tumores de cabeza y cuello.

Tipos de cáncer de cabeza y cuello

  • Cáncer de laringe: los principales síntomas son la ronquera, dificultad para tragar, problemas para respirar y dolor. El otorrinolaringólogo es el encargado de realizar el diagnóstico del cáncer de laringe. Antes de practicar cualquier prueba, se debe hacer un interrogatorio completo al paciente para registrar sus hábitos de vida, síntomas, etc., que ayuden a definir el diagnóstico.
  • Cáncer de nasofaringe o cavum: se ubica en la parte más alta de la faringe, detrás de las fosas nasales, justo por delante de la columna cervical. En la nasofaringe desembocan las trompas de Eustaquio, que son los conductos que comunican los oídos con la faringe. Los síntomas suelen ser tardíos y relacionados con la dificultad para respirar, oír (por obstrucción de las trompas) o sangrado nasal.
  • Carcinoma de orofaringe y cavidad oral: La orofaringe es la parte de la faringe que se inicia por detrás de la boca. El carcinoma de orofaringe y cavidad bucal incluye todos los tumores que se desarrollan en los labios, el paladar blando, el paladar duro, la lengua y las amígdalas.
  • Tumores nasales y de senos paranasales: El cáncer nasal comienza en la abertura detrás de la nariz, un espacio que va por encima del paladar y luego desciende hasta unirse a la parte de atrás de la boca y de la garganta; mientras que los senos paranasales son unas estructuras aéreas localizadas dentro de los huesos de la cara. Estos senos están recubiertos por una mucosa similar a la del resto de la cavidad nasal. Se dividen en cuatro grupos de senos: maxilares, frontales, etmoidales y esfenoidales.
  • Tumores de las glándulas salivares: Las glándulas salivares se subdividen en glándulas mayores y menores, siendo las mayores la parótida, submaxilar y sublingual. Es en éstas donde fundamentalmente se localizan los tumores, que tienen una frecuencia relativamente baja, y constituyen entre el 3 y el 6,5 % de los tumores de cabeza y cuello.

Síntomas del cáncer de cabeza y cuello

Varían en función del tipo de tumor, es decir, del lugar donde se localiza. Algunos de los síntomas pueden ser un bulto o una llaga que no sana, irritación de garganta que no desaparece, dificultad para pasar y cambio o ronquera en la voz. Además, algunos de ellos, por zonas específicas, pueden ser: en la cavidad oral se puede presentar un parche blanco o rojo en la encía, la lengua o revestimiento de la boca, inflamación de la mandíbula o sangrado poco común en la boca; en la faringe, se puede presentar dificultad para respirar o hablar o dolores en el cuello, la garganta, de cabeza u oídos; en los senos paranasales y la cavidad nasal, sinusitis que no desaparece con antibióticos, sangrado de la nariz o dolores en los dientes superiores, mientras que en las glándulas salivales puede aparecer hinchazón debajo del mentón o adormecimiento de los músculos de la cara, entre otros.

Factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

Algunos de los factores de riesgo para el cáncer de cabeza y cuello pueden ser:

Tabaco

Diversos estudios indican que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de tener cáncer de cavidad oral, orofaringe, hipofaringe y laringe. Los fumadores activos tienen 10 veces más de posibilidad de desarrollar un tumor de estas características que los que nunca han fumado, y varía en función de la dosis.

Alcohol

El consumo de alcohol está asociado con un mayor riesgo de cáncer de cabeza y cuello. De hecho, en muchos estudios se ha visto que en personas que beben cinco o más bebidas alcohólicas al día, el riesgo de sufrir cáncer de cabeza y cuello es cinco o seis veces mayor que aquellos que no consumen alcohol. Si se combina alcohol y tabaco, el riesgo de cánceres de cavidad oral y orofaringe suele ser entre dos y tres veces mayor que el de un efecto multiplicador simple o aditivo.

Virus del papiloma humano

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) podría ser una de las causas por las que ha aumentado la incidencia del cáncer en la parte posterior de la lengua y en las amígdalas durante los últimos 20 años. Muchos de estos tipos de cáncer están relacionados con la infección de virus del papiloma humano serotipo 16 (HPV 16). Una de las principales maneras de propagación de este virus y directamente relacionado con el cáncer de cabeza y cuello es a través del sexo oral.

Dieta

Una dieta con carencia de vitaminas, fundamentalmente A y C puede contribuir al inicio de estos tumores. Además, y de forma específica, el consumo durante la niñez de ciertos alimentos salados o preservados es considerado como un factor de riesgo para el cáncer de nasofaringe.

Higiene bucal

La falta de higiene en la boca, así como el roce de las prótesis dentales mal ajustadas se relacionan, sobre todo, con la aparición de tumores de orofaringe.

Infecciones

Las infecciones virales puede ser otro factor de riesgo. Un ejemplo es el virus de Epstein-Barr (VEB), un tipo de virus de la familia de los Herpes, presente en todo el mundo, que se transmite más comúnmente a través de la saliva y otros fluidos y que es un factor de riesgo para el cáncer de nasofaringe y de cáncer de glándulas salivales. Otro virus relacionado con carcinomas en la cavidad oral es el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el ya mencionado VPH, aumenta el riesgo de cáncer de orofarínge (especialmente de amígdala).

Radiaciones

La exposición a la luz del sol se ha vinculado con la aparición de cáncer en el labio inferior. La población en riesgo sería aquella que trabaja al aire libre y personas que tienen la piel clara.

Además, la exposición a la luz ultravioleta y los rayos UV artificiales de las camas solares suelen ser de las causas principales, entre otras, de aparición de cáncer en los labios.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de cabeza y cuello?

La detección precoz del cáncer de cabeza y cuello es un factor relevante para el desarrollo de la enfermedad. Se calcula que casi el 75 por ciento de los casos pueden ser detectados en un examen físico.

Es recomendable realizar un amplio seguimiento a personas con factores de riesgo, ya que un sencillo reconocimiento físico puede detectar tumores en estadios precoces, que suelen ser asintomáticos.

La presentación clínica del cáncer de cabeza y cuello depende de su localización. Las más frecuentes son el suelo de la boca, la lengua, la glotis y la supraglotis.

Pruebas diagnósticas

Ante la sospecha de un posible cáncer de cabeza y cuello, el médico puede realizar al paciente un minucioso examen físico y una valoración clínica que incluye datos como los antecedentes personales, los síntomas, los factores de riesgo, etc.

Ante la sospecha de un tumor de cabeza y cuello, es necesario realizar una biopsia. La biopsia consiste en extraer una muestra de tejido o de células para examinarla con un microscopio. Es una prueba necesaria para confirmar el diagnóstico de estos cánceres. Se emplean diversos tipos de biopsias, en función de las necesidades.

Otras pruebas diagnósticas son la tomografía computarizada (TC) o la tomografía por emisión de positrones (TEP), con las que se puede determinar el alcance de la enfermedad (estadio), entre otras.

Determinación del estadio

El sistema de estadificación TNM es el más empleado por su utilidad para la mayoría de los tipos de cáncer. La T define el tumor original o primario; la N se refiere a los ganglios linfáticos o nódulos, e indica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos, y la M significa metástasis, es decir, si el cáncer se ha propagado a partes distantes del cuerpo.

Tratamientos utilizados para el cáncer de cabeza y cuello

Aspectos generales

Existen diferentes tipos de aproximaciones para tratar el cáncer de cabeza y cuello: la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas. La aplicación de la terapia más adecuada, así como su combinación depende del sitio y el estadio de la enfermedad.

Algunas terapias emplean cirugía seguida de radioterapia o radioterapia combinada con quimioterapia. El manejo del cáncer de cuello y cabeza suele requerir la intervención de un equipo formado por médicos, nutricionistas/dietistas y patólogos del habla, entre otros profesionales sanitarios.

Tratamientos según modalidades terapéuticas

Cirugía

Es el tratamiento primario en tumores precoces, y si no queda tumor tras la intervención, se puede evitar un tratamiento posterior. Cuando el estadio del cáncer es avanzado, la cirugía es la mejor opción de tratamiento para los pacientes que tienen recaídas tumorales operables. Algunos efectos secundarios destacables de la cirugía pueden ser la falta de preservación de órganos como la laringe y la lengua, así como trastornos funcionales, pérdida de la capacidad de deglución y fonación, etc.

Radioterapia

Esta terapia utiliza haces de radiación de alta energía para destruir las células cancerosas en el tumor y su alrededor. Cuando la radioterapia es administrada a dosis altas, puede destruir las células o bien detener su crecimiento.

El tratamiento se administra normalmente de lunes a viernes durante cinco a siete semanas y la duración de cada sesión varía entre cinco y diez minutos. La radioterapia no duele durante su aplicación, y es importante la inmovilidad del paciente durante toda la sesión para que no haya desviaciones de los rayos.

Quimioterapia

Esta terapia emplea fármacos con la finalidad de destruir las células tumorales. En el tratamiento del tumor de cabeza y cuello se administra habitualmente por vía venosa, si bien algunos medicamentos se pueden administrar por la boca. La terapia se administra a intervalos fijos de tiempo, y cada periodo de tratamiento se denomina ciclo. Estos ciclos pueden variar dependiendo de las condiciones de cada paciente. Como efectos colaterales también actúan sobre las células sanas, en general, y de forma más intensa sobre las células de crecimiento más rápido.

En los tumores de cabeza y cuello el tratamiento con quimioterapia responde a fundamentalmente a tres esquemas: de forma previa a la cirugía o radioterapia (también conocido como neoadyuvante), después del tratamiento con cirugía o radioterapia (adyuvante), o a la vez que la radioterapia (concomitante).

Inmunoterapia

La inmunoterapia es un tipo de terapia que busca estimular las defensas naturales del cuerpo con el objetivo de que estas combatan el cáncer. Así, pretende mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario a través de materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio.

Terapias dirigidas

Las terapias dirigidas son tratamientos que actúan sobre genes y proteínas específicos del cáncer o sobre las condiciones del tejido que favorecen el crecimiento o la supervivencia del mismo. Estas terapias limitan el daño sobre las células sanas y a la vez bloquean el crecimiento y la diseminación de las células con cáncer.

A la hora de tomar una decisión acerca de cuál es el tratamiento más efectivo, el médico puede realizar pruebas que le conduzcan a identificar genes, proteínas u otros factores involucrados en el tumor.

Efectos secundarios

Las terapias utilizadas para los tratamientos del cáncer de cabeza y cuello pueden provocar efectos adversos o secundarios a los pacientes.

Así, por ejemplo, en el caso de los tratamientos con radioterapias, aunque son muy dirigidos al tumor, algunos de estos efectos secundarios pueden ser:

  • Boca seca o xerostomía: puede dificultar las funciones de comer, tragar o hablar. Suele ser un efecto permanente del tratamiento, si bien, nuevas técnicas de radioterapia han logrado reducir esta molestia.
  • Problemas dentales: la dentadura suele verse afectada por los tratamientos con radioterapia. Es aconsejable acudir al dentista y mantener una adecuada higiene dental. Los pacientes que utilizan prótesis dentales pueden tener problemas para ponérselas, incluso hasta un año después de finalizar la terapia.
  • Dolor local: la radioterapia puede producir úlceras en la boca que pueden ser muy dolorosas (mucositis).
  • Infección: las micosis o infecciones en la boca por hongos son muy habituales durante y después de la radioterapia.
  • Rigidez mandibular: la radioterapia puede producir molestias en la musculatura masticadora. Esa rigidez de mandíbula se puede reducir con ejercicios de apertura y cierre de la boca durante veinte minutos tres veces al día.
  • Cambios en el olfato y en el gusto: estos efectos secundarios pueden aparecer durante el tratamiento y a veces son irreversibles.

Para reducir los efectos secundarios de la radioterapia, antes de iniciar el tratamiento se puede delimitar la zona que se va a tratar para proteger el tejido sano. Previamente se realiza un TAC para poder dibujar correctamente el lugar a irradiar. La zona se marca y el procedimiento dura entre media hora y dos horas.

Por otra parte, los efectos secundarios de la quimioterapia pueden incluir las náuseas, los recuentos sanguíneos bajos y cambios en el sentido del gusto. Las náuseas suelen desaparecer al finalizar el tratamiento, pero otras complicaciones pueden tardar más en superarse, como la fatiga y la molestia al tragar. Otros efectos secundarios pueden ser permanentes.

Hay que tener en cuenta que cada medicamento o combinación utilizada puede tener efectos secundarios específicos, si bien, tu equipo médico puede tomar medidas para prevenirlos o tratarlos. Estos efectos secundarios serán valorados y supervisados por tu equipo médico periódicamente para garantizar que se toman las medidas adecuadas lo antes posible.

Los efectos adversos más comunes de las terapias dirigidas pueden ser diarrea y problemas de hígado (como hepatitis o elevación de enzimas hepáticas). Y otros efectos secundarios pueden ser: problemas con la coagulación de la sangre y curación de heridas, problemas de piel (como irritación en forma de acné, piel reseca, cambios en las uñas o decoloración del pelo) o la presión arterial alta, entre otros.

Los distintos tipos de inmunoterapia pueden causar diferentes efectos secundarios. Los efectos secundarios comunes pueden incluir: reacciones en la piel, síntomas gripales, diarrea, cambios de peso, sensación de cansancio, fiebre, falta de aire, nausea, vómitos, picor, disminución del apetito, inflamación del hígado, los pulmones, el colon, problemas hormonales o glandulares, neuropatías, problemas renales y reacciones a la infusión, entre otros.

Seguimiento

Un seguimiento médico es muy importante después del tratamiento de cáncer de cabeza y cuello. El objetivo es asegurarse de que el cáncer no se reproduce o no se forma un nuevo tumor primario. El seguimiento, de acuerdo al tipo de cáncer, puede consistir en realizar exámenes del estoma, si se ha realizado uno, y de la boca, del cuello y de la garganta. También es posible que se necesiten exámenes dentales con regularidad.

Según los protocolos indicados, el médico puede realizar un examen físico completo, con análisis de sangre, radiografías y tomografía computarizada, tomografía por emisión de positrones o exploraciones con resonancia magnética. Además, se puede vigilar la función de la tiroides y de la hipófisis, sobre todo si el paciente ha recibido radiación.

Las principales finalidades de las citas de seguimiento son:

  • Detectar la recurrencia del cáncer y, posiblemente, comenzar el tratamiento.
  • Vigilar también si aparece otro cáncer de cabeza y cuello no relacionado.
  • Controlar los efectos secundarios.

Recaídas

Las personas que recibieron tratamiento para un cáncer de cabeza y cuello tienen una posibilidad mayor de presentar un nuevo tumor, sobre todo en la cabeza, en el cuello, en el esófago o en los pulmones. La probabilidad de que un paciente tenga un segundo cáncer primario varía y depende del sitio del cáncer original, pero es mayor para las personas que consumen tabaco y alcohol.

En un pequeño porcentaje de casos (2-3%) algunos pacientes en respuesta completa pueden volver a tener algún tipo de cáncer de cabeza o de cuello nuevo (sin relación con el anterior), que deberá ser tratado con la terapia más adecuada.

Consejos Útiles

¿Se puede disminuir el riesgo de tener cáncer de cabeza y cuello?

Se pueden evitar hábitos de vida perjudiciales para la salud, como el alcohol o el tabaco. De hecho, la posibilidad de tener un segundo cáncer primario es mayor para las personas que consume tabaco y alcohol.

Además, la actividad física puede ser una parte importante en la recuperación tras recibir un tratamiento contra el cáncer. Mientras que durante el tratamiento es aconsejable dar paseos cortos o, al menos, evitar la vida sedentaria. El ejercicio puede ayudar a reducir la sensación de cansancio, entre otros efectos secundarios del tratamiento. También puede ayudar a disminuir la ansiedad y la depresión. Puede mejorar el estado de ánimo y, en general, aporta una mejor calidad de vida, entre otros beneficios.

Después del tratamiento también es aconsejable realizar ejercicio para fortalecer los músculos, los huesos y las articulaciones. Además, el ejercicio físico puede ayudar a a cuidar el corazón y reducir el riesgo de sufrir otros problemas de salud.

Consejos para comenzar o retomar la actividad física:

  • El primer paso para empezar a estar más activo es caminar. Tras un periodo de sedentarismo, el mejor ejercicio es andar rápido.
  • Es recomendable que dediques al menos 30 minutos diarios a caminar durante las primeras semanas.
  • En un proceso gradual, una vez vayas adquiriendo más forma física, puedes incorporar otro tipo de deportes. Es recomendable empezar por la actividad que más te guste.

Comer bien durante el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello

Alimentarse bien durante el tratamiento oncológico es importante, en especial si se trata de un paciente con cáncer de cabeza y cuello. Ingerir suficientes calorías y proteínas previene la pérdida de peso y favorece la cicatrización de las heridas. El acto de comer puede ser especialmente complicado para los pacientes afectados por un tumor de cabeza y cuello, en función de su localización. Son muchos los factores que influyen como la sequedad de la boca, la falta de apetito, las llagas en la boca, los vómitos y las náuseas.

Para poder mantener una alimentación adecuada es aconsejable tomar una serie de medidas que pueden incluir evitar comidas calientes, especiadas o ácidas. Así mismo, se recomienda no consumir comidas excesivamente azucaradas y no tomar alcohol. Además, para evitar que se deba masticar de forma prolongada, es conveniente triturar los alimentos.

Cuando la alimentación resulta imposible por la vía normal, es necesario recurrir a una sonda nasogástrica, un tubo fino de plástico que se introduce por uno de los orificios nasales y llega hasta el estómago. Si la zona de la nariz está demasiado afectada por el tumor, se puede colocar la sonda a través de una pequeña incisión en el abdomen hasta llegar al estómago (sonda de gastrostomía). Estas soluciones suelen ser temporales y se retiran cuando finaliza el tratamiento y el paciente consigue recuperar poco a poco la capacidad de alimentarse por la boca de forma natural.

Evita el consumo de tabaco

El tabaco es un factor de riesgo para desarrollar fundamentalmente cáncer de boca, garganta y laringe. Los especialistas aseguran que cuanta más cantidad de tabaco se fuma y durante más tiempo, mayor es el riesgo de tener cáncer. Además, sostener una pipa o un cigarrillo entre los labios también puede aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer de labio. Asimismo, masticar tabaco puede aumentar el riesgo de cáncer de la cavidad oral.

¿Quieres saber más?

La rehabilitación en cáncer de cabeza y cuello

El tratamiento del cáncer puede afectar a distintos niveles las capacidades físicas, laborales, sociales o psicológicas del paciente. La rehabilitación puede ayudar a recuperar estas habilidades y mantener la independencia.

La rehabilitación posterior al tratamiento oncológico puede ayudar a mejorar la fuerza física, aumentar el autocuidado y la autosuficiencia, reducir la ansiedad y la depresión, en el caso de que aparezcan, manejar posibles síntomas como la fatiga o el dolor, entre otras.

La rehabilitación dependerá de la ubicación del cáncer y el tipo de tratamiento recibido y puede incluir fisioterapia, asesoría de alimentación, terapia del habla o aprendizaje para cuidar un estoma (abertura en la tráquea por la que respira el paciente después de una cirugía para extirpar la laringe).

Guías de Pacientes

Referencias

Referencias

1. Tumores cabeza y cuello - O.R.L. Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). https://seom.org/info-sobre-el-cancer/orl

2. Cáncer de cabeza y cuello. Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC). http://cancercabezaycuello.org/cabeza-y-cuello.php

3. Lo que necesita saber sobre el cáncer de cabeza y cuello. Cancer.net. https://www.cancer.net/es/blog/2018-09/lo-que-necesita-saber-sobre-el-c%C3%A1ncer-de-cabeza-y-cuello

5. Prevención del cáncer de cavidad oral, faringe y laringe (PDQ®)–Versión para profesionales de salud. Instituto Nacional del Cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cabeza-cuello/pro/prevencion-boca-pdq#_122_toc

6. Causas y factores de riesgo. Oncohealth Institute. http://www.oncohealth.eu/es/asistencia/areas-funcionales/area-cancer-cabeza-cuello/cabeza-cuello/cancer-cabeza-cuello/causas-factores-riesgo

9. Cánceres de cabeza y cuello. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. https://www.cdc.gov/spanish/cancer/headneck/index.htm
Sobre el virus de Epstein-Barr (VEB). Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.
https://www.cdc.gov/epstein-barr/about-ebv-sp.html

10. Estadificación del cáncer. Cancer.org. https://www.cancer.org/es/tratamiento/como-comprender-su-diagnostico/estadificaciondelcancer.html

11. Tratamiento para cáncer de cabeza y cuello. RadiologyInfo.org. https://www.radiologyinfo.org/sp/info.cfm?pg=hdneck#terapia-generalidades

12. Radioterapia para tratar el cáncer de cabeza y cuello. Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ). https://effectivehealthcare.ahrq.gov/topics/head-neck-cancer-update/espanol

13. Cáncer de cabeza y cuello. Asociación Española de Pacientes de Cáncer de cabeza y cuello. https://cancerdecabezaycuello.org/cabeza-y-cuello

15. Si Usted tiene cáncer de cabeza y cuello. American Cancer Society. https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-orofaringe-y-de-cavidad-oral/si-usted-tiene-cancer-de-cabeza-o-cuello.html

16. Cánceres de cabeza y cuello. NIH
https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cabeza-cuello/hoja-informativa-cabeza-cuello

18. Terapias dirigidas contra el cáncer. NIH
https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/tipos/terapia-dirigida/hoja-informativa-terapias-dirigidas

20. ¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello? ESMO
https://www.esmo.org/content/download/74342/1359984/file/ESMO-ACF-Cancer-de-Cabesa-y-Cuello-Guia-para-pacientes.pdf

21. Consejos y ayuda para pacientes con Cáncer. Asociación Española Contra el Cáncer
https://www.aecc.es/es/todo-sobre-cancer/viviendo-con-cancer/ayudas-practicas

22. Cáncer oral y orofaríngeo: Tipos de tratamiento. Cancer.Net
https://www.cancer.net/es/tipos-de-c%C3%A1ncer/c%C3%A1ncer-oral-y-orofar%C3%ADngeo/tipos-de-tratamiento

23. Cáncer laríngeo e hipofaríngeo: Opciones de tratamiento. Cancer.Net
https://www.cancer.net/es/tipos-de-c%C3%A1ncer/c%C3%A1ncer-lar%C3%ADngeo-e-hipofar%C3%ADngeo/opciones-de-tratamiento

Guías de Pacientes

Díptico cáncer de cabeza y cuello

Díptico cáncer de cabeza y cuello

Definición, síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento del cáncer de cabeza y cuello

Infografía Cáncer de cabeza y cuello

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