Colitis asociada al uso de antibióticos

La colitis asociada al uso de antibióticos consiste en una inflamación del intestino grueso secundaria al uso de éstos.

Muchos antibióticos alteran el equilibrio entre los diferentes tipos de bacterias en el intestino o en la cantidad de los mismos, permitiendo que puedan multiplicarse algunas bacterias causantes de enfermedades. La bacteria que con más frecuencia causa problemas es el Clostridium difficile, que produce dos toxinas que pueden dañar la mucosa del intestino grueso.

Entre los antibióticos con mayor incidencia en estos trastornos cabe destacar la clindamicina, la ampicilina y las cefalosporinas, como la cefalotina. Otros pueden ser las penicilinas, la eritromicina, el trimetroprim-sulfametoxasol, el cloranfenicol y las tetraciclinas. El sobrecrecimiento de Clostridium difficile puede ocurrir cuando cualquiera de éstos antibióticos se recibe por vía oral o por inyección. El riesgo aumenta con la edad, aunque los adultos jóvenes y los niños pueden también resultar afectados.

En casos leves, la mucosa intestinal puede inflamarse sólo ligeramente. En las colitis graves la inflamación es extensa y la mucosa se ulcera.

Síntomas

Los síntomas usualmente se inician mientras la persona está recibiendo los antibióticos. Sin embargo, en el 75 por ciento de los pacientes los síntomas se presentan entre 1 y 10 días después de la suspensión del tratamiento, y en algunas personas incluso después de 6 semanas.

Típicamente los síntomas varían entre una diarrea leve o bien una diarrea con sangre, con dolor abdominal y fiebre. Los casos más graves pueden ocasionar la muerte de la persona por deshidratación, hipotensión, megacolon tóxico y perforación del intestino delgado.

Diagnóstico

El médico diagnostica la colitis al observar el colon inflamado mediante un sigmoidoscopio (tubo rígido o flexible para el examen del colon sigmoide). Si la porción intestinal afectada no está al alcance del sigmoidoscopio, puede utilizarse un colonoscopio (un tubo flexible más largo que permite visualizar todo el intestino grueso).

El diagnóstico de colitis asociada a antibióticos se confirma cuando se identifica el Clostridium difficile en un cultivo de laboratorio a partir de una muestra de materia fecal o bien si se detecta su toxina. Dicha toxina puede ser detectada en el 20 por ciento de los casos leves y en más del 90 por ciento de los casos graves de colitis asociada a antibióticos.

Las pruebas de laboratorio pueden poner de manifiesto un elevado número de glóbulos blancos en la sangre durante los ataques graves.

Tratamiento

Si la persona con una colitis asociada a antibióticos presenta diarrea grave mientras esté tomando los antibióticos, éstos deben interrumpirse inmediatamente a menos que sean esenciales. Los fármacos que retrasan el movimiento intestinal, como el difenoxilato, suelen evitarse porque pueden prolongar la enfermedad al alargar el tiempo de contacto de la toxina responsable con la pared del colon. La diarrea secundaria a antibióticos generalmente cesa por sí sola al cabo de 10 o 12 días de haber suspendido tales antibióticos. Cuando esto ocurre no se requiere ningún otro tratamiento. Sin embargo, si los síntomas leves persisten, la colestiramina puede ser útil probablemente porque se une a la toxina.

En la mayoría de los casos graves de colitis asociada a antibióticos, el metronidazol es eficaz contra el Clostridium difficile. El antibiótico vancomicina se reserva para los casos más graves o los casos resistentes.

Los síntomas recurren en más del 20 por ciento de los pacientes y esto hace que requieran un nuevo tratamiento. Cuando la diarrea reaparece repetidamente puede ser necesario un tratamiento prolongado con antibióticos. Algunas de estas personas son tratadas con preparados de lactobacilos administrados por vía oral, o bacteroides por vía rectal, con el fin de restablecer la flora bacteriana normal del intestino. Sin embargo, estos tratamientos no se aplican de forma rutinaria.

En raras ocasiones, la colitis asociada a antibióticos es de curso agudo y fulminante, por lo que el paciente debe ser hospitalizado para recibir líquidos intravenosos, electrólitos y sangre. En estos casos, a veces para salvar la vida de estas personas es necesario llevar a cabo una ileostomía temporal (una conexión entre el intestino delgado y el exterior a través de una abertura en la pared abdominal, lo cual evita que las heces pasen por el colon) o la extirpación quirúrgica de todo el intestino grueso.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
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