Trastornos de los labios, la boca y la lengua

El revestimiento de una boca sana (mucosa bucal) es de color rojizo y las encías, que se ajustan firmemente a los dientes, son de color más pálido. El techo de la boca (paladar) se divide en dos: el paladar duro, que tiene crestas y está situado en la parte anterior, y el paladar blando, que es liso y está en la parte posterior. Un borde húmedo-seco delimita claramente la superficie externa e interna de los labios; la externa es una capa de piel y la interna, una membrana mucosa. La superficie de la lengua está recubierta por pequeñas prominencias cónicas llamadas papilas gustativas.

La boca puede verse afectada por enfermedades localizadas (que sólo afectan una zona específica del organismo). Es el caso de algunas infecciones y heridas. También las enfermedades sistémicas (que afectan al organismo en general) pueden causar alteraciones en la boca. Es el caso de la diabetes, el SIDA y la leucemia. Dado que las primeras manifestaciones de estas enfermedades aparecen a veces en la boca, el odontólogo puede detectar estos procesos antes que nadie.

Enfermedades de la boca

Entre los problemas que pueden manifestarse en la boca cabría destacar varios tipos de llagas y tumores, como las aftas y el cáncer. El revestimiento de la boca o del paladar también puede experimentar ciertos cambios de color. Otros problemas consisten en el mal aliento y las enfermedades de las glándulas salivales.

Aftas

Imagen de aftas bucales en la parte interna del labio inferior

Aftas bucales

Las aftas son pequeñas ulceraciones dolorosas que aparecen en la mucosa bucal

Aunque se desconoce la causa, parece ser que el carácter nervioso tiene un papel en su desarrollo; por ejemplo, a un estudiante le pueden salir aftas en la boca durante un examen final. Un afta es una mancha blanquecina redonda con una aureola roja. Es común que la llaga se forme sobre el tejido blando, particularmente en el interior del labio o mejilla, sobre la lengua o en el paladar blando y, algunas veces, en la garganta. Las aftas pequeñas (menores de 12 mm de diámetro) suelen aparecer en grupos de dos o tres; por lo general, desaparecen a los diez días sin tratamiento y no dejan cicatrices. Las aftas mayores son menos comunes, pueden ser de forma irregular, necesitan varias semanas para curarse y es frecuente que dejen cicatrices.

Síntomas

El síntoma principal de las aftas es el dolor, que habitualmente es mayor de lo que cabría esperar de algo tan pequeño; dura de 4 a 10 días y empeora cuando la lengua roza la llaga o se ingieren alimentos calientes o picantes. En casos graves puede aparecer fiebre, inflamación de los ganglios del cuello y una sensación general de malestar. Muchas personas afectadas de aftas las padecen de forma recidivante (una o más veces al año).

Diagnóstico y tratamiento

El médico, o el dentista, identifica el afta por su aspecto y el dolor que produce. Sin embargo, las llagas causadas por el virus del herpes simple pueden parecerse a las aftas.

El tratamiento consiste en aliviar el dolor hasta que las llagas se curen de forma espontánea. Se pueden limpiar con algodón impregnado en un anestésico como la lidocaína viscosa, que también sirve de colutorio (enjuague bucal). Durante algunos minutos este anestésico alivia el dolor y las molestias al comer, aunque puede disminuir el sentido del gusto. Para aliviar el dolor también se puede aplicar una capa de carboximetilcelulosa (protección dentaria). Si el paciente tiene varias aftas, el médico, o el dentista, puede prescribir un enjuague bucal de tetraciclina. Las personas con recidivas de aftas graves pueden utilizar este enjuague en cuanto aparezcan nuevas llagas. Otra opción es la cauterización con nitrato de plata, que destruye los nervios que se encuentran bajo el afta. En algunos casos, el médico, o el dentista, prescribe una pomada de corticosteroides para aplicar directamente sobre las aftas graves y, para los casos agudos, se puede prescribir un enjuague bucal de dexametasona o unos comprimidos de prednisona.

Infección por herpes oral

La infección por herpes oral primario (estomatitis herpética primaria) es una infección primaria originada por el virus del herpes simple. Puede causar llagas dolorosas de rápido desarrollo en las encías y otras partes de la boca. El herpes secundario (herpes labial recidivante) es una reactivación local del virus que produce una úlcera en los labios.

Causas y síntomas

Es común que un niño contraiga el virus del herpes simple de un adulto con herpes labial. Tal infección primaria en el niño (herpes primario) produce una inflamación general de las encías y un dolor extendido por toda la boca, provoca incluso accesos de fiebre, ganglios linfáticos inflamados en el cuello y una sensación de malestar general. Aunque la mayoría de los casos son leves y pasan desapercibidos, es frecuente que los padres confundan el trastorno con la dentición u otros procesos. En el plazo de 2 o 3 días, unas pequeñas ampollas (vesículas) se forman en la boca del niño. Éstas podrían pasar inadvertidas porque se revientan rápidamente, dejando la boca en carne viva y dolorida. El dolor puede sentirse en cualquier parte de la boca pero siempre incluye las encías. Aunque el niño mejora al cabo de una semana o incluso antes, el virus del herpes simple no abandona jamás el cuerpo y la infección presenta con frecuencia nuevos brotes en otro momento de la vida (herpes secundario). Las personas que no han padecido herpes oral durante la infancia pero lo contraen siendo adultos suelen tener síntomas más graves.

Herpes simple perioral

Herpes simple perioral

A diferencia de la infección original, que causa llagas extendidas por toda la boca, es común que las recidivas posteriores produzcan un herpes labial (ampollas febriles). Con frecuencia, estas recidivas se desencadenan a consecuencia de quemaduras del sol en los labios, un resfriado, fiebre, alergia alimentaria, una herida en la boca, un tratamiento dental o bien a consecuencia de la ansiedad. Un día o dos antes de que aparezca la ampolla se puede sentir un hormigueo o malestar (pródromo) en el punto en que saldrá la ampolla. Esta sensación es difícil de describir, pero quien haya padecido el herpes la reconoce con facilidad. Una llaga abierta y en carne viva puede aparecer en el labio externo y luego convertirse en costra. Dentro de la boca, la llaga aparece con frecuencia sobre el paladar. Las llagas de la boca comienzan con pequeñas vesículas reunidas en grupos que forman rápidamente una llaga enrojecida y dolorosa.

Aunque sean tan sólo una molestia dolorosa para la mayoría de las personas, las recidivas del herpes simple pueden poner en peligro la vida de personas con un sistema inmunitario debilitado a causa de ciertas enfermedades (como el SIDA), procesos de quimioterapia y radioterapia o debido a trasplantes de médula ósea. En tales personas, las llagas grandes y persistentes en la boca pueden interferir el acto de comer. La propagación del virus al cerebro puede ser mortal.

Tratamiento

El principal objetivo del tratamiento para el herpes primario consiste en aliviar el dolor para que el paciente pueda dormir, comer y beber con normalidad. El dolor puede impedir que el niño coma y beba; esto, combinado con la fiebre, puede causar su deshidratación. Por ello, cuanto más líquido beba el niño, mejor. Para aliviar el dolor en adultos o niños de más edad se puede usar, por prescripción médica, un enjuague bucal anestésico como la lidocaína. Un enjuague bucal que contenga bicarbonato de sodio también puede aliviar.

El tratamiento para el herpes secundario es más eficaz cuando se inicia antes de la aparición de las ampollas, en cuanto se tienen los primeros síntomas (pródromo). Tomar vitamina C mientras dura el pródromo puede acelerar la desaparición del herpes labial. Para evitar la aparición de ampollas se recomienda proteger los labios de la luz solar directa, usando un sombrero de ala ancha o un bálsamo labial con protección solar. Además, se deben evitar actividades y alimentos que puedan causar recidivas. Cualquier persona con recidivas graves y frecuentes puede beneficiarse tomando lisina (disponible en las tiendas de productos alimenticios naturales) durante un período de tiempo prolongado.

El bálsamo de aciclovir puede reducir la intensidad de un acceso y curar la llaga con mayor rapidez. Los bálsamos labiales, como la gelatina de petróleo, pueden evitar que los labios se agrieten y reducir el riesgo de que el virus se extienda a las zonas circundantes. Los adultos con llagas graves pueden tomar antibióticos para prevenir las infecciones bacterianas, aunque este tratamiento es ineficaz en las infecciones víricas. Se pueden prescribir cápsulas de aciclovir para los casos agudos y para las personas con inmunodeficiencia. Los corticosteroides no se emplean en el herpes simple porque pueden propagar la infección.

Otras llagas y tumores de la boca

Toda llaga que dure más de dos semanas tiene que ser examinada por un odontólogo o por un médico, sobre todo si no es dolorosa. Por lo general, son menos preocupantes las llagas dolorosas del labio o del interior de la mejilla ya que puede tratarse de aftas o de una mordedura accidental.

Con frecuencia, las llagas en la boca son blanquecinas, a veces rodeadas de una aureola roja. Se pueden originar al mantener una aspirina entre la mejilla y la encía, recurso al que suele acudirse, desacertadamente, para calmar un dolor de muelas. Las llagas en la boca pueden ser una manifestación del síndrome de Behçet, una enfermedad que puede cursar también con llagas en los ojos y en los genitales.

También la primera fase de la sífilis puede aparecer como una ulceración blanca e indolora (chancro) en la boca o en los labios, entre 1 y 13 semanas después de la práctica de sexo oral, aunque generalmente la llaga desaparece al cabo de algunas semanas. Un síntoma posterior de la sífilis no tratada es una mancha blanca en el labio o, con más frecuencia, dentro de la boca (placa mucosa) que puede aparecer entre 1 y 4 meses más tarde. Ambas formas, tanto el chancro como la placa mucosa, son tan contagiosas en estas fases que la enfermedad puede transmitirse incluso con un beso.

El suelo de la boca es la zona en donde aparece con más frecuencia el cáncer, particularmente en personas de mediana y avanzada edad que ingieren alcohol y fuman. Varios tipos de quistes pueden también desarrollarse en esa zona, siendo a veces necesaria su extirpación quirúrgica debido a las molestias que ocasionan.

Se pueden formar grandes vesículas llenas de líquido en cualquier parte de la boca. Habitualmente, son el resultado de heridas, pero también pueden estar relacionadas con enfermedades como el pénfigo. Algunas enfermedades víricas como el sarampión pueden causar lesiones transitorias en la parte interna de las mejillas, especialmente en los niños.

Son graves las infecciones que desde un diente con caries pueden propagarse al suelo de la boca. Una infección muy grave, conocida como angina de Ludwig, puede causar una hinchazón intensa en esta zona, que incluso puede forzar la lengua hacia arriba, con obstrucción de las vías respiratorias. Cuando esto sucede, se necesitan medidas de urgencia para mantener la respiración del afectado.

Un fibroma por irritación se puede desarrollar si una persona se muerde el interior de la mejilla, o se lastima repetidamente el interior de la boca de alguna otra manera. Se puede extirpar quirúrgicamente esta pequeña tumefacción, consistente e indolora.

Es posible que la boca se infecte por verrugas si alguien se chupa el dedo en el cual se está desarrollando una verruga. Un tipo diferente de verruga (Condyloma acuminatum) puede así mismo transmitirse a través del sexo oral. El médico puede tratar la verruga utilizando diversos métodos.

Paladar

La sialometaplasia necrosante es un colapso repentino de la superficie del paladar, que crea una llaga abierta al cabo de uno o dos días. La sialometaplasia necrosante es indolora, aunque, a veces, la lesión es extensa y puede ser alarmante. Con frecuencia esta enfermedad se presenta a raíz de heridas en la zona (por ejemplo a consecuencia de una extracción dentaria), y se cura al cabo de 2 meses.

En la mitad del paladar puede formarse un tumor de lento crecimiento del hueso (rodete palatino). Este tumor duro es común e inofensivo, aparece en la pubertad y persiste toda la vida. Incluso un gran tumor se puede dejar sin tratamiento, salvo que se lastime la mucosa que reviste el paladar, al comer o en caso de que una dentadura postiza cubra esa zona.

En personas de 40 a 60 años de edad son más frecuentes los tumores del paladar, tanto los cancerosos como los que no lo son. Son pocos los síntomas que se manifiestan en las fases iniciales, aunque a veces se puede advertir una hinchazón en el paladar o notar el desajuste de una dentadura postiza superior, apareciendo el dolor mucho más tarde.

Un tumor en el paladar puede aparecer en las fases avanzadas de la sífilis (goma).

Cambios de color

Si existe anemia, el revestimiento de la boca palidece y pierde su saludable color rosado, pero adquiere nuevamente el color normal al tratar la anemia.

El médico, o el dentista, debe examinar las áreas de la boca que presenten una alteración de color reciente, porque pueden indicar una enfermedad de las glándulas suprarrenales o un cáncer (melanoma). Las zonas blancas que aparecen en cualquier parte de la boca son con frecuencia simples residuos de alimentos, de fácil limpieza. Pero si la zona está en carne viva y duele, y si sangra al limpiarla, se puede tratar de una infección por levaduras (muguet).

Así mismo, las zonas blancas en la boca pueden deberse al engrosamiento de capas de queratina, áreas que se denominan leucoplasia. La queratina es una proteína resistente que normalmente protege la capa externa de la piel, pero también se encuentra en pequeñas cantidades en el revestimiento bucal. A veces la queratina puede formarse en la boca, en particular en aquellas personas que fuman o usan rapé.

Se pueden producir áreas enrojecidas de la boca (eritroplasia), cuando el revestimiento bucal adelgaza y los vasos sanguíneos se hacen más visibles de lo normal. Las áreas blancas o rojas pueden ser no cancerosas (benignas), precancerosas o cancerosas (malignas); dichas áreas necesitan, sin dilación, el control por parte del odontólogo o del médico.

Cuando una persona presenta dentro de las mejillas o al lado de la lengua una malla fina y transparente de líneas blancas (liquen plano), puede además padecer una erupción cutánea con picores. El liquen plano causa llagas dolorosas, pero la mayoría de las veces no resulta molesto.

Unas manchas pueden ser el primer síntoma del sarampión. Éstas aparecen sobre la superficie interna de las mejillas frente a los molares, semejantes a minúsculos granos de arena blanca rodeados de una aureola roja (manchas de Koplik).

Paladar

Una irritación o infección pueden alterar el color del paladar. El paladar de un viejo fumador de pipa tiene un aspecto blanco guijarroso, con muchas manchas rojas (paladar de fumador). Se debe acudir al médico, o al dentista, si determinadas llagas duran más de dos semanas

Pueden aparecer sobre el paladar unas manchas rojas del tamaño de una cabeza de alfiler debidas a la rotura de vasos sanguíneos (petequias) después de practicar de forma intensa sexo oral con una pareja de sexo masculino. Estas manchas desaparecen en pocos días, sin embargo, también pueden indicar una alteración sanguínea o una mononucleosis infecciosa. En la mayoría de los casos las áreas rojas sobredimensionadas del paladar son consecuencia del uso de dentaduras postizas mal ajustadas o que permanecen en la boca demasiado tiempo. Por lo general, todos los aparatos dentales móviles, excepto los aparatos de ortodoncia, se deben quitar antes de acostarse, limpiar y colocar en un vaso de agua. Quienes padecen el SIDA pueden presentar placas purpúreas en el paladar causadas por el sarcoma de Kaposi. El médico puede tratarlas con el fin de aliviar el malestar y mejorar el aspecto del paladar.

Mal aliento

El mal aliento (halitosis) puede ser real o imaginario. La causa real más común es la combinación de residuos alimentarios alojados entre los dientes y la escasa higiene bucal, lo cual origina trastornos e infección de las encías. El problema se soluciona cepillando los dientes de forma adecuada y usando seda dental.

Los olores de alimentos que contienen aceites volátiles, como la cebolla y el ajo, pasan del flujo sanguíneo a los pulmones y son espirados con la respiración.

Estos olores no se pueden eliminar mediante la higiene bucal. El mal aliento también es sintomático de algunas enfermedades como la insuficiencia hepática (olor muy desagradable), la insuficiencia renal (característico olor a orina), la diabetes grave e incontrolada (característico olor a acetona). Un absceso de pulmón produce una halitosis muy intensa.

Trastornos de las glándulas salivales

Las dos glándulas salivales de mayor tamaño se sitúan justo detrás del ángulo de la mandíbula, delante de los oídos; dos pares menores están en lo más profundo del suelo de la boca y otras glándulas de tamaño minúsculo están distribuidas por toda la boca.

Situación de las principales glándulas salivales

Glándulas salivales

La boca se reseca cuando el flujo de saliva es insuficiente. Dado que la saliva ofrece alguna protección natural contra la caries dental, menos saliva puede provocar más caries. La boca seca puede ser el resultado de poca ingestión de líquido, del hecho de respirar por la boca, el efecto de ciertos medicamentos o de enfermedades que afectan a las glándulas salivales, como el síndrome de Sjögren. La boca también se reseca un poco a medida que se envejece. El conducto de salida de una glándula salival puede obstruirse debido a la acumulación de calcio, denominada cálculo. Una obstrucción de este tipo hace que la saliva se estanque, causando la inflamación de la glándula. También las bacterias pueden infectar el conducto. Si la inflamación empeora justo antes de comer, especialmente al comer un encurtido, se trata con seguridad de un conducto obstruido. He aquí el porqué: la anticipación del sabor ácido del encurtido estimula el flujo de saliva, pero si el conducto está obstruido, la saliva no tiene salida. A veces, el odontólogo puede sacar el cálculo, haciendo presión en ambos lados del conducto, pero si esto falla, se puede utilizar un instrumento de alambre fino para extraer el cálculo. Como último recurso, el cálculo puede extirparse quirúrgicamente.

Una herida en el labio inferior, una mordedura por ejemplo, puede afectar a una glándula salival por pequeña que sea, obstruyéndola. En consecuencia, la glándula puede hincharse y formar una tumefacción pequeña y blanda (mucocele) de color azulado, que tiende a desaparecer espontáneamente al cabo de algunas semanas. En caso de que se vuelva molesta o muy recurrente, es fácil extirparla con cirugía dental.

La inflamación de las principales glándulas salivales puede ser consecuencia de las paperas, ciertas infecciones bacterianas y otras enfermedades. También la inflamación de dichas glándulas puede ser consecuencia de un cáncer o un tumor no canceroso. Esta hinchazón es habitualmente más dura que la causada por las infecciones y, en caso de que el tumor sea canceroso, la glándula se puede endurecer como un cálculo.

La inflamación y la infección de las glándulas salivales, a menudo causadas por un cálculo que obstruye el conducto salival, se desarrollan con más frecuencia que las causadas por tumores. No obstante, cualquier hinchazón de una glándula salival justifica la atención médica. Para determinar la causa de la inflamación, el médico, o el dentista, puede obtener una muestra (biopsia) de tejido de la glándula salival.

Alteraciones de los labios

Los labios pueden experimentar cambios de tamaño, color y superficie. Algunas de estas alteraciones son inocuas; por ejemplo, a medida que se envejece, los labios pueden volverse más finos. Otros cambios pueden indicar problemas de salud.

Tamaño de los labios

Las reacciones alérgicas pueden ser consecuencia de la sensibilidad a ciertos alimentos, medicinas, cosméticos o incluso a partículas irritantes suspendidas en el aire. Una reacción de este tipo puede causar la hinchazón de los labios. Sin embargo, se desconoce la causa en el 50 por ciento de los casos.

Otros procesos pueden causar inflamación labial. El angioedema, una enfermedad hereditaria, produce ataques recidivantes de inflamación labial. Lo mismo sucede con determinadas enfermedades no hereditarias. Tal es el caso del eritema multiforme, las quemaduras por el sol o los traumatismos. Algunos casos de inflamación labial grave pueden requerir inyecciones de corticoides y otros, cirugía para reducir el tamaño de los labios y mejorar su aspecto.

Con la edad, los labios tienden a volverse más finos; sin embargo, por razones estéticas, éstos pueden ensancharse con inyecciones de colágeno o grasa extraídos de otras partes del cuerpo. A pesar de todo, la cirugía labial conlleva cierto riesgo de distorsión del borde externo y liso del labio.

Color y superficie de los labios

El origen de la descamación labial puede atribuirse a los rayos solares, al clima frío o seco, o bien a una reacción alérgica al lápiz labial, dentífrico, alimento o bebida. En general, los labios vuelven a la normalidad cuando se suprime la causa. A veces, el médico puede prescribir una pomada de corticosteroides para interrumpir la descamación.

Es común que la exposición al sol reseque y endurezca los labios, especialmente el inferior. Unas pecas rojas o una película blanquecina son manifestaciones que aumentan la posibilidad de un cáncer ulterior. Este tipo de lesión solar grave puede reducirse cubriendo los labios con un bálsamo labial con protección solar o resguardando el rostro de los rayos nocivos del sol con un sombrero de ala ancha.

Las pecas y las áreas con manchas irregulares parduscas (máculas melánicas) son comunes alrededor de los labios y pueden durar varios años, pero no son preocupantes.

Sin embargo, pequeñas manchas negro-parduscas esparcidas pueden ser la manifestación de una enfermedad intestinal hereditaria en la que se forman pólipos en el estómago e intestinos (síndrome de Peutz-Jeghers). El síndrome de Kawasaki puede resecar y agrietar los labios y también inflamar el revestimiento de la boca.

La inflamación de los labios (queilitis) puede provocar en las comisuras de la boca dolor, irritación e inflamación, al igual que agrietamiento y descamación. También puede aparecer una infección por hongos en las comisuras. La queilitis puede ser consecuencia de la carencia de vitamina B (riboflavina) en la dieta, pero esta deficiencia es poco frecuente en los países desarrollados.

Si las dentaduras postizas completas no separan las mandíbulas adecuadamente, pueden formarse pliegues cutáneos verticales e irritaciones de la piel en las comisuras de la boca. El tratamiento consiste en adaptar o sustituir las dentaduras postizas.

Una forma de cáncer de la piel puede ser un área en relieve o una inflamación que endurezca el borde de los labios.

Alteraciones de la lengua

Úlcera en un lado de la lengua, que indica la presencia de un cáncer

Úlcera en la lengua, indica la presencia de un cáncer

Las heridas son la causa más común de las afecciones de la lengua. Ésta tiene muchas terminaciones nerviosas para el dolor y el tacto y es mucho más sensible al dolor que el resto del organismo. Es frecuente que alguien se muerda la lengua accidentalmente, pero la lesión se cura con rapidez. Tanto un empaste como un diente roto pueden causar daños considerables a este delicado tejido.

Un crecimiento excesivo de las prominencias normales de la lengua puede darle un aspecto piloso. Este vello puede cambiar de color si una persona fuma, masca tabaco, ingiere ciertos alimentos o bien por el desarrollo de determinadas bacterias en la superficie de la lengua. Ésta puede tener un aspecto piloso después de accesos febriles y tratamientos con antibióticos, o cuando se usa con mucha frecuencia un enjuague bucal con peróxido. La parte superior de la lengua puede aparecer negra si se toman preparaciones de bismuto contra el dolor de estómago.

El cepillado de la lengua puede suprimir tal coloración. El desarrollo de líneas blancas o una materia blanca sobre los lados de la lengua, que al limpiarse deja una superficie ensangrentada, pueden ser un indicio de muguet.

Una manifestación de anemia perniciosa o carencia de vitaminas puede provocar el enrojecimiento de la lengua. La lengua pálida y lisa (a causa de la pérdida de sus prominencias normales) puede ser consecuencia de anemia por deficiencia de hierro. La primera manifestación de escarlatina puede ser una alteración del color normal de la lengua, que adquiere un color fresa y luego frambuesa, la fiebre, la deshidratación, la sífilis secundaria, la estomatitis aftosa, el liquen plano, leucoplasia o la respiración por la boca pueden acompañarse de placas blanquecinas en la lengua, parecidas a las que a veces se encuentran en la parte interna de las mejillas. Una lengua enrojecida y lisa, además de dolorosa, puede indicar pelagra, un tipo de desnutrición causada por deficiencia de niacina en la dieta. En la llamada lengua geográfica, algunas áreas son blancas mientras que otras son rojas y lisas. Las áreas con alteraciones de color cambian de sitio al cabo de algunos años o a lo largo de la vida. La afección es por lo general indolora y no requiere ningún tratamiento.

Aunque son habitualmente inofensivas las pequeñas prominencias en ambos lados de la lengua, una protuberancia en un solo lado puede ser cancerosa. Las áreas rojas o blancas inexplicadas, las llagas o las tumefacciones en la lengua (sobre todo si son indoloras), pueden ser indicativas de cáncer y requieren una exploración médica. La mayoría de las formas cancerosas de la boca crecen en los lados de la lengua o en el suelo de la boca, pero casi nunca se desarrollan encima de la lengua.

La causa de las llagas en la lengua puede deberse al virus del herpes simple, la tuberculosis, una infección bacteriana o una fase incipiente de la sífilis. Las alergias o enfermedades del sistema inmunitario también pueden ocasionarlas.

La glositis es una inflamación (enrojecimiento, dolor e hinchazón) de la lengua. La glosodinia es el ardor o sensación dolorosa de la lengua. Habitualmente, no tiene un aspecto característico ni una causa obvia; sin embargo, es posible que ciertos factores causen esa sensación, como la presión ejercida por la lengua contra los dientes, una reacción alérgica o los irritantes como el alcohol, las especias o el tabaco. Cambiar de marca de dentífrico, de enjuague bucal o de goma de mascar puede aliviar las molestias. La glosodinia es a veces la manifestación de un trastorno emocional o de una enfermedad mental. Puede resultar útil la administración de medicamentos ansiolíticos a dosis bajas. Cualquiera que sea la causa, el trastorno, a menudo, desaparece con el tiempo.

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