Enfermedades periodontales

Las enfermedades periodontales inflaman y destruyen las estructuras que rodean y sostienen los dientes, principalmente las encías, el hueso y la capa externa de la raíz del diente.

La acumulación de bacterias es una de las principales causas de las enfermedades periodontales. También pueden influir otras alteraciones del organismo como la diabetes mellitus, la malnutrición, la leucemia, el SIDA y el tabaquismo.

Gingivitis

La gingivitis es la inflamación de las encías.

Las encías inflamadas duelen, se hinchan y sangran fácilmente. La gingivitis es una dolencia muy frecuente y puede aparecer en cualquier momento tras el desarrollo de la dentición.

Causas y síntomas

Casi siempre, la gingivitis es consecuencia del cepillado incorrecto que permite que la placa bacteriana permanezca sobre la línea gingival de los dientes. La placa bacteriana es una película blanda y viscosa formada principalmente de bacterias. Se acumula, con preferencia, en los empastes defectuosos y alrededor de los dientes próximos a dentaduras postizas poco limpias, a puentes y aparatos de ortodoncia. La placa bacteriana se solidifica en sarro cuando permanece más de 72 horas en los dientes y no puede quitarse del todo con el cepillo ni con la seda dental. Aunque la causa principal de la gingivitis es la placa bacteriana, otros factores pueden empeorar la inflamación, especialmente el embarazo, la pubertad y los fármacos anticonceptivos.

Encías normales y encías inflamadas (sobreelevadas)
Una higiene dental adecuada permite conservar las encías sanas (A). La falta de higiene lleva a la acumulación de bacterias (placa bacteriana) (B) y finalmente a la formación de cálculos (C). Nótese en las imágenes B y C la inflamación progresiva de las encías.

Encías

Algunos fármacos pueden causar un crecimiento de las encías, lo que dificulta quitar la placa bacteriana y, a menudo, produce la gingivitis. Por ejemplo, la fenitoína (utilizada para controlar las convulsiones), la ciclosporina (que toman las personas sometidas a trasplante de órganos) y los bloqueadores de los canales de calcio como la nifedipina (que se administran para controlar la presión arterial y las alteraciones de la frecuencia cardíaca). También pueden agravar la gingivitis los medicamentos o inyecciones anticonceptivas.

En la gingivitis simple, el aspecto de las encías es más rojo que rosado. Se hinchan y se mueven en vez de estar ajustadas firmemente a los dientes. Las encías a menudo sangran al cepillarse los dientes o al comer. Si la gingivitis es grave, la almohada puede aparecer manchada de sangre por la mañana, particularmente cuando la persona respira por la boca.

En contadas ocasiones, la deficiencia de vitaminas puede causar la gingivitis. La carencia de vitamina C (escorbuto) puede producir inflamación y sangrado de las encías. La carencia de niacina (pelagra) también causa hemorragia en las encías y la predisposición a ciertas infecciones bucales.

La estomatitis herpética aguda es una infección vírica y dolorosa de las encías y de otras partes de la boca. Las encías infectadas presentan un color rojo brillante y la infección provoca la aparición de numerosas llagas pequeñas, blancas o amarillas, dentro de la boca.

La gingivitis del embarazo, debida principalmente a cambios hormonales que se producen durante el embarazo, es un agravamiento de una gingivitis leve. Puede contribuir al problema el descuido de la higiene bucal en la embarazada, que es frecuente a causa de las náuseas que la afectan por la mañana. Durante el embarazo, una irritación menor, a menudo una concentración de sarro, puede producir una tumefacción como consecuencia del crecimiento de tejido gingival, llamado tumor de embarazo. El tejido hinchado sangra fácilmente si existe una herida y puede interferir la ingestión de alimentos.

La gingivitis descamativa es un proceso poco conocido y doloroso que afecta con frecuencia a las mujeres en la posmenopausia. En esta enfermedad, las capas externas de las encías se separan del tejido subyacente, dejando al descubierto las terminaciones nerviosas. Las encías se vuelven tan frágiles que esas capas se pueden desprender al frotarlas con un algodón o con el estímulo de aire de una jeringa odontológica.

La gingivitis de la leucemia es la primera manifestación de la enfermedad en casi el 25 por ciento de los niños afectados de leucemia. Una infiltración de células de leucemia dentro de las encías causa la gingivitis, que empeora a causa de la incapacidad del sistema inmunológico para combatir la infección. Las encías enrojecen y sangran con facilidad. A menudo, la hemorragia persiste durante varios minutos, dado que la sangre no coagula con normalidad en los afectados de leucemia.

En la pericoronitis, la encía se inflama y cabalga sobre un diente que no ha salido completamente, por lo general una muela del juicio. El colgajo de encía sobre la muela que ha surgido parcialmente puede retener líquidos, restos de comida y bacterias. Si una muela del juicio superior sale antes que la inferior, puede morder este colgajo, aumentando la irritación. Pueden desarrollarse infecciones y propagarse a la garganta o mejilla.

Prevención y tratamiento

La gingivitis simple se puede prevenir con una buena higiene bucodental, el cepillado diario y la seda dental. Se puede usar un dentífrico que contenga pirofosfato para los casos en que se forme mucho sarro. Después de que se forma el sarro, solamente un profesional puede quitarlo (profilaxis). Una limpieza profesional más frecuente puede ser necesaria en los casos de personas con escasa higiene bucal o con estados de salud propensos a la gingivitis, o que tengan tendencia a producir placa bacteriana. Dependiendo de la rapidez con que se forme el sarro, la limpieza profesional puede necesitarse cada tres meses o cada año. Después de eliminar el sarro y la placa bacteriana las encías sanarán rápidamente debido a su excelente irrigación, siempre y cuando el cepillado de dientes sea cuidadoso.

Se deben tratar o controlar los procesos de algunas enfermedades que puedan causar o empeorar la gingivitis. Si una persona necesita tomar un fármaco que cause un sobrecrecimiento del tejido gingival, este exceso de tejido puede necesitar la extirpación quirúrgica. Sin embargo, con una higiene bucal meticulosa realizada en casa y una profilaxis frecuente se puede disminuir el desarrollo de la excrecencia y evitar la cirugía.

La carencia de vitamina C y de niacina puede tratarse mediante complejos vitamínicos y una dieta adecuada.

La estomatitis herpética aguda suele mejorar en dos semanas sin ningún tratamiento. La limpieza intensiva no ayuda, de modo que los dientes se deben cepillar suavemente mientras la infección sea dolorosa. El odontólogo puede recomendar un enjuague bucal anestésico para aliviar las molestias experimentadas al comer o beber.

El descuido de la higiene bucal en la embarazada es frecuente a causa de las náuseas que la afectan. Por ello, el odontólogo puede sugerir otras formas de limpiar dientes y encías. Una mujer puede padecer el llamado tumor de embarazo y someterse a una intervención para extirparlo, sin embargo, estos tumores tienden a reproducirse hasta que concluya el embarazo.

Si la gingivitis descamativa se desarrolla durante la menopausia, puede ser útil una terapia de sustitución hormonal. Si no es éste el caso, el odontólogo puede prescribir comprimidos o pomadas de corticosteroides para aplicar directamente sobre las encías.

Para prevenir hemorragias en el caso de gingivitis producida por leucemia, en lugar del cepillo, los dientes y las encías se deben limpiar suavemente con una gasa o esponja. El odontólogo puede prescribir un enjuague bucal de clorexidina para controlar la placa bacteriana y prevenir las infecciones de la boca. Cuando la leucemia está bajo control, un buen cuidado dental contribuye a sanar las encías.

En el caso de pericoronitis, se puede levantar el colgajo para limpiar los residuos y las bacterias. Si se detecta en las radiografías que una muela inferior saldrá del todo, el odontólogo puede extraer la superior y prescribir antibióticos durante unos días antes de extraer la inferior. A veces la muela inferior se extrae inmediatamente.

Enfermedad de las trincheras

La enfermedad de las trincheras (infección de Vincent, gingivitis ulcerosa necrosante aguda) es una infección dolorosa, no contagiosa, de las encías que causa dolor, fiebre y cansancio.

El término enfermedad de las trincheras proviene de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos soldados en las trincheras contraían la infección. La escasa higiene bucal suele contribuir al desarrollo de la infección, lo mismo que el estrés físico o emocional, una dieta escasa o debido a que se duerme poco. La infección se presenta muy a menudo en personas con gingivitis simple, enfrentadas a un problema que les produce tensión nerviosa como, por ejemplo, los exámenes de estudios o el cambio de trabajo. Este proceso es más frecuente en los fumadores que en los no fumadores.

Síntomas

Por lo general, la enfermedad de las trincheras comienza repentinamente con dolor en las encías, una sensación de malestar y cansancio general. También provoca halitosis (mal aliento). Los extremos de las encías entre los dientes se erosionan y se cubren de una capa gris de tejido muerto. Las encías sangran con facilidad y duelen al comer y tragar. A menudo, los ganglios linfáticos del cuello debajo de la mandíbula se inflaman y aparece algo de fiebre.

Tratamiento

El tratamiento comienza con una limpieza suave y minuciosa, durante la cual se extrae de la zona todo el tejido gingival muerto y el sarro. Dado que la limpieza puede resultar dolorosa, el odontólogo puede aplicar un anestésico local. Durante los primeros días después de la profilaxis se recomienda que el paciente haga los enjuagues bucales con una solución de peróxido de hidrógeno (3 por ciento de peróxido de hidrógeno mezclado con agua al 50 por ciento) varias veces al día, en vez de cepillarse los dientes.

El paciente debe visitar al odontólogo todos los días, o bien en días alternos durante dos semanas. La limpieza regular por parte de un profesional se mantiene mientras dure la curación. Si las encías no vuelven a su forma y posición normales, el odontólogo las rehace quirúrgicamente para prevenir una recidiva o una periodontitis. Se puede prescribir un antibiótico cuando la enfermedad es grave o cuando el paciente no puede acudir al odontólogo.

Periodontitis: de la placa a la pérdida del diente

Periodontitis
  • Las encías sanas y el hueso sostienen el diente en su sitio.
  • La formación de placa irrita las encías y éstas se inflaman, y con el tiempo se separan del diente creando una oquedad que se llena con más placa.
  • Las oquedades se vuelven más profundas y la placa, al endurecerse, se transforma en sarro, acumulándose más placa sobre éste.
  • La placa se desplaza hacia la raíz del diente y puede destruir el hueso que sostiene el diente. Sin este soporte el diente se afloja y cae

Periodontitis

La periodontitis (piorrea) aparece cuando la gingivitis se propaga a las estructuras que sostienen el diente.

La periodontitis es una de las causas principales del desprendimiento de los dientes en los adultos y es la principal en las personas de mayor edad.

Causa

La mayoría de los casos de periodontitis son la consecuencia de una acumulación prolongada de placa bacteriana y sarro entre los dientes y las encías, favoreciendo así la formación de oquedades profundas entre la raíz del diente y el hueso subyacente. Estas oquedades acumulan placa bacteriana en un ambiente sin oxígeno, que estimula el crecimiento de bacterias. Si el proceso continúa, el maxilar adyacente a la oquedad finalmente se va destruyendo hasta que el diente se afloja.

El grado del desarrollo de la periodontitis difiere considerablemente incluso entre individuos con cantidades similares de sarro. Probablemente porque, según las personas, la placa bacteriana contiene diversos tipos y cantidades de bacterias y porque cada persona reacciona de modo distinto frente a las bacterias. La periodontitis puede producir brotes de actividad destructiva que duran meses, seguidos por períodos en que la enfermedad aparentemente no causa mayores daños.

Muchas enfermedades pueden predisponer a que se contraiga la periodontitis, entre ellas la diabetes mellitus, el síndrome de Down, la enfermedad de Crohn, una deficiencia de glóbulos blancos y el SIDA. La periodontitis progresa rápidamente en los afectados de SIDA.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas iniciales de la periodontitis son la hemorragia, la inflamación de las encías y el mal aliento (halitosis). Los odontólogos miden la profundidad de las oquedades en las encías con una sonda delgada y las radiografías muestran la cantidad de hueso perdido. A mayor pérdida de hueso, más se afloja el diente y cambia de posición. Es común que los dientes delanteros se proyecten hacia afuera. Habitualmente la periodontitis no causa dolor hasta que los dientes se aflojan lo suficiente para moverse al masticar o hasta que se forma un absceso (acumulación de pus).

Tratamiento

A diferencia de la gingivitis, que habitualmente desaparece con un buen cuidado bucodental, la periodontitis requiere un tratamiento profesional. El paciente que practica una buena higiene bucal puede limpiar solamente 2 mm por debajo de la línea gingival.

El odontólogo puede limpiar las oquedades hasta 5 mm de profundidad, usando un raspador y un cepillo de raíces que retira a fondo el sarro y la superficie enferma de la raíz. Para las oquedades de 6 mm o más se requiere con frecuencia un tratamiento quirúrgico. También es posible quitar la porción desprendida de las encías, de modo que el resto se pueda adherir nuevamente y de forma firme a los dientes, permitiendo así la limpieza de la placa bacteriana en casa.

El odontólogo puede prescribir antibióticos, especialmente en el caso de abscesos. En las oquedades profundas se pueden colocar unos filamentos impregnados de antibiótico, para que una concentración alta del fármaco pueda alcanzar el área enferma. Los abscesos periodontales causan un brote de destrucción ósea, pero el tratamiento inmediato con cirugía y antibióticos puede contribuir a la regeneración de gran parte del hueso dañado. Mientras la boca permanezca inflamada después de la operación, un enjuague bucal de clorexidina, durante un minuto dos veces al día, puede reemplazar temporalmente al cepillo de dientes y la seda dental.

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