Alteraciones de la articulación temporomandibular

Las articulaciones temporomandibulares son los dos puntos, uno a cada lado de la cara, justo delante de los oídos, donde el hueso temporal del cráneo se une con el maxilar inferior (mandíbula). Los ligamentos, tendones y músculos que sostienen las articulaciones son los responsables del movimiento de los maxilares.

La articulación temporomandibular es la más compleja del cuerpo: se abre y cierra como una bisagra y se desliza hacia adelante, hacia atrás y lateralmente, y está sometida a una gran presión durante la masticación. La articulación temporomandibular contiene una pieza de cartílago especializado, denominado disco, que evita la fricción entre el maxilar inferior y el cráneo.

Los trastornos de la articulación temporomandibular incluyen problemas relativos a las articulaciones y músculos que la circundan. A menudo, la causa del trastorno de la articulación temporomandibular es una combinación de tensión muscular y problemas anatómicos dentro de las articulaciones. A veces, también interviene un componente psicológico. Estos trastornos son más frecuentes en mujeres de 20 a 50 años de edad.

Los síntomas consisten en dolor de cabeza, sensibilidad a la presión de los músculos masticatorios y chasquido o bloqueo de la articulación. A veces el dolor parece manifestarse en las proximidades de la articulación más que en ésta. Las alteraciones de la articulación temporomandibular pueden ocasionar dolores de cabeza recurrentes que no responden al tratamiento habitual.

Casi siempre el odontólogo basa el diagnóstico de una alteración de la articulación temporomandibular en el historial clínico del paciente y en una exploración física. El examen consiste en presionar sobre un lado de la cara o colocar el meñique en la oreja del paciente y presionar suavemente hacia adelante mientras éste abre y cierra las mandíbulas. Además, el odontólogo palpa también con suavidad los músculos masticatorios para detectar el dolor o sensibilidad a la presión y observa si el maxilar se desliza al morder.

Vista interna de la articulación temporomandibular

Articulación temporomandibular

Las técnicas especiales de rayos X pueden contribuir al diagnóstico. Cuando el odontólogo cree que el disco se encuentra en el lado opuesto a su posición normal (una enfermedad llamada desplazamiento interno), hace una radiografía, inyectando un contraste en la articulación (artrografía). En casos especiales se hace una tomografía computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para averiguar por qué no hay respuesta al tratamiento, pero se trata de exploraciones caras. Los exámenes complementarios son de escasa utilidad. Con frecuencia los odontólogos utilizan la electromiografía para analizar la actividad muscular y controlar el tratamiento y, con menos frecuencia, para establecer el diagnóstico.

El 80 por ciento de los afectados mejora sin tratamiento al cabo de 6 meses. Los trastornos de la articulación temporomandibular que requieren tratamiento, del más común al menos, son el dolor y la tensión muscular, el desplazamiento interno, la artritis, las heridas o traumatismos, la excesiva o reducida movilidad de la articulación y las anormalidades del desarrollo (de nacimiento).

Dolor y contractura muscular

En la mayoría de los casos, la sobrecarga de los músculos provoca dolor y contractura muscular alrededor del maxilar, habitualmente como resultado de una tensión psicológica, que lleva a apretar o rechinar los dientes (bruxismo).

La mayoría de las personas pueden colocar en posición vertical, y sin esfuerzo, las puntas de sus dedos índice, corazón y anular en el espacio entre los dientes delanteros superiores e inferiores. Este espacio es generalmente menor cuando existen problemas con los músculos alrededor de la articulación temporomandibular.

Síntomas

Los individuos con dolores musculares suelen tener muy poco dolor en la articulación. Es más, sienten dolor y contractura en ambos lados de la cara cuando se despiertan o después de períodos de gran tensión nerviosa durante el día. El dolor y la contractura aparecen debido a espasmos musculares causados por apretar repetidamente los músculos o los dientes y hacerlos rechinar. Apretar y rechinar los dientes mientras se duerme se hace con mucha más fuerza que estando despierto.

Tratamiento

Si una persona se da cuenta de que aprieta o hace rechinar los dientes, puede tomar ciertas medidas para evitarlo. Por lo general, la utilización de un protector bucal constituye el tratamiento principal. Se trata de una pieza delgada de plástico que está diseñada para encajar sobre la dentadura tanto superior como inferior (protector nocturno); normalmente se diseña para los dientes superiores y se adapta para dar una mordida uniforme. La tablilla reduce el rechinar de los dientes tanto de día como de noche, permitiendo el reposo y recuperación de los músculos maxilares. También puede evitar las lesiones de los dientes que están sometidos a una presión excepcional debido a este hecho.

El odontólogo puede prescribir una terapia con medios físicos, consistente en un tratamiento con ultrasonidos, aplicación de corrientes y pulverizadores, ejercicios de estiramiento o masajes de fricción. También puede ser útil la estimulación eléctrica transcutánea de los nervios. A menudo se obtienen grandes resultados mediante el control del nerviosismo del paciente y el registro de la contracción muscular a través de estímulos eléctricos (electromiografía).

También el odontólogo puede prescribir medicamentos. Por ejemplo, un relajante muscular puede aliviar la contractura y el dolor, especialmente mientras el paciente espera que le fabriquen la tablilla. Sin embargo, los fármacos no suponen la curación, tampoco son recomendables para la gente mayor y solamente se prescriben durante un breve período, alrededor de un mes o menos. Los analgésicos como los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, por ejemplo) también alivian el dolor. Los odontólogos evitan la prescripción de narcóticos porque pueden crear hábito. Las pastillas para dormir se pueden prescribir ocasionalmente, si el paciente tiene dificultades para conciliar el sueño debido al dolor.

Fisioterapia para el dolor y la tensión muscular de la mandíbula

  • Los ultrasonidos son un método para suministrar calor intenso a las zonas dolorosa. Cuando éstas se calienta, los vasos sanguíneos se dilatan y la sangre puede llevarse rápidamente el ácido láctico acumulado responsable del dolor muscular.
  • La administración de corriente (electromiografía) controla la actividad muscular con un manómetro. De este modo, el paciente aprende a controlar o a relajar determinados músculos.
  • Los ejercicios de pulveración y estiramiento consisten en pulverizar un refrigerante sobre la piel de la mejilla y la sien, de modo que los músculos de la mandíbula puedan estirarse.
  • los masajes de fricción consisten en frotar una toalla aspera sobre la mejilla y la sien para aumentar la circulación y acelerar la eliminación del ácido láctico.
  • La estimulación eléctrica transcutánea de los nervios consiste en la utilización de un dispositivo que estimula las fibras nerviosas que no transmiten el dolor. Se cree que los impulsos resultantes obstruyen los impulsos dolorosos que el paciente ha estado sintiendo.

Desplazamiento interno

En el desplazamiento interno, el disco de la articulación está emplazado en el lado opuesto a su posición normal.

En el desplazamiento interno sin reducción, el disco nunca vuelve a su posición normal y limita el movimiento de las mandíbulas. En el desplazamiento interno con reducción, que es el más frecuente, el disco está emplazado en el lado opuesto a su posición normal sólo cuando la boca está cerrada. Cuando se abre la boca y la mandíbula se desliza hacia adelante, el disco vuelve a su posición normal, produciendo un chasquido mientras lo hace. Al cerrarse la boca, el disco se desliza nuevamente hacia adelante, a menudo haciendo otro sonido.

Síntomas y diagnóstico

Con frecuencia, el único síntoma de desplazamiento interno es un chasquido o un sonido de estallido en la articulación cuando la boca se abre ampliamente o se mueven las mandíbulas lateralmente. Hasta el 20 por ciento de la población tiene desplazamientos internos que no producen síntomas, salvo por los sonidos de la articulación que son notorios. El odontólogo diagnostica desplazamiento interno realizando un examen mientras el paciente abre y cierra la boca lentamente.

Tratamiento

Se requiere tratamiento cuando se experimenta dolor en las mandíbulas o dificultades de movilidad. Si éste se solicita apenas aparecen los síntomas, el odontólogo puede hacer que el disco retroceda a su posición normal. Si la persona ha padecido esta dolencia menos de 3 meses, el odontólogo puede colocar una tablilla que sostenga la posición de la mandíbula inferior hacia adelante. Esta tablilla mantendrá el disco en posición, permitiendo que los ligamentos de sostén se tensen. Al cabo de 2 a 4 meses, el odontólogo adapta la tablilla para permitir que la mandíbula vuelva a su posición normal, con la expectativa de que el disco permanezca en su lugar.

El odontólogo recomienda al paciente con desplazamiento interno que evite abrir la boca ampliamente, por ejemplo, al bostezar o morder un grueso emparedado. Los individuos con este trastorno necesitan ahogar los bostezos, cortar los alimentos en trozos pequeños y comer alimentos que sean fáciles de masticar.

Si el proceso no se puede tratar por medios no quirúrgicos, un cirujano maxilofacial puede realizar una intervención quirúrgica para arreglar el disco y fijarlo en su lugar. Sin embargo, la necesidad de cirugía es relativamente rara.

Con frecuencia, los individuos con desplazamiento interno también tienen dolor y contractura muscular; sin embargo, una vez que se trata el dolor muscular, los demás síntomas también desaparecen. Los odontólogos obtienen mejores resultados en el tratamiento del dolor y de la contractura muscular que en el tratamiento del desplazamiento interno.

Artritis

La artritis puede afectar a las articulaciones temporomandibulares del mismo modo que afecta a otras articulaciones. En las personas de edad avanzada es más común la artrosis (enfermedad articular degenerativa), un tipo de artritis en la que se degenera el cartílago de las articulaciones. El cartílago de las articulaciones temporomandibulares no es tan resistente como el de otras articulaciones. Debido a que la artrosis se presenta principalmente cuando el disco falta o tiene perforaciones, la persona experimenta una sensación áspera en la articulación al abrir o cerrar la boca. Cuando la artrosis es grave, la parte superior del maxilar se aplana y no se puede abrir la boca con amplitud. La mandíbula puede también desplazarse hacia el lado afectado y, en ocasiones, es posible que el afectado sea incapaz de volver a colocarla en posición correcta. La mayoría de los síntomas mejoran al cabo de algunos años, incluso sin ningún tratamiento, probablemente porque la banda de tejido detrás del disco cicatriza y funciona como el disco original.

La artritis reumatoide afecta la articulación temporomandibular en aproximadamente un 17 por ciento de los individuos que tienen este tipo de artritis. Cuando la artritis reumatoide es grave, especialmente en los jóvenes, la parte superior del maxilar puede degenerar y acortarse. Este daño puede conducir a una repentina y defectuosa alineación de los dientes superiores sobre los inferiores (maloclusión). Si el daño es grave, a la larga el maxilar puede llegar a fusionarse con al cráneo (anquilosis), limitando enormemente la capacidad de abrir la boca.

En general, la artritis reumatoide afecta ambas articulaciones temporomandibulares casi por igual, lo que no suele ocurrir en otros tipos de trastornos de la articulación temporomandibular.

También es posible que una herida provoque la artritis en una articulación temporomandibular, particularmente si la herida causa hemorragia dentro de la articulación. Dichas heridas son bastante frecuentes en los niños que hayan recibido golpes en un lado del mentón.

Tratamiento

Una persona afectada de artrosis en una articulación temporomandibular necesita un máximo reposo de la mandíbula, el uso de una tablilla u otro dispositivo para controlar la contractura muscular y también la administración de un analgésico para el dolor.

El dolor desaparece normalmente a los seis meses con o sin tratamiento. Por lo general, el funcionamiento de la mandíbula es suficiente para una actividad normal, aunque su abertura no sea tan amplia como antes.

La farmacoterapia para la artritis reumatoide de la articulación temporomandibular es la misma que se utiliza para la artritis reumatoide de cualquier otra articulación. Se pueden administrar analgésicos, corticosteroides, metotrexato y compuestos de oro. Es de particular importancia mantener la movilidad de la articulación y prevenir la anquilosis (fusión de la articulación). Habitualmente, la mejor forma de lograr este objetivo es con ejercicios, dirigidos por un fisioterapeuta. Para aliviar los síntomas, sobre todo la contractura muscular, se recomienda el uso de la tablilla por las noches, que no limita el movimiento de las mandíbulas. Si la anquilosis paraliza la mandíbula, el afectado puede necesitar una intervención quirúrgica y, en contados casos, una articulación artificial para restablecer la movilidad mandibular.

Anquilosis

La anquilosis es la pérdida de movimiento de una articulación debido a la fusión de los huesos que se insertan en la misma o por calcificación de los ligamentos que la rodean.

Articulación temporomandibular

Articulación temporomandibular

En general, no es dolorosa la calcificación de los ligamentos alrededor de la articulación, sin embargo, limita la abertura de la boca a tan sólo 25 mm o algo menos. La fusión de los huesos dentro de la articulación causa dolor y limita muchísimo el movimiento mandibular. Las personas con calcificación pueden mejorar ocasionalmente con ejercicios de estiramiento. Sin embargo, habitualmente se necesita la cirugía para restablecer el movimiento de la mandíbula en personas con calcificación o fusión ósea.

Hipermovilidad

La hipermovilidad (hiperlaxitud de la mandíbula) se produce por el estiramiento de los ligamentos que unen la articulación.

En una persona con hipermovilidad, la mandíbula puede deslizarse hacia adelante, desencajándose totalmente (dislocación), lo cual provoca dolor y dificulta cerrar la boca. Esto puede suceder repetidamente. Cuando ocurre, alguien debe situarse delante de la persona afectada y colocar los pulgares sobre las encías cerca de las muelas inferiores y ejercer presión sobre la superficie externa de los dientes, primero hacia abajo y luego hacia atrás. La mandíbula debe chasquear volviendo a su posición. Se recomienda mantener los pulgares lejos de las superficies masticatorias porque las mandíbulas se cierran con una fuerza considerable.

Se puede prevenir la dislocación evitando abrir la boca de par en par de modo que los ligamentos no se tensionen excesivamente. Por eso se recomienda ahogar los bostezos y evitar los grandes emparedados y otras comidas que requieran abrir mucho la boca. Si las dislocaciones son frecuentes, la cirugía puede ser necesaria para restablecer la posición o acortar los ligamentos y ajustar la articulación.

Anormalidades del desarrollo

No son comunes las anormalidades de nacimiento relativas a la articulación temporomandibular. Algunas veces, la parte superior del maxilar no se forma o es menor de lo normal. Otras, la parte superior del maxilar crece más rápidamente o durante un período superior al normal. Tales anormalidades pueden causar deformación facial o una alineación defectuosa de los dientes superiores sobre los inferiores. Estos problemas se corrigen solamente con cirugía.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
Manual Merck
Manual Merck

La obra de referencia médica más consultada del mundo, que cubre todas las áreas de la medicina general y sus especialidades.

Actualidad
Actualidad

Accede a información que puede ser de tu interés.


Encuestas
Encuestas

Accede a encuestas y test que te pueden ayudar a conocer un poco más sobre las patologías que te interesen.