Síndrome de insuficiencia respiratoria aguda

El síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (también llamado síndrome de distrés respiratorio del adulto) es un tipo de insuficiencia pulmonar provocado por diversos trastornos que causan la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar).

Este síndrome es una urgencia médica que puede producirse en personas que anteriormente tenían pulmones normales. A pesar de llamarse a veces síndrome de distrés respiratorio del adulto, esta afección también puede manifestarse en niños.

Causas

El distrés respiratorio puede ser causado por cualquier enfermedad que afecte directa o indirectamente los pulmones. Aproximadamente un tercio de las personas que padecen este síndrome lo desarrollan a consecuencia de una infección grave y extendida (sepsis).

Cuando resultan afectados los pequeños sacos de aire (alvéolos) y los capilares del pulmón, la sangre y el líquido escapan por los espacios que se encuentran entre los alvéolos y finalmente pasan al interior de los propios alvéolos.

La inflamación consiguiente puede conducir a la formación de tejido cicatricial. Como consecuencia de ello, los pulmones no pueden funcionar normalmente.

Causas de insuficiencia respiratoria aguda:

  • Una infección grave y extendida (sepsis)
  • Neumonía (pulmonía)
  • Presión arterial muy baja (shock)
  • Aspiración (inhalación) de alimentos hacia el interior del pulmón
  • Varias trasfusiones de sangre
  • Lesión pulmonar provocada por la respiración de elevadas concentraciones de oxigeno.
  • Embolía pulmonar
  • Lesiones de tórax
  • Quemaduras
  • Ahogamiento casi total
  • Cirugía derivativa (bypass) cardiopulmonar
  • Inflamación del páncreas (pancreatitis)
  • Sobredosis de una droga o de un fármaco (como heroina, metadona, propoxifeno o aspirina)

Síntomas y diagnóstico

Por lo general, el síndrome de distrés respiratorio agudo sucede a las 24 o las 48 horas de haberse producido la lesión original o la enfermedad. Al principio el paciente experimenta ahogo, generalmente con una respiración rápida y poco profunda. El médico puede escuchar sonidos crepitantes o sibilantes en los pulmones con un fonendoscopio. La piel puede aparecer moteada o azulada debido a la baja concentración de oxígeno en la sangre y puede verse afectada la función de otros órganos como el corazón y el cerebro.

El análisis de gases en sangre arterial pone de manifiesto la baja concentración de oxígeno y las radiografías de tórax muestran líquido en espacios que, en condiciones normales, deberían contener aire. Puede ser necesario realizar pruebas complementarias para confirmar que la insuficiencia cardíaca no es la causa del problema.

Complicaciones y pronóstico

La falta de oxígeno causada por este síndrome puede producir complicaciones en otros órganos poco después de iniciarse la enfermedad o, si la situación del paciente no mejora, al cabo de días o semanas. La carencia prolongada de oxígeno puede causar complicaciones tan graves como la insuficiencia renal. Sin un tratamiento inmediato, la falta grave de oxígeno provocada por este síndrome causa la muerte en el 90 por ciento de los casos. Sin embargo, con un tratamiento adecuado pueden sobrevivir alrededor del 50 por ciento de las personas que padecen el síndrome de distrés respiratorio.

Dado que son menos resistentes a las infecciones pulmonares, es frecuente que los afectados por el síndrome de distrés respiratorio del adulto desarrollen neumonía bacteriana en algún momento en el curso de la enfermedad.

Tratamiento

Las personas que padecen este síndrome reciben tratamiento en la unidad de cuidados intensivos. La administración de oxígeno es fundamental para corregir los valores bajos del mismo. Cuando no es suficiente el oxígeno suministrado con una mascarilla, se debe usar un respirador mecánico. Este aparato suministra oxígeno a presión a través de un tubo insertado dentro de la nariz, la boca o la tráquea; dicha presión ayuda a forzar el paso de oxígeno a la sangre. Se puede regular la presión para ayudar a mantener abiertos los alvéolos y las vías aéreas pequeñas y para asegurarse de que los pulmones no reciben una concentración excesiva de oxígeno. Esto último es importante, porque una concentración excesiva de oxígeno puede lesionar los pulmones y agravar el síndrome de distrés respiratorio del adulto.

También son importantes otros tratamientos de apoyo, como la administración de líquidos o alimentos por vía intravenosa, porque la deshidratación o desnutrición pueden incrementar las probabilidades de que varios órganos dejen de funcionar (proceso llamado fallo multiorgánico). El éxito de los tratamientos adicionales depende de la causa subyacente del síndrome de distrés respiratorio del adulto. Por ejemplo, los antibióticos se administran para combatir la infección.

En general, las personas que responden inmediatamente al tratamiento se restablecen por completo casi sin alteración pulmonar a largo plazo. En caso de un tratamiento de larga duración con respiración asistida, los pacientes son más propensos a formar tejido cicatricial en los pulmones. Dicho proceso puede mejorar a los pocos meses de haber dejado el respirador.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
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