Bronquitis

La bronquitis es una inflamación de los bronquios causada generalmente por una infección.

La enfermedad es por lo general leve y suele curarse por completo. Sin embargo la bronquitis puede ser grave en personas con enfermedades crónicas que padecen afecciones cardíacas o pulmonares y también en personas de edad avanzada.

Causas

La bronquitis infecciosa se manifiesta con mayor frecuencia durante el invierno. Puede ser causada por virus, bacterias y, especialmente, por gérmenes similares a las bacterias, como Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia. Pueden sufrir ataques repetidos los fumadores y las personas que padecen enfermedades crónicas pulmonares o de las vías aéreas pequeñas, que dificultan la eliminación de partículas aspiradas en los bronquios. Las infecciones recurrentes pueden ser consecuencia de una sinusitis crónica, bronquiectasias, alergias y, en los niños, las amígdalas y las adenoides inflamadas.

La bronquitis irritativa puede ser causada por varias clases de polvo; vapores de ácidos fuertes, amoníaco, algunos disolventes orgánicos, cloro, sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre y bromuro; sustancias irritantes de la polución, como el ozono y el dióxido de nitrógeno, el tabaco y otros humos.

Síntomas y diagnóstico

A menudo, la bronquitis infecciosa comienza con los síntomas de un resfriado común: nariz que gotea, cansancio, escalofríos, dolores de espalda y musculares, fiebre leve e inflamación de garganta. El síntoma de la tos por lo general señala el comienzo de la bronquitis.

Al principio la tos es seca y puede seguir así, pero con frecuencia, al cabo de uno o dos días, la persona expectora pequeñas cantidades de esputo blanco o amarillento. Más tarde, puede expulsar mucho más esputo, que puede ser de color amarillo o verde. En personas con bronquitis grave puede aparecer fiebre elevada durante 3 o 5 días, al cabo de los cuales los síntomas mejoran. Sin embargo, la tos puede persistir varias semanas. Cuando las vías aéreas pequeñas están obstruidas, la persona puede sentir ahogo. También son frecuentes las sibilancias, especialmente después de toser. Puede desarrollarse una neumonía.

Habitualmente el diagnóstico de bronquitis se basa en los síntomas, especialmente en el aspecto del esputo. Si los síntomas persisten, es necesario realizar una radiografía de tórax para asegurarse de que la persona no haya evolucionado hacia una neumonía.

Tratamiento

Los adultos pueden tomar aspirina o paracetamol para bajar la fiebre y aliviar el malestar, pero los niños deben tomar solamente paracetamol. Se recomienda el reposo y la ingestión abundante de líquido.

Los antibióticos se administran a pacientes con síntomas de bronquitis producidos por una infección bacteriana (en caso de una expectoración con esputo de color amarillo o verde y fiebre alta) y en pacientes que ya padecen una enfermedad pulmonar. Los adultos pueden recibir trimetoprim sulfametoxazol, tetraciclina o ampicilina.

Con frecuencia se administra eritromicina cuando se considera la posibilidad de una neumonía por Mycoplasma.

En los niños, la amoxicilina es el fármaco de elección habitual. Los antibióticos no son útiles en infecciones víricas. Un cultivo de esputo puede indicar la necesidad de otro tipo de antibióticos cuando los síntomas son persistentes o recurrentes o cuando la bronquitis es muy grave.

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