Trastornos de la úvea

La úvea, también llamada tracto uveal, consta de tres estructuras: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. El iris, el anillo coloreado que rodea la pupila negra, se abre y cierra como la lente de una cámara. El cuerpo ciliar es el conjunto de músculos que ensanchan el cristalino para que el ojo pueda enfocar los objetos cercanos y que lo hace más delgado al enfocar los más distantes. La coroides es el revestimiento interior del ojo que se extiende desde el extremo de los músculos ciliares hasta el nervio óptico, localizado en la parte posterior del ojo.

Uveítis

La uveítis es la inflamación de cualquier parte de la úvea.

La úvea

La úvea

Puede inflamarse sólo una parte o la totalidad de la úvea. La inflamación limitada a parte de la úvea puede recibir el nombre de la zona involucrada; por ejemplo, iritis (inflamación del iris) o coroiditis (inflamación de la coroides).

La uveítis tiene muchas causas posibles, algunas de las cuales se limitan al ojo mientras que otras afectan todo el cuerpo.

Alrededor del 40 por ciento de las personas con uveítis tienen una enfermedad que también afecta otros órganos del cuerpo. Al margen de la causa, la uveítis puede dañar rápidamente el ojo y producir complicaciones prolongadas como el glaucoma, las cataratas y el desprendimiento de la retina.

Síntomas y diagnóstico

Los primeros síntomas de la uveítis pueden ser sutiles. La visión puede tornarse nubosa o la persona puede ver puntos negros flotantes. El dolor agudo, el enrojecimiento del blanco del ojo (la esclerótica) y la sensibilidad a la luz son particularmente comunes en la iritis. El médico puede ser capaz de ver vasos sanguíneos prominentes en el borde del iris, sutiles cambios en la córnea y un entubamiento del líquido que llena el ojo (humor vítreo). El médico establece el diagnóstico basándose en los síntomas y los hallazgos tras el examen físico.

Causas más frecuentes de uveítis

  • Espondilitis anquilosante
  • Síndrome de Reiter
  • Artritis reumatoide juvenil
  • Uveítis granulomatosa de la pars plana
  • Toxoplasmosis
  • Infección por citomegalovirus
  • Necrosis retiniana aguda
  • Toxocariasis
  • Coriodopatía
  • Histoplasmosis
  • Tuberculosis
  • Sífilis
  • Síndrome de Behçet
  • Oftalmía simpática
  • Síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada
  • Sarcoidosis
  • Sarcoma o linfoma

Tratamiento

El tratamiento debe comenzar lo antes posible para evitar las lesiones permanentes y casi siempre incluye el uso de corticosteroides y medicamentos para dilatar las pupilas. Otros fármacos pueden ser utilizados para tratar causas específicas; por ejemplo, pueden administrarse fármacos antiinfecciosos para eliminar bacterias o parásitos.

Endoftalmitis

La endoftalmitis es una inflamación posiblemente producida por una infección bacteriana o fúngica y que afecta a todas las capas internas del ojo, el líquido del ojo (humor vítreo) y el blanco del ojo (esclerótica).

La causa de una infección puede ser una herida que perfora el ojo, la cirugía o las bacterias que han llegado hasta el ojo por el torrente circulatorio.

Los síntomas, casi siempre intensos, incluyen dolor, enrojecimiento del blanco del ojo, extrema sensibilidad a la luz y pérdida de la visión.

La endoftalmitis es una urgencia médica. El tratamiento debe comenzar de inmediato; un retraso incluso de pocas horas puede derivar en ceguera. De inmediato se administran antibióticos y corticosteroides. Quizás se necesite recurrir a la cirugía para drenar el líquido que se encuentra dentro del globo ocular.

Melanoma de coroides

El melanoma de coroides es el cáncer más frecuente que se desarrolla en el ojo, pero es rara su ocurrencia en la etnia negra. Generalmente la enfermedad no interfiere con la visión durante sus primeras etapas y puede ser detectada en un examen oftalmológico de rutina. El diagnóstico preventivo es importante porque la posibilidad de curar el melanoma de coroides está relacionada con el tamaño del tumor. Si es pequeño, el tratamiento con láser o un implante de materiales radiactivos puede salvar el ojo y la visión. Si el tumor es grande, es necesario extirpar el ojo. Si el cáncer no se extirpa, puede extenderse hacia la cavidad ocular (órbita), pasar al flujo sanguíneo y diseminarse a otros órganos, provocando la muerte.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
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